El espíritu indómito que habita el volcán de Izalco
Melissa Ardan Rojas




La placas de la tierra y sus movimientos, es algo, que nuestro planeta tierra y en especial en mi país, mantiene a la gente en „ascuas“. Uno podría opinar, que las placas de la tierra, es decir: las piedras y la tierra que componen las placas, están ahí nomás tiradas, porque sí.. o que no tiene razón de ser ni sentido alguno para estar allí, aunque estemos „parados„ y „vivamos“ sobre ella... nosotros estamos completamente equivocados.


El hecho es, que nuestra planeta tierra „tic“ y de forma „muy exacta“ – eso lo hemos corroborado ya. Nuestro planeta „tic“ como un reloj suizo... ¡con precisión única!  Y cuando hay algún terremoto, las siguientes replicas se suceden „al segundo exacto“.. y posee casi la misma fuerza. El declinar de la fuerza del temblor ocurre con el tiempo, después que hayan sucedido unas miles de replicas y la tierra que se aflojó, se haya colocado y fijado nuevamente, en sus capas.


En tiempos ancestrales las antiguas tribus indias creían que nuestro planeta y todo lo que en ella vive - aunque tenga una apariencia “sin vida”, como las montañas, poseen en cierto modo una especie de energía “conciente”, que les da vida, las hace crecer, moverse.. por ejemplo: el agua vive, los árboles, los animales, los cerros, volcanes, ríos, lagos, cielos y mares... viven de igual manera, y que poseen su propia personalidad, conciencia y carácter, como todas las cosas en nuestro universo. Esto podemos demostrarlo. Aún cuando los seres humanos consideremos que algo no posea vida - sabemos que no está muerto.


Quiero recordar también a la tradición india, en que se recuerda al famoso “nahual” o  animal que se considera como bienhechor y protector, cuando nace un niño y el nahual va ligado a la vida de cada persona, hasta su muerte. La persona se identifica con el nahual, desde su nacimiento.  Hay una historia hermosa, se trata sobre el cacique indio Tecún Umán, que según cuentan, tenia ya en tiempos antes de la conquista, tenia su pueblo, el nombre de Xelajú y pertenecía a los indios quichés, en Guatemala. Cuenta la historia, que cuando Tecún Umán se encontró con los españoles de aquel tiempo, se presentó con un manto hasta los pies hecho con plumas quetzal (hay que recordar, que solo se utilizaban plumas, que encontraban, ya que no era usual, matar animales para hacer los mantos, y no podían mantenerse en cautiverio, porque el quetzal, es un pájaro, que solo puede vivir en libertad). Cuando Pedro de Alvarado mató a Tecún Umán, un quetzal que se supone era su “nahual”, cayó muerto a los pies del cacique indio. Es importante ver aquí, cuan ligada esta la vida del “nahual” con su protegido, Tecún Umán. Luego al contemplar el cuerpo muerto de Tecun Umán, Pedro de Alvarado* dijo, “nunca he visto, hombre tan hermoso, como él”. Tecún Umán   vivía en la ciudad que posteriormente se le llamó Quetzaltenando (Xelajú).

 

(Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Quetzaltenango )


Otra historia interesante sobre como la naturaleza, tiene vida, es la historia de un volcán conocido como el Volcán de Izalco, http://es.wikipedia.org/wiki/Volcán_de_Izalco y que hizo erupción por casi 196 años, este volcán se encuentra en El Salvador, no lejos de la costa. Durante este tiempo que estuvo activo, los marineros le conocieron como “El faro del Pacífico”. Era usual que este volcán echara bocanadas de lava en un ritmo de casi 10 minutos. Era un espectáculo que los habitantes del cercano pueblo de Izalco admiraba y los pobladores sacaban sus sillas, frente a sus casas, y contemplaban al volcán por las noches, y no teniendo TV, era natural que vieran este espectáculo.


El cerro verde, es una montaña que se encuentra, de cima a cima en línea recta,  a una distancia de 3 km. del cráter de Izalco. En 1965 la oficina de turismo tuvo la idea grandiosa, de construir un Hotel en el cerro verde, para que los turistas tuvieran la increíble oportunidad de ver el volcán, mientras hacia erupción, se entiende, y echar por decirlo así un vistazo dentro del cráter, que queda un poco mas bajo que el Cerro Verde. Dicho y hecho.. se construyó el hotel.


Lamentablemente el día de la inauguración del hotel y nadie contaba con ello. Era imprescindible que como mínimo: le hubieran preguntado al espíritu del volcán, ¿si le gustaba la idea del Hotel, ahí a la par?  Y el espíritu del volcán pensaba en sus adentros: “No me gusta. No me gusta. Eso de tener esos pegotes, un par de zoquetes en la nuca” Todo eso significaba que ya no tendría libertad de acción, el Izalco y lo iban a estar “guachando” de gratis (guachar = castellanización de la palabra en inglés= to watch= ver, observar) y le molestaban en su misión de Faro!” Se veía desde lejos, que el espíritu del volcán no estaba de acuerdo ”para nada”, con la chiverísma (= super buena, excelente) idea de la oficina de turismo. Así que decidió “el solito”, darles una lección a estos engreídos, que creían: ¡que no tenían la necesidad de pedirle permiso, a nadie!... ¡estando él allí, bien visible! a él, que era, nada menos, que el mero, mero! ¿qué les pasa? Se dijo... ya verán, quien tiene aquí, la ultima palabra!


Y cuando iba a comenzar “la fiesta”, dijo el espíritu del volcán: “ahora es cuando” y comenzó con “su huelga”... Y hasta ahora el Izalco, no ha dado su brazo a torcer.


La moraleja de la Historia: también una montaña tiene su orgullo! Y ella quiere que le pregunten, si pueden hacer esto o aquello! Los seres humanos, las aguas – de ríos, lagos y mares- árboles y toda clase de seres vivos terrestres, del aire, y de las aguas, tienen también su orgullo. Todo el universo vive y nosotros debemos de acercarnos con reverencia y respeto. Esto es verdad.


¡Palabra de indio!



Vocablos:
¡Qué chévere! = ¡qué padre! = expresión: bueno, excelente.

 

chiverísma = adj. super buena, excelente, Ej.: la chiverisima idea.


guachar = castellanización de la palabra en inglés= to watch= ver, observar.


Pedro de Alvarado* (conquistador de Centro América) a quien en México le dieron el nombre de “Tonatiuh” que significaba –el sol – porque era rubio y alto. Pedro de Alvarado había luchado junto con Hernán Cortés, en 1519  para vencer a los aztecas. Los españoles recibieron el apoyo de los Tlaxcaltecas, quienes a cambio de un acuerdo, recibirían amparo de los españoles si les secundaban en la conquista, siguiéndoles mas de 10.000 tlaxcaltecas, incluso hasta las zonas de Guatemala y El Salvador (que entonces era conocido como Cuzcatlán= país de las cosas preciosas).