Agradecimiento
Mª Isabel Codes Ortega


Alguien recuerda aquello de “aprovecho la oportunidad para agradecer…..”, pues eso exactamente lo que yo pretendo hacer.  Las ocasiones aparecen cuando menos se esperan y ahora se me ha presentado esta oportunidad que, con permiso de los lectores, no quiero dejar pasar.

Gracias a muchas personas que me animan, estoy haciendo algo que siempre me ha gustado, escribir, desde un pequeño resumen de anécdotas de mi infancia que escribí hace tiempo, hasta comentar, en el colmo de la osadía, un hecho histórico que siempre ha llamado mi atención, la Revolución Francesa, pasando por mis sueños, mis proyectos y por supuesto los relatos que escribo en el taller.

Pero dejo de comentar sobre mí que es lo que menos me preocupa y paso a lo que me ha inspirado estas letras, el agradecimiento.

En primer lugar y antes de pasar a quienes me son mucho más cercanos, he de agradecer a Silvia y a todos los que habéis colaborado en este proyecto, dedicando tanto tiempo e ilusión, un agradecimiento muy especial,  gracias por esta oportunidad, gracias por vuestro altruismo, por este buen trabajo y por las horas dedicadas.

Y ahora paso a los que me han animado:

A mi hermana Mª José, que de pequeña quería ser escritora y lo está consiguiendo, de quien intento aprender todo lo que puedo.

A Iván, al que someto a crítica todo lo que escribo, quien me da siempre su más sincera opinión a riesgo de que no me guste. A quien agradezco su paciencia por el bombardeo de relatos y cartas de los que se que siempre obtengo respuesta, al que animo desde aquí a que no prive al mundo de su maravillosa forma de escribir por mucho que no fuera valorado en su época escolar.

A Patricia por darnos a todos su sapiencia, por tener paciencia con nuestras ausencias y con nuestra “vaguería vespertina”.

A todos los compañeros del taller por sus críticas, siempre constructivas, por brindarme la ocasión de ver en ellos otras formas de escribir y porque hacen de los miércoles un día de la semana muy especial.

A Elena que escribe como los ángeles y aún así alaba lo que yo le hago leer, a quien también animo a que nos haga partícipes de su buen hacer escribiendo.

A mi familia en general, que ha aguantado estoicamente durante años, todas las historias que yo les contaba.

A Ruth que me admira sin yo merecerlo

Y a todo el que en algún momento de su vida ha recibido de mis manos algo que he escrito.

Gracias a todos, os debía un agradecimiento público y aquí queda ya para la posteridad virtual.

Mi cariño para todos                               

Mª Isabel Codes Ortega