Jesús, Jesús y más Jesús
Melissa Ardan Rojas


Jesús, es de verdad, un ejemplo de amor y esperanza. El siendo Hijo de Dios, nos demostró ese amor máximo, singular, extremo si queréis hacia todos los humanos - incluyendo a aquellos quienes lo asesinaron en la cruz. Aunque eso va más allá de nuestra imaginación meramente humana. Jesús, vino a enseñarnos el amor al prójimo, bondad, misericordia, compasión y esperanza. Estas las vemos reflejadas no solamente en Jesús que es fuente de misericordia y amor máximo. Pero también en su adorable madre, la Virgen María. Uno de los pasajes más hermosos y que conmueve de ella, es durante La Anunciación. Siendo ella una niña aún y al ser encomendada una de las responsabilidades más increíbles de la historia, ella acepta la palabra del ángel y por consiguiente la encomienda de Dios, de traer al mundo al Salvador. Amor de madre, también infinito frente a la cruz, que es desgarradoramente puesta a prueba, dando a su hijo, para la salvación de nuestros pecados.

 

A Jesús se le revuelven las entrañas, ante la injusticia. Esto no es nuevo, tiene de estar escrito en la Biblia – 2000 años. La gente que acude a Jesús, en esa época, es gente sencilla, en verdad. Es gente con necesidades, es gente enferma, es gente que a pesar de las vicisitudes en sus vidas, tienen esperanza, de la llegada de un reino. Pero el reino que Jesús ofrece, no es un reino de este mundo, es un reino espiritual. ¿Qué quiere decir con eso, Jesús? ¿Qué quiere despertar él en nosotros? Quiere despertar básicamente el amor a nuestros semejantes, dándoles misericordia. Sí, la gente le ruega a Jesús, que le tenga misericordia. ¿Qué es eso? Pues, ¡compasión! ¿Qué es del hombre que no tiene compasión, ni amor al prójimo? Pues, la Biblia habla también del mal. ¿Qué es el mal? Pues no amar, no tener compasión, en otras palabras – ser indiferente, tanto al dolor humano, como a su suerte en general.

 

Uno podría preguntarse… ¿Y a mí, qué me va y me viene, lo que sucede en …. Con la gente en La Conchinchina? Pues si, tiene algo que ver conmigo, porque son también “mis prójimos” de la misma familia de los seres humanos. No vayamos tan lejos, ¿Qué pasa con nuestra propia gente? ¿Nuestro familiar, amigo o incluso vecino, mi compatriota? ¡También formamos parte de la familia de los salvadoreños! ¿Es de cristianos pues, ser indiferente, con la gente ya sea bien <cercana> o <lejana> a mí? ¿No será, eso pecado? La gente hoy en día, ¡Qué va!  – ¡no comete pecados!, están como vinieron al mundo, completamente inocentes, con un alma pulcra! Ellos mismos se dan la absolución, porque a los curas, que dicen cosas, que no les gusta lo que les dicen, pues los matan, y se consiguen otro más condescendiente…  Ahora en día, lo importante es ser práctico, vale lo que “brilla”, “los billetes”. Salarrué - escritor salvadoreño-  decía: “No todo lo que relumbra es mango”. Cuando se han dado horrores en la humanidad, cuando se han desatado guerras, se ha violado, ultrajado y pisoteado los derechos del hombre, ha sido debido al interés ávido ya sea de poder, poder económico, o de los  intereses personales, que se han visto en peligro. Y los seres humanos no han escatimado ningún esfuerzo por borrarlos del mapa. Solo en mi país, 75.000 muertos. Sea cual fuere la justificación de sus muertes. No fue precisamente una acción de amor y misericordia.

 

Una vez me comentaron… “¡si llevaron a Jesús a la cruz, ahora imagínate si el viviera hoy en día, lo matarían de nuevo!”

 

Un amigo mío - a quien respeto y quiero mucho-  le pregunté un día: ¿por que creía él, que habían asesinado a los mártires? El me contestó: “Mira, Jesús, no murió de gripe o de 80 años en su camita, con su mujer a su lado y sus nietos alrededor. ¡A Jesús le dieron muerte, a El lo asesinaron!” su respuesta me congeló el corazón. Naturalmente que lo sabía, pero nadie lo había expresado tan claro.

 

Es cierto. Todo esta escrito en los evangelios. El que Jesús, nos haya dado estas enseñanzas hace 2000 años, no quiere decir, que han pasado de moda y que el hombre moderno, a pesar del Internet, de los aviones, vehículos, la globalización empobrecedora de pueblos enteros, se vea exento de obligaciones, tales como: la de hacer el bien, o obrar con amor, misericordia y compasión. Esa es “una exigencia humana”.

 

Parte de la ley cósmica- tener misericordia, es un deber, que tiene todo ser humano, sea cristiano, musulmán, budista, ateo o no. El tener misericordia, no es algo que solo algunas personas deben hacer obligadamente. Debiera ser algo que nace del corazón, tenemos tantas señales que Dios existe, que no es un mera palabra sin sentido. San Francisco de Asís, tan famoso por su amor por todos los seres vivientes, a todo lo creado por Dios, es un ejemplo sin igual. La vida del Padre Pío, con sus estigmas, su capacidad de sanar a distancia y el sin fin de milagros hechos aun en vida. La famosa Bernadette, a quien se le apareció la virgen en Lourdes y aun ahora se la puede admirar incorrupta en su cripta, después de su muerte en 1879. Monseñor Romero, y los demás mártires, que han dado su vida por amor a Dios, a su pueblo y la justicia. Nuestro santo, San Juan Diego, que tuvo la dicha de ver a nuestra “Madre de Guadalupe, nuestra Prieta”.

 

¿Qué sentido pues, tiene la vida sino ser la alegría para otros? ¿Qué sentido, sino darnos día a día, a nuestros semejantes? ¿Cuál es pues, nuestro goce en la vida?. Leí el otro día sobre la antigua Roma, en la época de Jesús* (ver: “Médico de cuerpos y almas”  historia de San Lucas, por Taylor Caldwell, ISBN: 84-270-2837-7)

 

Cuento a grandes rasgos: Todo en aquella época, Roma podría decirse que era un derroche máximo, orgías, “las virtudes del hombre” habían llegado a un extremo casi dantesco, donde el pueblo, gozaba con la crueldad, de los seres humanos. Los excesos era lo más normal del mundo. Lucano - que así era llamado San Lucas, antes de comenzar su evangelio - fue un médico excelentísimo, y siendo uno de los escogidos por Dios, sin saberlo, obraba milagros, aun sin haber conocido a Jesús. Habiéndose educado Lucano gracias a la intervención del tribuno Diodoro, quien tenía gran aprecio por los padres de Lucano, así pues, Diodoro  lo envió a una de las mejores escuelas de aquel tiempo, en Alejandría. Sus padres eran de origen griego, eran “libertos”, es decir, que habían sido “esclavos” y fueron dada su libertad, por la generosidad de sus dueños (los padres de Diodoro). Lucano nació como un ser libre. Posterior a la muerte de su padre, se convirtió en hijo adoptivo del  gran tribuno romano (Diodoro Cirino) hombre de gran corazón y rectitud y a quien Lucano siempre quiso como a un padre. Diodoro era muy apreciado por el emperador Tiberio, a la muerte de Diodoro, Tiberio le concedió en honor a Diodoro, la plaza a Lucano como el médico oficial de Roma, una posición envidiable, para un joven apuesto, conocido  y rico, el más alto honor en Roma para un médico, y que sin embargo Lucano rechazó, por su deseo de atender a los pobres en los puertos a lo largo del Mediterráneo. Lucano llevó una vida muy sencilla y frugal, cuidando a todo cuanto viniese a verlo, sin cobrar nada. A menos que fuese rico. Lucano tuvo no solo la protección de Tiberio, durante muchos, muchos años - sin el saberlo- sino que Cesar le tuvo también un gran cariño - como a un hijo. Siempre supo Tiberio donde andaba Lucano, siempre tuvo la protección de sus soldados. Tiberio le había dado también un anillo con su sello, con el cual Lucano podía pedir a Cesar lo que quisiera y le sería concedido, de inmediato. Lucano lo utilizó una tan sola vez, para que levantasen una “proscripción contra los cristianos en Jerusalén, hecha por Herodes, después de la muerte de Jesús”. Lucano fue invitado de honor, de Poncio Pilatos y conoció  también con Herodes. Herodes, estaba muerto de rabia, de ver que Lucano, se había atrevido a levantar su proscripción contra los cristianos. Tuvo una seria discusión con Herodes, en casa de Poncio Pilatos. Tiberio Cesar, no podía creer, que Lucano había solicitado un favor: para otros.

 

Mi pregunta última era: ¿Cuál es entonces el goce en nuestras vidas? Las cosas materiales, naturalmente dan una especie de seguridad, pro-supervivencia, diría yo. Ayudan a la supervivencia. Es parte de las cosas necesarias, para existir “humanamente” y que estamos en la obligación de ayudar y velar a que otros vivan también “humanamente”, si estamos en condiciones de hacerlo. Cuando han sido satisfechas las necesidades básicas del hombre, como comida, bebida, techo, estudio, trabajo, seguridad personal y de sus derechos como humanos… el hombre y la mujer aspiran a “algo más” trascendente. Aspiran a una eternidad. Al amor incondicional. Un “actuar” que contenga “provecho” no para sí mismo, sino para otros. Porque dando es como se alcanza “felicidad”. Si mi existencia “no tiene valor para nadie”, pues bien, que pobre estamos de corazón. El que la gente venga a mí, por mi dinero; para pasar un rato agradable, no por la amistad verdadera, ni por la comprensión que les brindo.

 

Una vez leí algo: “cuando uno muere, no se lleva uno nada… solo sus buenas o malas acciones - esas las lleva uno consigo, adonde quiera que vaya. Y ten por seguro que allá, no necesitaremos cosas materiales, sino que daremos cuenta de nuestras “acciones”: “¿Fuiste tú capaz de amar? ¿entregaste ese amor, o fomentaste la discordia y el odio? ¿Me ayudaste cuando tuviste oportunidad? – ¡cuidado! que NO esta preguntando, si ayudaste cuando no pudiste! Sino mas bien, ¿cuando tuviste oportunidad de ayudar y no lo hiciste? - ¿Me diste de comer, cuando tuve hambre? O sea ¿Cuándo estuviste en capacidad de darme de comer y no lo hiciste? ¿Me diste de beber, cuando tuve sed?, ¿me diste techo, cuando estuve a la intemperie? ¿Me diste trabajo, cuando lo necesité? O sea ¿Cuándo estuviste en capacidad de darme un trabajo, porque lo necesitaba para sobrevivir, y no me ayudaste?

 

Ahora preguntémonos cada uno, bien quedito, no necesita saber nadie, esta es solo, una pregunta para tu corazón - “cuando yo ya no pertenezca a este mundo terreno, sino al espiritual: ¿Qué contestaré yo, entonces?”

 

El otro día leí un chiste:

 

          “Un abogado malandrín, se murió y fue a tocarle la puerta a San           Pedro:

     -    le dice el abogado al Santo: soy yo, Fulanito de tal.

     -   A sí, le contestó San Pedro, ya me llegó su lista de acciones.

         

          Bueno, dice San Pedro:

     -     veo que Usted ha sido un abogado millonario, pero solo a

          defendido a criminales, violadores, extorsionistas. ¡Hmm!

-        Pero también he ayudado - dijo Fulanito de tal - ¿no está en la lista?

-        ¡Como no! le contesta San Pedro: aquí dice, que le dio una limosna a una viejita, de $ 0.15 y otros $ 0.10 a un niño, a la entrada de una Iglesia.

-        ¡Sí, así es! Contestó Fulanito de tal.

 

     Luego se da vuelta San Pedro  y dice:

-        ¡ángeles vengan por favor!

     ¡Denle a este señor, $ 0.25 de dólar y luego lo guían  derechito al infierno!”

 

Esto es naturalmente una exageración. Hay por ejemplo otras creencias religiosas, donde piensan que existe el volver a nacer en cuerpos humanos – no animales- ¿pero como nadie a regresado, nadie puede afirmar con certeza? Pero ¿qué tal, y si es cierto? ¡Me fregué, hermano!

 

Aunque no es necesario creer, para que suceda. La incógnita es para aquellos, que deben mucho en esta vida, porque en la próxima a más tardar, tendrán que pagar sus faltas. Es decir, que si fui miserable, grosero, déspota, avaro, indiferente con el dolor ajeno, falto de misericordia, amor y compasión, con los demás en esta vida. ¿Cuál será, mi premio, en la otra vida? ¿si es que acaso dan premios? Si yo mato, me matarán. Si fui amoroso, claro que también recibiré amor. Ahora que si me matan injustamente, como a Jesús, ¡válgame Dios!. Algunos la llaman la ley del Karma.

 

Aunque hay otra ley que dice: “outflow is inflow” = y significa: flujo de salida (o sea la dirección del flujo o corriente, la comunicación emitida, es de salida, o sea el flujo que va de mí hacia otros) es igual al flujo de entrada; “es decir que todo aquello que otros me dan” – o sea  “lo recibiré, algún día” – ¡al estilo bumerang!

 

Un ejemplo de “outflow e inflow” sería: si yo le doy a alguien una flor, también recibiré una flor. Si doy un saludo amistoso, la gente contestará igualmente de forma amistosa. Si ando tirando agravios por allí, también recibiré agravios.

 

No hay nada, como dar y recibir amor. Comprensión. Amistad. Bondad y esperanza. Solo dando cosas hermosas, recibiremos lo mas preciado que tanto deseamos y es la felicidad. También leí: Dar es mas honorable y sagrado que recibir. Aunque un amor no correspondido, es también infeliz.  Si construimos una nueva civilización, que sea una civilización basada en el amor, como Jesús nos enseño.

 

 

Estas últimas leyes que he citado, por ser leyes cósmicas, se dan por igual, crea uno en ellas o no. Hay que recordar, que al entregar cuentas, no van a preguntar al vecino, que si hizo esto o aquello. Me preguntarán a mí. Cada uno con su paquete.