En pleno siglo XXI - ensayo sobre El hombre y la mujer
Melissa Ardan Rojas


¡Parece mentira, que estemos en el siglo XXI! Sin embargo, algunas costumbres despóticas siguen vigentes... parece mentira. Independientemente de las sociedades, por lo general, son los hombres, los que creen tener el mandato divino,  de decidir por todos en casa. El que lo diga la Biblia, o alguna piedra en el desierto, ¡da lo mismo..!

Tratan de imponer costumbres de hace más de dos mil años, ¿no se supone que hemos avanzado en algo?. ¿o es que acaso siguen nuestras sociedades  estancadas o perdidas en el tiempo - sin remedio, aferrándose a comportamientos pasados de moda, debido a la conveniencia, claro?.

¿De que sirve entonces el sentido común? Y ¿para que diablos, nos ha dado Dios, un cerebro para pensar? Si no usas el cerebro, cariño, ¡éso si es pecado!. Porque si el cerebro, es lo único, que te diferencia de los animales, y conste que no deseo insultar a los pobres animalitos... al compararlos al ser humano, porque los humanos, son en verdad, peores. Sólo veamos sus guerras insensatas y su maldad.

Lo obvio, no tiene excusas. ¿Quién observa hoy en día, lo obvio? A veces es tan evidente, ¡que duelen hasta los ojos, y no lo ven! Por Dios bendito, estamos perdiendo capacidades “innatas”. Estamos peor, de lo que pensabamos. Toda excusa, es sinómimo del reconocimiento  “de un pecado” en mayor o menor grado, entre más grande la excusa, hay que pensar indudablemente, que el pecado es también mayor, de otra manera, ¿porque tendría yo, o tú, que justificar nada?

 

Si uno sobrevive: sometiendo, rigiendo, controlando a otros a mi voluntad. Ya sea en casa, o a una escala mayor, es decir, sometiendo no solo a la familia, y amistades, pero también rigiendo, controlando a un pueblo, o incluso el planeta. Éso es lo último.

 

Es interesante: “si no haces ésto, entonces: Yo no te ayudo con aquello. Si no piensas como yo, te corto simplemente mi amistad, y no te vuelvo a dirigir la palabra, por completo. O no encajas en mi patrón de pensamiento (izquierda – derecha – etc.) o te acoplas, o te borro del mapa de mi existencia. Y si acaso, quieres mi apoyo, tendrás que hacer:  Lo que yo diga” . Esto se llama represión pura.

 

La mujer, en este siglo XXI, en muchas sociedades,  sigue “sin voz ni voto”. A callar el pico, ¡doña Juana!.La mujer en su rol, es adiestrada desde niña, por las mismas mujeres de su familia: “sí, el hombre es “el rey”, aunque no tenga nada... aunque sus decisiones lleven a todos a la ruina, aunque maltrate a todos, aunque sean sus deseos los únicos que se toman en cuenta, aunque sean infieles, aunque maltraten a mujer e hijos, aunque se les pase la mano en todo; aunque tengan los defectos que tengan... ¡todo se les perdona!. Por Dios, si se les pregunta ayudar en casa, se les caerán las manos por arte de magia... La ayuda es otro tema... no mueven un dedo en casa, los hombres parece como si fueran mancos, de verdad. No cocinan, no barren, no arreglan sus camas, no lavan su ropa, no hacen nada, algunos ni trabajan, lo consideran denigrante, pero eso sí, la “cachimbona” es la mujer, ella si puede con todo, ella si tiene energía, para lidiar con todo lo que el hombre no hace, él no se hace cargo ni de sus hijos. Ahí que vean, quién les paga el colegio, los alimenta, etc, los tatas tienen complejo de semidioses, y si es hombrecito, la creatura, será la misma nana, quien le enseñara a no colaborar en nada, desde niño, y aunque la hermanita, sea menor, a ella le va tocar “atender”, por favor, al niño. Sí, han sido nuestras madres, nuestras tías, abuelas, quienes nos educaron, como si no hubiesen estado ellas mismas, bajo la pantufla del Paisha! (= u hombre despota del oriente).Y según ellas tú tienes que acatar todo sin regañadientes. Eso no sólo es manipulación, pero “de amor y de amistad al prójimo, ¡no tiene nada!, aunque se trate del prójimo más cercano a mí”, -que soy yo misma. Hay mucho por hacer!, y lo primero es, saber, que como mujer tengo derecho a pensar, a ser, a existir, a tener una profesión, a realizarme en el medio que a mí me guste, tengo derecho a trabajar y a guardar mi dinero, a hablar con quien crea conveniente, de hacer o dejar de hacer, tengo derecho a salir con mis amigas, a leer un libro, cuando quiera y a cualquier hora del día, sí, también tengo derecho a descansar, si lo creo conveniente.

 

El esposo, es el “compañero”, el amigo, en el cual debería encontrar un refugio, sentirme protegida, apoyada, comprendida, con el cual puedo hablar de cualquier tema y puedo tener mi propia opinión, aunque sea contraria a la suya, respetará mi opinión y existirá entre nosotros –Tolerancia- y me permitirá ser yo misma y tendrá siempre un oído y me escuchará. Él será el que me acompanará en momentos difíciles, y no me dejará sóla; él será una persona a quién le importan mis problemas, o quiere incluso saber que preocupa o no precupa a mi persona, y podrá darme un consejo, si se lo pido, y escuchará con atención mis tristezas y alegrías, el que no me agrede o insulta, porque no pienso como él, es aquél con quién podemos compartir una meta común; aquél que me hace soñar, el que despierta en mi metáforas, el que sus ojos y su sonrisa me hacen vibrar...

 

Pero no significa, que decida por mí, en este mundo, el que imponga lo que su cabecita está tramando, el hecho que castigue un individuo, con “NO comunicación”, demuestra no sólo falta de comprensión, sino que “intolerancia”, a la opinión de otros, - si un individuo se pone en dificultades por comunicarse –la solución será unicamente “más comunicación”, hasta que la diferencia quede solventada.

 

El amigo o esposo, que porque según él, - yo piense diferente o tenga otra opinión-, se imagina algo o deduce algo sin haberlo consultado conmigo y no recoge los datos verdaderos, es terrible... una vez leí: “que es un <error capital>, teoretizar una situación, sin tener suficientes datos de los hechos, porque uno tiene entonces la debilidad de inventar hechos que no concuerdan con los datos; al tener uno los datos puede uno actuar entonces, de acuerdo a la situación”.... elemental, ¿verdad.? No así ha ocurrido en la historia, los más grandes malos entendidos son: al no hablar, o no tener los datos suficientes, porque el individuo tiende a inventar datos, cuando le hacen falta... acordémonos la trágica muerte de Cleopatra, que creyendo que su amado Marco Antonio había muerto, decide en la desesperación darse muerte a sí misma, con la mordida de la serpiente venenosa, para que al final descubra, que su querido Marco Antonio, no había muerto, y al final termina él también quitándose la vida... – tragedias- por no buscar los datos suficientes.. y ser de una fuente segura... ella tendría que haber exigido haberlo visto, y cerciorándose ella misma de su muerte, entonces quizás decidir semejante atrocidad, pero decidir de antemano, y con datos incorrectos... fué “un error capital”. Cuando en nuestras sociedades, al hombre lo convierten en semidios, se comete una equivocación capital, deseamos un amigo, comprensivo...etc... La pregunta es: ¿Cuán lejos esta este propotipo, del hombre ideal? “- Por Dios... ¡Qué bien, nos han lavado el cerebro!” Sorprendente, diría yo. Sorprendente.