Viviendo en armonía con el Universo
Melissa Ardan Rojas




Para vivir en armonía con el universo, es decir, ese “ir de mano en mano” con la naturaleza y todos los seres que viven en ese espacio santo, que llamamos “nuestro planeta”... “ir de mano en mano con el universo” significa entonces, vivir con responsabilidad y armonía con todos los demás seres. Los seres humanos pues,  no hemos comprendido, por lo visto, “la llave de la felicidad y la paz interior”, de otra forma, no creara el hombre tanta guerra en el mundo, a diario.


Cada vez, que el ser humano crea “desarmonía” a su alrededor, ya sea porque grita, eleva su voz más de lo normal, descarga su mal humor, con quien no debe... Porque el mal humor, debemos saber, que es sólo una respuesta “inadecuada” a algo que no puede darle el individuo y procura hacer que su punto de vista, a la fuerza se establezca, que su respuesta a la situación, sea aceptada aunque sea incorrecta... Aparte que, uno puede ver a todas luces y desde lejos, que esa persona no tiene “responsabilidad”, por ése tema, por el que “exige” o “rezonga”. Origina en todo caso, aun cuando no diga nada y ponga una cara de pocos amigos, un mínimo de desequilibrio, falta de paz a su alrededor y crea irremediablemente una desestabilización de la “santa tranquilidad” y en los organismos a su alrededor. Los seres humanos, árboles y animales, se sentirán mal con la presencia de ése factor que hace romper la calma, a su derredor.  Estaremos pues, rompiendo así con el equilibrio normal de la Naturaleza. Este desequilibrio tiene un efecto directo en todos los organismos, en sus emociones, en el estado de ánimo y en la salud mental y física, de todo ser.  Cuando le echamos la culpa a otros de algo, solo se observa, que se debe a falta de responsabilidad, por eso, es que uno siente molestia.


Todo desequilibrio a nuestro derredor entra a nuestra vida y pagamos simple y sencillamente con “nuestra salud”. De ahí la responsabilidad, que todo a nuestro derredor “funcione”, que todos los seres tengan lo necesario para “sobrevivir”, “existir dignamente”. Cuando no es así, cuando hay pobreza, hambre, suciedad, enfermedad, permitimos que “la armonía del universo” se desequilibre y tendrá un efecto nocivo para todos. De allí la importancia de mantener y crear “armonía” todo el tiempo, en el hogar, en el trabajo, en la sociedad, en el país, en el continente, en el planeta, en el universo en su totalidad.


Hay que estar conciente, que cuando creamos desarmonía, estamos contribuyendo no solo a que otros se enfermen, sino que terminaré enfermándome yo misma, si soy fuente de desarmonía y factor desequilibrante, de lo que me rodea. Somos efecto de la cantidad de desequilibrio y desarmonía a nuestro derredor.


Todo debe hacerse con “moderación”. Incluso la música puede llegar a convertirse en un factor desestabilizador de la persona y el organismo, cuando el “tam-tam” no para, en todo el día; de tal forma que cualquier cristiano, va a terminar “con los pelos de punta” y querrá de seguro “darle a alguien en la torre”. Habrán Vds. observado ¿que pasa, cuando un niño, no se le concede “horas de descanso”? – terminara “insoportable” ese es el efecto, como si le han dado cuerda a un muñequito y los que están a su alrededor, terminan mal, con deseos de “hacer alguna tontería”, porque sus propios nervios, han sido puestos a prueba, o está ya casi al limite de sus fuerzas.


Si analizamos las diferentes clases de energía en el Universo. Recordemos que el sonido es también una clase de energía – que vibra – esa clase de frecuencia la captan los radios- y los organismos se sienten bombardeados con “vibraciones”. Hay diferentes clases de energía... “un microondas”, puede crear serias quemaduras, y aunque no se vean sus vibraciones, existen. Lo mismo ocurre, con la energía que despiden las máquinas de radiación – rayos x- esta energía es almacenada por un organismo, hasta un lapso de 2 años. En Chernóbil, Rusia – la catástrofe de explosión nuclear de una  hace mucho tiempo (más o menos el 26. Abril 86), en un programa de TV se afirmó que tardará más de 24 años, a que la zona “medio se regenere” 

http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Chern%C3%B3bil


El ser humano necesita “tranquilidad”. Los animales y árboles también. Cuando a una persona no se le permita tenga un espacio de tranquilidad, puede volverse “loca”. Eso es psicológicamente demostrable.


Ahora pueden imaginarse, cuando los seres humanos tienen que levantarse y tiene que someterse a un bombardeo de sonidos y cosas, desde la mañana a la noche, esta todo el día prácticamente sometido a toda clase de sonidos, con diferente intensidad, sin tener ninguna clase de influencia o voluntad, si quiere escucharlos o no, la intranquilidad que viene de fuera, en la casa, el trabajo hay también música, no le da tiempo de pensar, retraerse un segundo y cobrar energía para continuar con su trabajo. Y luego va de compras, y en el supermercado, sigue la música, y sube al bus, - sigue la música- y llega a casa y quiere descansar, y el vecino, tiene la música a todo dar.  Conste, yo no tengo nada contra la música, me encanta. Pero es bueno, también tener “un rato de paz”, para encontrar “su paz interior”..De no ser así, ahí nomás puede cualquier cristiano, sufrir un colapso. Uno necesita un tiempo para “descansar” y tener “tranquilidad” – silencio absoluto, al menos por un tiempo al día.


Eso es lo que los orientales quieren alcanzar con la meditación, “paz interior”. Las encuestas dicen, que los japoneses son una de las sociedades, más longeva, con mejor educación profesional y por ende productiva en el mundo, con una producción mundial, que supera la producción, de Inglaterra, Francia y Alemania, ¡juntas!. No lo lograrían, si vivieran “una vida loca”, ¿o sí? Tampoco lo lograrían si durante el trabajo, no tuvieran horas de descanso, que les permita posteriormente una mejor producción en lo que están haciendo. Ellos practican desde milenios, mantener la armonía con el Universo. Famosos son los parques japoneses, la ceremonia del té, ejercicios como el Qi-Gong, Tai-Chi, etc.


Una forma de hacer meditación sería: Cerrar los ojos en una posición cómoda, sin tener ningún factor que la distraiga alrededor y colocar su atención solo en su respiración, por ejemplo, sin pensar en otra cosa. Más que observar tranquilamente el hecho de inhalar y exhalar, nada más, sin ninguna precisión, observando el ritmo natural del cuerpo, percibiendo en primer lugar, lo que hace su cuerpo y luego observando, lo que sucede alrededor suyo. Por su salud mental y física, al menos. Se lo recomiendo. Hágalo y haga la prueba. Entre mas tiempo se pueda Vd. concentrar, mejor, para su salud.


Lugares donde se han cometido hechos de violencia, se encuentran repletos de desarmonía. Vivir allí, puede ser de desventaja para la salud, porque la desarmonía, aunque no se perciba a simple vista – como los rayos X- existe una clase de energía, que ha sido “perturbada o enturbiada” como el agua, cuando no es clara debido a alguna turbulencia. Un desequilibrio y desarmonía consigo mismo y/o el universo, produce enfermedades. Cuando existe demasiada desarmonía en un lugar (debido a la violencia experimentada, malas vibras, etc.) ocurrirá alguna catástrofe. Uno obliga al universo a que intervenga.. y que vuelva de esa manera “la paz”.


Uno puede regenerar esos lugares “desafinados”, “destemplados” con mucho “amor”, eso quiere decir, que lugares que están llenos de desarmonía, pueden ser transformarlos en lugares de armonía, a través de la fuerza y magia del amor. Por eso es que lugares de peregrinación, donde han muerto personas queridas... pueden ser cargadas con energía positiva, cuando han sido limpiadas con la fuerza viva  amor.


(Eso siempre que se trate de una desarmonía a nivel espiritual)


Cuando la destrucción es incluso física – es decir, que las consecuencias de los hechos del hombre, son irreversibles, en el universo físico, como lo son lugares contaminados por causas siniestras: al igual cuando se observan, que botan productos químicos en las aguas de ríos y mares o haya derrame de energía atómica, pues eso, no pueden regenerarse de un día para otro. Un brazo que ha sido cortado o un árbol, muy difícilmente lo vamos a pegar de vuelta, o unos corales que han muerto, o un ser vivo que ha sido violado en su divinidad, no recobrará la vida, así nomás... Recordemos siempre, que Dios creó el universo con amor.


Si consideramos que, nuestra verdadera naturaleza “es espiritual”, debemos respetar todo lo que nos rodea. Sabemos que nosotros los humanos y en el universo todo,  hay una energía que da vida a los organismos y que todo a nuestro derredor es conciente de existir, aunque no esté en capacidad de expresarse, como los animales y todo lo que incluye la naturaleza, aguas, ríos, delfines y ballenas, atunes, y arrecifes. Cuando a pesar de todo el ser humano siga con su prepotencia, y altere el medio ambiente y le importe un bledo a los presidentes, gobiernos, ejércitos, que se empecinan en “desequilibrar” o provocar desarmonía a nuestro derredor, a través de guerras, abusos, violaciones de los derechos humanos y de los animales. Cuando los científicos, que venden sus conocimientos y no tienen el mismo respeto a la vida y juegan a ser dioses,... es muy seguro que esta energía negativa que acumulan, haga que las fuerzas espirituales y leyes de armonía del universo, actúen en nuestra contra o “se pongan en huelga” y exijan el respeto que se merecen. Así lo vienen advirtiendo con “el calentamiento global”, llegará el momento, en que el daño o el desequilibrio físico es irreversible. Debemos mostrar nuestro amor, siendo responsables con nuestro planeta.  Tenemos lamentablemente demasiados seres humanos que gustan en crear “caos” y “desarmonía” – según suene en el bolsillo, las monedas, entre ellos tenemos a los genetistas, a las personas que originan guerras, personas que viven, cuando provocan muerte, porque venden armas, viven de la sangre del hermano, pues todo eso, no es muy positivo que se diga. Las leyes del Universo exigen amor y respeto, de nosotros. Cuando no se observan, hay catástrofes. Estamos en la obligación de dar amor, no odio. Armonía y respeto hacia todos los seres.