Hablemos de Dios
Melissa Ardan Rojas


Nunca he exteriorizado lo que para mí Dios significa. Vamos a ver, primero os diré mis impresiones, lo que he observado, - lo que he leído a grandes rasgos- o lo me han dicho, que significa para ellos y por último les expondré mi propia visión.

 

¿Por que se dirige la gente a Dios? Esperan algo de él, o ¿será porque se identifican de alguna manera? ¿Qué o quién es Dios? ¿Qué quiere o espera de nosotros? Pequeñas criaturas de la creación –aunque se dice, que fuimos creados a su imagen y semejanza –que significa entre nosotros, ¿tenemos acaso los mismos derechos? ¿Tenemos todos los humanos, la misma capacidad de discernir? ¿Cuáles son entonces nuestras responsabilidades? Me pregunto: ¿Quién tiene más responsabilidad una persona inteligente, capaz de medir las consecuencias de sus actos, o una persona –falta  de esa iluminación divina, que se llama capacidad de pensamiento? ¿A quien le sirve más de excusa, hacerse el tonto? Porque a decir verdad,  no creo que exista ¡la verdadera estupidez! A quien pedirá Dios cuentas de manera mas exacta, al tonto o al inteligente? ¿Qué es lo que se supone, cual es el rol de Dios? ¿para qué está allí? ¿sólo para pedir cuentas? O es que en verdad es nuestra esperanza, fuente de inspiración, eso que nos hace sentir amados en este mundo, por tanta bondad existente a nuestro derredor.  O es todo eso que alguna gente dice que es Dios, - solo palabrerías: no hay nada detrás de esas palabras y por eso, según ellos tienen libertad, para cometer iniquidades, son solo palabras, es decir, no tiene ningún significado.

 

La mayoría de la gente, se dirige a él, por una costumbre heredada de sus padres. Lo hacen con un automatismo, diría yo, algo impersonal, que no se porque hablamos de algo que no puede ver ni tocar. Por lo tanto, no hay que tenerle “miedo” lo que para algunos, es una justificación para hacer y des-hacer lo que le da la gana. ¿Quién es el que dice: “lo que es bueno o malo?” - ¡No hay supervisor, que me corrija! Y la gente ha perdido sus propias señales preventivas, anteriormente, uno sabía inmediatamente, si había hecho algo indebido. Ahora la gente, ni se inmuta, ante un acto grotesco. El ser humano, definitivamente tiene cualidades positivas, y como repito es “el rey de la creación”, lo que lo convierte a veces en un ser prepotente, en algunas teorías, se habla del complejo de “semi- dios”. Observemos algunas de sus cualidades negativas: 1ro. Se cree autosuficiente (soberbio); 2do. En ocasiones, peca de sabelotodo; 3ro. tiene poca humildad; 4to. Es orgulloso y ego-centrista; 5to. No le gusta reconocer sus errores; 6to. Le cuesta compartir; 7mo. Es dadivoso, si le trae algún provecho; 8vo. Es frío y calculador; 9no. Es interesado; 10mo. Está demasiado arraigado en el mundo físico.

 

Para descubrir a Dios, no hay que ir muy lejos. Su presencia, está en nuestros corazones. Uno debería hacer el famoso “examen de conciencia”, no con el afán de encontrarse culpas, sino con el afán de mejorarlas cada día.  ¿No será, que precisamente eso que abominamos en otros, son nuestras propias faltas y defectos? Porque soy tan severo con… tal o cual debilidad humana… no será, que lo habré cometido tal falta ¡alguna vez!

 

Es interesante oír a la gente hablar de las debilidades y pecados, que otros cometen… muy interesante… están prácticamente sirviendo sus propios pecados en bandeja de plata. Naturalmente hay que diferenciar, al hacer una crítica: ¿está la persona contribuyendo con un comentario constructivo a mejorar una situación? Teniendo en cuenta, si es con o sin ninguna clase de emociones negativas, que sean a la vez exageradas y que uno podría asustarse de su reacción. Bueno, de tratarse de una reacción explosiva, como digo yo – no angelical- pues entonces estaríamos frente a uno de esos casos, en que la persona, se enoja por sus propias debilidades. Está escrito en la Biblia: “es más fácil ver la viga en tu hermano, que la que tienes en tu propio ojo”.  Una persona –angelical- transparente, limpia espiritualmente, podrá sentirse su ternura, amor fraternal  – a la legua. Una persona negativa: -diablilla- no transparente, con ocultaciones y pecados a flor de piel, también se sentirá su aura negativa – a la legua.

 

Nuestra meta, debería ser, lograr cada día, ser un poco más angelicales, dar más amor y comprensión a nuestro prójimo. Ser templo pues, de virtudes, donde la gente pueda acudir, y encontrar consuelo. Llegar a ser nosotros, para otros un oasis de ternura, como Jesús lo ha sido desde el comienzo, para nosotros mismos.

 

Jesús nos invitó desde un principio a amar – al prójimo- ; Jesús nos invitó a no juzgar – como en el caso de la mujer adultera- y pidió a los que la acusaban a lanzar la primera piedra, si estuviesen libres de pecado. ¡Nadie se atrevió! - ; Jesús nos invita a dar la mano al que lo necesita –como en el caso del hombre samaritano, que ayuda al herido, que encontró en el camino, lo cuida y paga su cuenta en la posada; Jesús nos invita a perdonar, hasta en el ultimo instante en la cruz, después de haber sido ultrajado, vejado, golpeado, asesinado al fin, y el toma todo eso por amor a nosotros. ¿Qué clase de hombre es este? ¿Con qué fin, nos enseña esto? Jesús es un hombre que nos enseña lo que es amor, más allá de cualquier límite. Des-interesadamente. Solo por el hecho de amar a nuestro hermano, curando leprosos, ayudando siempre, al que se le acerca. No he leído en la Biblia, ningún capitulo, que digan de él, que estuvo quejándose porque la gente le pedía tanta misericordia. Su madre, en las bodas de Cana: ve la necesidad de la casa del novio y le dice a Jesús: ¡no tienen vino! – Jesús, se molestó, porque no era su tiempo de “actuar” aún… sin embargo, “ayuda” y convierte el agua de las tinajas en vino. La palabra clave aquí, es “actuar”, porque desde ese momento, Jesús no dejo de “actuar” para ayudar a otros. Y eso que era Dios.

 

Ahora bien, nosotros los humanos… ¿podemos darnos el lujo, de dejar de actuar en bien, por otros? O será incluso, de mayor responsabilidad, “escoger a quien ayudo”, “este sí, este no, este si, este no”… ¿nos gustará cuando Dios, nos escoja por igual?  “¡Este ayudó, este no ayudó, este ayudó, este no ayudó!”   Pues como dice también en la Biblia, sino me equivoco fue San Lucas: “con la misma medida en que mides, serás medido”.  Cada quien, sabe lo que hay en su corazón. El amor, es la máxima expresión de entendimiento, con nuestros semejantes y el universo. Por eso, el amor perdona todo. Esto me recuerda, “un pasaje cuando Jesús habla de un padre – que supuestamente es malo, pero cuando un hijo suyo, le pide algo, es capaz de dar cosas buenas… y hace referencia, que con el mismo amor nuestro Padre “celestial”, nos dará también cosas buenas”.

 

La bondad, es una de las grandes virtudes de la Virgen María. Nadie como ella, madre santa, nos ampara y reconforta. Recordemos las palabras de la Virgen de Guadalupe a Juan Dieguito, como ella lo llamaba: “¿por qué te preocupas? ¿No estoy acaso aquí, que soy tu madre?  La bondad de ella, no tiene límites, no tiene reproches, siempre estará allí, para consolarte o mitigar tu pena. Por eso, llaman nuestra existencia: “vivir en el valle de lágrimas”. Sin duda, hay seres que son más miserables, que nosotros, los cuales su pobreza extrema, esta mas allá de cualquier imaginación. Pero eso no significa, que seamos insensibles al dolor ajeno. Que nuestra prepotencia, alcance tal punto de insensibilidad, que al final solo tenga yo ojos, para mis intereses.

 

¿Es eso lo que Dios quiere que descubramos y aprendamos al venir a este mundo? A que seamos superfluos, vanos, egoístas, inhumanos. ¿es eso, lo que el ser humano debe alcanzar como virtudes divinas, eternas? ¿es ser bueno uno, por el hecho de tener dinero o porque no tenerlo? ¿No son nuestros sentimientos de amor, comprensión, misericordia y todos nuestros hechos “las muestras” y lo que al final  determina, lo que es ser bueno? ¿Cuánto nos hemos alejado de las verdaderas virtudes? La amistad, la fidelidad, el amor, la confianza, ese entregarnos al otro des-interesadamente. ¿Qué es lo que en verdad veo en mi prójimo, mi familia?  ¿Su bienestar? Busco yo acaso, consejos de personas egoístas o personas que en verdad son mensajeros de Cristo.

 

Hay un buen termómetro interior, podéis utilizarlo, todas las veces que os plazca, si sientes por ejemplo, alguna emoción negativa o malestar: enojo, cólera, tristeza, indiferencia. Todas las emociones negativas que percibas,  EN TI, de deben a que TU, has hecho algo similar y que tu no has tomado responsabilidad del asunto, hasta hoy… ¡reflexiona!, haz un examen de conciencia, personal y coméntaselo a Dios. No a mí. 

 

Espero esto te ayude algo a encontrarte a ti mismo, un poquito, al menos. Lo demás pídeselo a Dios, que te dé sabiduría, para ver y oír, seguir en lo posible, su ejemplo.

 

Para mí, Dios, es más que una fuente de inspiración, es también fuente de paz, esperanza. Lo que nos motiva en este mundo a ser buenos, a agradecer, lo que tenemos, para que aprendamos a bendecir, todo lo bello que tenemos, lo que nos inspira a soñar a hacer poesía. Dios es el que nos ayuda en momentos de flaqueza y soledad. Cuando nos sentimos abandonados, cuando tenemos o no tengamos salud, casa, amigos, - el famoso “con-qué” es decir, comida, dinero, trabajo, amor, respeto, compañerismo, entendimiento, misericordia. Por todo lo bello a nuestro derredor, porque nos de valor, cuando veamos injusticias, porque nuestro corazón no deje de sentir esperanza o de ser sensible al dolor ajeno, porque no me vuelva un ser egoísta y aprenda a ser tan humano, como lo fue Jesús.