La Iglesia de Monseñor Romero, 30 años después (* 24.03.80 +24.03.2010)
Melissa Ardan Rojas



La misa en catedral en memoria de ”San Romero mártir”

El sábado 20.03.2010 se ofició una de las misas recordando a Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, estaban presentes, teólogos famosos, que habían ido al país, a hablarnos de él y de su impacto en América Latina. Posteriormente harían una vigilia que iba igualmente ser transmitida por YSUCA y otras emisoras, por Internet, para los que viven fuera.

Treinta años después de su martirio reunidos en la catedral de San Salvador, hubieron cantos, alabanzas, palabras recordando a este hombre "valiente" y "santo".  Solo sé decirles, que la emoción que sentí, era enorme. A pesar que solo estaba escuchando la misa por medio de   Internet, y que era transmitido por la Radio YSUCA – “La voz con vos”, desde la UCA en El Salvador, a miles de Km. yo sentía vibrar a la gente y los muros de catedral me parecían crecer y crecer a medida que avanzaba la misa. Cuando al final de la misa, comunican que el P.Sobrino diría las ultimas palabras.. las ovaciones de júbilo del público, parecían tocar las puertas del mismo cielo y la presencia de Monseñor Romero en esa misa, era patente. Luego anunció el P.Sobrino que leería la carta del Obispo Pedro Casaldáliga (quien vive en Brasil), y con cada frase que él leía de esa carta, los muros de catedral se ensanchaban y las olas de alegría, iban y venían, empapando a la audiencia en catedral y a través de Internet, con una clase de milagro, indescriptible. Eso sucede hoy en día, después de 30 años del martirio de Monseñor. Se imaginan como era cuando él hablaba desde su púlpito, pidiendo "paro a la represión a los escuadrones de la muerte"....  Su tumba se encuentra en la cripta de la Catedral Metropolitana. Sobre la tumba yace una estatua con la enorme figura de Monseñor en bronce. ¡Cuanta gente ilustre le ha visitado en su ultimo descanso!. Allí, también le visitó el Papa Juan Pablo II, quien conoció personalmente a Monseñor Romero.

verhttp://www.uca.edu.sv/noticias/

 

En el 2007 escribió el P.Sobrino "Monseñor Romero, padre de la Iglesia salvadoreña":

" Por esa razón, hablaremos ahora de Monseñor como “Padre de la Iglesia salvadoreña”. Y de “la Iglesia latinoamericana”. La expresión “Padre de la Iglesia” no es nueva. En los primeros siglos de la Iglesia se dio ese nombre a cristianos prominentes -entonces sólo fueron considerados varones- quienes, sobre todo con la enseñanza de la fe, “dieron a luz Iglesia”. Algunos nos son familiares: san Agustín, san Jerónimo, san Basilio… Fueron un grupo numeroso. Algunos de ellos, obispos. En aquella época cuatro cosas se requerían para ser tenidos por Padres de la Iglesia. 1. santidad de vida. 2. explicar con ciencia y provecho la palabra de Dios. 3. encaminar a la Iglesia según los signos de los tiempos. 4. ser aceptados, en su enseñanza y liderazgo, por la comunidad. Estos Padres de la Iglesia fueron muy venerados, y todavía lo son en la liturgia y en la teología."


"Una Iglesia seguidora de Jesús con el pueblo".


"Una Iglesia de profecía"


 "Junto a la denuncia, Monseñor exigió la conversión y advirtió del castigo que se avecinaba al país de no convertirse -estalló la guerra y los muertos llegaron a 75.000. "


"Pero lo más suyo fue ser profeta de consolación, como el Isaías del “consuelen, consuelen a mi pueblo”.

 

Monseñor dijo un día antes de su asesinato: «Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y, ante una orden de matar que dé un hombre, debe de prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado [...] En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!” (Homilía Monseñor -23 de marzo, 1980). Escrito de P.Jon - Monseñor Romero, padre de la Iglesia salvadoreña»

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En la misa celebrada el 24.03.2010 en la Capilla del Campo universitario dijo el P.Sobrino:


“Por seguir el legado de Romero, ahora hay seis hermanos nuestros enterrados en esta capilla; por la misma causa: la búsqueda de la justicia y la paz (…) Ojalá sintamos que monseñor Romero sigue pidiéndonos que lo ayudemos”.


La transformación


Mons. Romero, no fue siempre el Monseñor profeta, que conocemos hoy en día, que se dedicó a denunciar injusticias, a luchar por los pobres y sus derechos como seres humanos, NO.* (ver “La voz sin voz” – “Una voz para un pueblo pisoteado”, P.Ignacio Martín-Baró, S.J.).


Cuando fue escogido como arzobispo sucesor de Mons. Chávez y González, su nombramiento que fue el 3 de Febrero de 1977 provocó desaliento en un principio, en los grupos populares, que se habían formado la idea de algún progreso a sus esfuerzos, ya que estaban esperanzados en que se les haría justicia. El pueblo salvadoreño, lo único que quería era un sueldo más humano, que les permitiera llevar una vida digna. Ese es el deseo de todo salvadoreño. Tener derecho a un futuro prometedor, como cualquier ser humano, añora. Monseñor Romero, antiguo Obispo titular de Santiago de Maria, era conocido ya, por su posición conservadora y los poderosos veían en él, a un aliado. La derecha le escogió precisamente, porque pertenecía al ala conservadora de la Iglesia y esperaban que él refrenara a las masas que comenzaban a bullir - exigiendo justicia y equidad.


Mons. Oscar Arnulfo Romero y Galdámez quien era de cuna sencilla, nació un 15.de Agosto de 1917, el se había enrolado en un seminario, pero tuvo que dejar de estudiar un tiempo para ayudar a su familia y trabajó en una mina y le tocó ver de cerca las necesidades de la gente. Regresó al seminario y fue enviado a Europa para estudios de teología, la gran guerra hizo que regresara con anterioridad.


Cuando se le escogió para tomar el puesto de Arzobispo en 1977, no se imaginaba nadie -y de seguro- ni él mismo, los retos a los que se vería enfrentado. Pero después que su gran amigo, el P.Rutilio Grande, fuera asesinado conjuntamente con un hombre mayor y un niño, que le acompañaban al Paisnal a da una misa. El P.Rutilio fue asesinado un 12.03.77 por luchar contra la injusticia, fue el primer sacerdote asesinado en El Salvador, así comenzó lo que el P.Martín-Baró, le llama “el vía crucis arzobispal”, de Monseñor, porque era a él a quien “le tocaba ir recogiendo cadáveres” ...  según comento posteriormente el mismo Monseñor. Así comienza su transformación....


“... El camino a Damasco es para  Monseñor Romero el camino de la sangre del pueblo, la sangre de sus sacerdotes, de sus catequistas, de sus fieles cristianos, de tantos hombres y mujeres como van a ser sacrificados a las exigencias de una seguridad nacional para los poderosos. Poco a poco, Monseñor Romero comienza a cambiar: su voz, más inclinada a anunciar la concordia, se ve obligada a denunciar también la injusticia pecaminosa que produce su muerte; su palabra, acostumbrada a permanecer en la generalidad de lo abstracto, adquiere la dolorosa concreción de la vida cotidiana. Su voz asume el grito del pueblo aplastado y, en un país en el que el dinero y la prepotencia han hecho de la palabra una prostituta, Monseñor Romero devuelve ala palabra humana su verdad y valor. ... “Un proceso que le llevó a asumir la palabra de verdad. Un proceso que lo convirtió de Monseñor Romero en sencillamente, “Monseñor” (Pág. 18, “La voz de los sin voz”- “Una voz para un pueblo pisoteado”, I.M.B.).


Monseñor Romero es pues, una figura sin precedentes en la historia de El Salvador y muchos consideran que, también lo es, de América Latina. Aunque hay que decir, que el Vaticano repiensa el hecho de concederle el título de Santo, a él y a los mártires de la UCA, digo, para no contrariar al anterior gobierno salvadoreño, que representaba el ala derechista de la sociedad y creen podrían desatar descontento general – con los de derecha se entiende, porque de ser por el pueblo, ellos además de amar a Monseñor, le llaman Santo, desde el primer instante de su martirio....  y créanme que si de elecciones se tratara, muy difícil que pudieran hacer trampa con el corazón del pueblo... “este pueblo, sabe quien era Monseñor”... y como dijo Jesús: “sus ovejas reconocen su voz”.. ¿Por que lo repiensa entonces el Vaticano? Porque necesitan pruebas... dicen ellos. Aunque se sabe que ha sido un mártir en la lucha contra la injusticia social y ha sido testigo de la fe. Uno puede preguntarse ¿y como luchó Monseñor? Ya que hablamos de lucha, pues no lucho él con violencia, porque va en contra de sus principios de amor al prójimo como cristiano y seguidor de Jesús.


Sobre la fe dice Monseñor:

“ La fe es la que impulsa en un primer momento a encarnarse en el mundo socio-político de los pobres y a animar los procesos liberadores, que son también socio-políticos. Y esa encarnación y esa praxis a su vez concretizan los elementos fundamentales de la fe” (Pág. 192 “La voz de los sin voz” ).


Monseñor Romero, luchó básicamente “denunciando las injusticias”, es decir, los males de nuestro tiempo... y como un verdadero profeta. Y sí, si los comparamos a todos nuestros mártires, ya sea: Rutilio Grande, Alfonso Navarro, los mártires de la UCA, y todos los que, en aquellos días se enfrentaron a grandes riesgos, por mantener una palabra clara y que no se dejaba sobornar... fueron como los profetas del antiguo testamento “voces en el desierto”, “insobornables, como Juan Bautista”, que preparaban el camino para la conversión.


Cuando hablamos de que Monseñor defiende a un pueblo sufrido, traspasado, nos referimos a que:


“Nos encontramos, ante todo, con el pueblo crucificado, hombres y mujeres, niños y ancianos, cercanos en vida a la muerte lenta de la pobreza y asesinados cruelmente en represiones y masacres. Es la negrura que hay en el asesinato, pero también en la luminosidad que hay en el martirio. En palabras tuyas (se refiere a el P.Ellacuría) que muchas veces he citado, »el signo de los tiempos es siempre el pueblo crucificado« (ver Cartas a Ellacuría, P.J.Sobrino, Pág. 71) .


 Monseñor cuenta en una de sus homilías, que para  bautizar a un hombre, San Juan Bautista le exigía reivindicar su vida, o sea, que dejara de pecar y hasta no ver él, que este individuo conducía una “vida nueva, renovada en el espíritu”, no le bautizaría. Era únicamente cuando éste “nacía de nuevo” hasta entonces, era cuando Juan Bautista le aceptaba para “bautizarle”, como un símbolo de un nuevo nacimiento, a una nueva vida”. 


Monseñor dice: “Y después, al hombre que de veras se convertía, sólo a esos los llevaba a las aguas del Jordán y los bautizaba. Era un signo no de purificación, pero que expresaba una actitud interior. Si un hombre no quería dejar sus malos caminos, no podía bautizarse. Juan Bautista pues, predicaba y bautizaba; daba un signo de conversión.” Pág. 319 (La voz de los sin voz).


Esa voz, es la que era impresionante de Monseñor, porque era una voz profética que llamaba a la conversión, como Juan.. pero ¿cómo es que se formó esa voz, de ese profeta, como es que nació, en él o en los otros profetas del antiguo testamento? El P.Sobrino nos cuenta de nuestros mártires, que cuando “matan a Rutilio, nace la voz de Monseñor. Matan a Monseñor y nace la voz de Ellacuría..”  Ya no hay profetas, como los de aquellos días... menciona.


Un día de estos, otra persona salvadoreña me comentó: “ En aquellos días, los escuadrones de la muerte eran dados a masacrar sin “avisar”, “primero matan y luego preguntan, ¿quien era?”  Ahora se sigue matando, como consecuencia de la violencia entre maras y tampoco miran a quien.


Se sabe que “un pueblo sin historia – no tiene identidad”.. y cuando no la “digiere” los atropellos, las perdidas de seres queridos, cuando se le hecha tierra – por encimita, a los muertos- pues llegará el momento, en que esa podredumbre interna, que nos corroe el alma y el corazón, nos volverá “locos”, no es posible, sanar así, las heridas, y quien dice lo contrario, es un iluso.


Cuando pasan cosas como la “guerra”...que azotó, nuestro país, al no enfrentarse a su historia, pues quien sale perdiendo es el mismo país, pues le hace falta identidad. No sabe como es que se llegó a tanto, atropello, abuso, martirio de gente inocente y como poder evitar, que algo parecido NO SUCEDA - NUNCA MAS, estableciendo nuevas normas y nuevas leyes de prevención, contra la injusticia.


El gobierno se empecina en “darle vuelta a la pagina” – no perseguir a los culpables, estableciendo una amnistía, que no es buena para nadie, ni reivindica los daños cometidos a las victimas, es como una parte de la historia, faltara... no nos hace comprender realmente, quienes somos.


El día anterior a su asesinato Monseñor “ruega, pide, suplica... un paro a la violencia... él dice:


http://www.youtube.com/watch?v=RO7z8eY1WV4  (última homilía de Monseñor)


Al día siguiente asesinan a este buen hijo de Dios, hermano, padre de la Iglesia salvadoreña.


El periódico salvadoreño El Faro”

fecha: 25.03.2010 comentó HOY, 30 años después...:


Ver articulo: Ovidio González, director Tutela Legal del Arzobispado
http://www.elfaro.net/es/201003/noticias/1408/


"No hemos encontrado ningún juez valiente que se arriesgue a investigar
el asesinato de monseñor Romero" Revivir la investigación del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero para encontrar a los autores del crimen es cuestión de valentía. Después de 30 años del homicidio, la discusión sobre la derogación de la Ley de Amnistía sobra, dice, porque la Corte Suprema ya resolvió que el perdón no procede contra crímenes de lesa humanidad. Todo es que haya un juez valiente".


Imagínense Vds. lo que significa que, 30 años después del asesinato a Monseñor, la Corte Suprema dude, que haya HOY un juez valiente, para iniciar una investigación y perseguir al asesino. Pueden Vds. imaginarse, la valentía que tuvieron que tener y lo que significó para el P.Rutilio Grande, el P. Alfonso Navarro, para Monseñor Romero y para los mártires de la UCA, el hecho de “abrir la boca” y “denunciar injusticias y atropellos cometidos por los escuadrones de la muerte”. Los asesinos los tenían en la mira. Y no solo los amenazaron, los amedrentaron por años. ¿Por qué es tan peligroso 30 años después?, podría preguntarse uno. La respuesta es sin duda, porque los asesinos, siguen allí, no han reivindicado su conducta, y de ser necesario vuelven a las mismas.


El presidente Funes - sobre la ley de amnistía


http://www.elfaro.net/es/201003/noticias/1412/

"Este miércoles 24 de marzo, con motivo de la conmemoración de los 30 años de la muerte de monseñor Óscar Romero, desde el Aeropuerto Internacional El Salvador, Funes dijo que la posible derogatoria de la ley de 1993 no le compete al Ejecutivo sino a los “organismos jurisdiccionales” y a la Asamblea Legislativa.


En abril de 2000, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó a El Salvador tres cosas: primero, dejar sin efecto la Ley de Amnistía; segundo, investigar, juzgar y sancionar a los asesinos de monseñor Romero, y tercero, reparar a las víctimas".


Sobre los asesinos de Monseñor – noticias de la oficina de canonización de Mons.

Oscar Arnulfo Romero

http://www.youtube.com/watch?v=hIESmM4sha4&feature=related


Vemos pues, que nuestros mártires corrieron riesgos verdaderos, “fueron más que valientes” y sin embargo no callaron, se mantuvieron fiel ¿a quien? A Dios y su pueblo, porque no lo dejaron solo, cuando fueron atacados. Ellos escucharon sus llantos, les acompañaron en su dolor... ellos, en fin, denunciaron las injusticias... de “un pueblo crucificado” (como decía, el P.Ellacuría), o “el pueblo traspasado”, como le llamaba Monseñor. 


 “Todo pecado es ruptura. El que comete un pecado, dice la teología, rompe con el principio de su existencia y de su vida, y, entonces, rompe también íntimamente, de modo que un pecador lleva en sí el desorden. La triste experiencia nos dice qué amargo es el pecado; qué desorden sentimos dentro de nosotros; qué sinsabor, que asco de nosotros mismos. Y el que no lo sienta, tiene lo peor; ya está desahuciado. Ojalá que en la Cuaresma sintiéramos todos que algo se ha roto por dentro de nosotros mismos, porque hemos roto con Dios”......  “Cuando se ama a Dios y se está bien con Dios, se ama al prójimo, aunque sea mi enemigo”. .... Hablando de Caín... “cuando cometió el pecado, el desorden de sí mismo, le hizo sentir miedo, y siente miedo también a las fieras que ya no le obedecen. Toda esa trágica relación del cosmos es consecuencia del pecado” (Homilía 04.03.79). Pág. 317, Libro: “La voz, de los sin voz” ISBN: 99923-49-07-4.

  

Algunos testimonios de personas cercanas a Monseñor:


Yo que tuve la bendición de hablar varias veces con el P.Sobrino, sobre Monseñor y los mártires, en una ocasión me comentó sobre Monseñor..: "en un principio Monseñor criticó a Ellacu y al P.Sobrino. Monseñor quien era entonces del ala conservadora de la Iglesia.. tuvieron una plática muy seria con Ellacu, por lo mismo de la teología de la liberación. Con el tiempo descubrieron, tanto la Iglesia y Monseñor, como el mismo P.Arrupe, que había habido mala interpretación, de la finalidad de la teología de la liberación – y que mas bien, era una inspiración mas comprometida, con la realidad del mundo, siguiendo el ejemplo de la vida de Jesús y su compromiso con el pueblo pobre, tal y como también lo exigía el Concilio Vaticano II y Medellín. Hubo pues un malentendido al principio, pero esto se esclareció con Monseñor y con el P.Arrupe también ; pero dice el P.Sobrino que cuando murió Rutilio, habían llegado todos ellos al Paisnal, ya que era algo insólito en la historia del país y era además un jesuita, el que había sido asesinado y habían cerrado ya la puertas de la iglesia, pues habían tenido varias amenazas, y previniendo cualquier percance, ya que podía haber otra represalia... y estaban esperando a Monseñor, porque se había anunciado y que llegaría. Ellos no sabían, como iba a ser el encuentro después de ese “tope” que habían tenido...  Pero el P.Sobrino que se había quedado atrás de la Iglesita, oyó que tocaron la puerta y cuando abrió, fue una sorpresa para él, ver que se trataba de Monseñor Romero, el P.Sobrino le tenia mucho respeto y al verlo, claro, pero vio su cara desencajada y triste, supo al instante que algo había cambiado en él. Me dijo, que en ese momento, todas las diferencias entre ellos - o sea, entre Monseñor y los jesuitas- se acabaron y desde allí fueron entrañables amigos todos. El cambio de Monseñor había sido radical. Solicitó la colaboración de Ellacu y la UCA se puso al servicio de Monseñor...para todos Monseñor fue inspiración.. Ellacu  le daba sugerencias, pero al final era siempre Monseñor, quien con la ayuda de encuestas y preguntando a la gente, sus deseos, sus preocupaciones, que escribía sus cartas. Monseñor siempre indagó lo que la gente necesitaba, había un intercambio entre el pueblo y su pastor y su pastor conocía sus ovejas y se reunían frecuentemente a desayunar y platicaban de lo que querían y como lo querían hacer. Fue un tiempo muy constructivo, recuerda. También me contó que cuando le mataron, se escucharon en la UCA los disparos de alegría hechos por parte del Estado Mayor. Ellos no podían concebir, lo sucedido. También recuerda la matanza que se realizo, el día de su entierro... pavoroso, ni siquiera en su entierro pudieron estar tranquilos, lo enterraron “a la carrera”.. entre los balazos y los muertos... inocentes, personas que solo habían llegado a presentarle sus respetos.. Cuenta también, que cuando llegó el Papa Juan Pablo II a visitar El Salvador, los de derecha, le habían ya trazado el camino que lo iban a llevar...y no pensaban llevarle a Catedral. Pero el Papa quería ir a la tumba de Monseñor y fue y la puerta de catedral estaba cerrada y se tardaron mas de una hora, en encontrar las llaves, pues tenían con candado las puertas. Querían evitar a toda costa que el Papa fuera a la tumba, pero logró visitarlo. Vio a Monseñor". Estas son de las palabras de Jon, según recuerdo.

   

Los mártires de la UCA, también fueron profetas en El Salvador, porque denunciaban la injusticia:

            Los mártires de la UCA fueron inspirados sin duda por Monseñor, vieron en él, al hermano salvadoreño, que se retaba con la parca, si era necesario para defender los derechos de sus ovejas, hablaba, vivía, y denunciaba como profeta. Era digno de admiración, todo mundo le amaba. A los mártires les dio fuerza en su quehacer diario... les enseñó una nueva forma de Iglesia y como decía el P.Sobrino, más recia, con hombres con temple, nada de cristianismos “light”, eran personas que veían en su fe (a Jesús) como el motor de sus acciones y que no descansarían hasta ver cambios concretos para mejorar el estilo de vida, de esta gente en necesidad, ponían al servicio del desarrollo del país,  sus cerebros, para dar avances hacia una vida más humana, más digna, menos indiferente a las necesidades de los hombres.


             El P.Ellacuría escribió: “En primer lugar ahora sabemos mejor lo que es el pecado. Sabemos que la ofensa a Dios es la muerte del hombre. Sabemos que el pecado es verdaderamente mortal; pero no sólo por la muerte interna de quien lo comete, sino por la muerte real y objetiva que produce. Recordemos de esa forma el dato profundo de nuestra fe cristiana. Pecado es aquello que dio muerte al Hijo de Dios, y pecado sigue siendo aquello que da muerte a los hijos de Dios. Esa fundamental verdad de la fe cristiana la vemos a diario en las situaciones de nuestro país. No se puede ofender a Dios sin ofender al hermano. Y la peor ofensa a Dios, el peor de los secularismos es, como ha dicho uno de nuestros teólogos: “el convertir a los hijos de Dios, a los templos del Espíritu Santo, al Cuerpo histórico de Cristo en víctimas de la opresión y de la injusticia, en esclavos de apetencias económicas, en piltrafas de la represión política; el peor de los secularismos es la negación de la gracia por el pecado, es la objetivación de este mundo como presencia operante de los poderes del mal, como presencia visible de la negación de Dios” (P.Ellacuría ECA. Nr. 353, Pág. 123).


En estos días se ha recordado mucho a Monseñor Romero: más información - homilías, eventos, charlas teólogos:


si desea escuchar algunas homilías de Monseñor, o sobre su vida. Aquí algunas emisoras salvadoreñas:


http://www.ysuca.org.sv/        
radio de la UCA – “La voz con vos”


http://www.uca.edu.sv/noticias  
noticias, eventos, se pueden escuchar también, las charlas directamente de los teólogos, que tomaron parte en los eventos recordando a Mons.Romero.


http://www.renace.org           
transmiten parte de las homilías y se escucha la voz de Monseñor.




Golpe de estado (71) y desenvolvimiento político, en los años 70


Desde los años 70 había comenzado una época de descontento general, (71) fue el primer golpe de estado, al mando del país, estaba como Presidente, el  Gral. Fidel Sanchez Hernández, quien pertenecía al Partido PCN = Partido de Conciliación Nacional, al cual también le habían querido dar “golpe de estado”, unos militares jóvenes. No lo lograron,  y por varias semanas, hubo “toque de queda” en la capital y en las calles cerca de la Policlínica y el río Tutunichiapa, por las noches, los tanques recorrían la  25 Ave. Norte, que era una larga calle central, que comenzaba con el campo de la Universidad Nacional. Hay que mencionar, que del lado lateral de la Universidad, hacia la Colonia Libertad no lejos de allí, a unas cuantas cuadras, se encontraba el cuartel San Carlos, que era donde supuestamente se encontraban los militares – revoltosos – El cuartel estaba del otro lado del campo de la Universidad).
Sobre la zona de la 25 Ave. Nte. se encontraban las facultades de Medicina, Odontología, también estaba el Hospital de Niños Benjamín Bloom, div. Locales, supermercados, el Peté´s –un restaurante, el colegio Guadalupano, el Externado San José, la Policlínica Salvadoreña, el Hospital del Seguro Social,  el Hospital de Maternidad, y por ultimo el Hospital Rosales... como ven, no había nada sospechoso en esa zona, sin embargo patrullaban los tanques a lo largo de la 25.Ave.Nte. En el (72) hubo fraude en las urnas electorales, se decía que había ganado “Duarte”, pero habían elegido al coronel Molina, y creo que fue cuando al pueblo se le cayó la venda de los ojos, y vio que obviamente estaba siendo manipulado. Desde entonces, ya no confió más en los militares, ni el gobierno. El Coronel Molina había  comenzado a hacer promesas una posible reforma agraria en el (75) se llegó a concretizar una serie de esbozos (76)  para establecerla, pero al final no fue implantada, ya que en aquel entonces el presidente Arturo Armando Molina, no le dio el empuje que había prometido y la mayoría de los terratenientes estaban en contra. Recordemos que era usual que terratenientes, pagaran a los militares, para que hicieran esto o aquello.. Un extra- sueldo no les caía mal.. Pero, a todo aquel que se pusiera en favor de la reforma agraria, era visto por la derecha, automáticamente como subversivo. El hecho que ha existido injusticias en El Salvador, ya desde 1876, cuando el Presidente Zaldivar despojó de las tierras a los campesinos, bajo la excusa de que “los campesinos no tenían los conocimientos necesarios, ni los medios, para explotar la tierra”, esta verdad era incluso algo que, se ha sido mantenido en silencio, por mucho tiempo. Analizar la historia de nuestro país, no ha sido algo que han inculcado en la gente, porque “no conviene remover nada, que pueda traer cambios indeseados”. Las tierras expropiadas entonces, fueron vendidas en su mayoría a extranjeros, para introducir el cultivo del café en el país.


Escrito sobre situación en El Salvador en los años 70- 80
, de P.Sobrino.


“Decir la verdad en este país, cuesta caro. Cuatro semanas después de su homilía en Apopa, el P.Rutilio Grande fue asesinado; diez semanas después de su homilía en la plaza Libertad, donde los demócrata-cristianos protestaban del fraude electoral, el P.Alfonso Navarro fue asesinado; muchos catequistas y delegados de la palabra que han predicado la verdad de la fe han sido asesinados; la radio, las imprentas de la Arquidiócesis y de la UCA, las librerías que venden material religioso han sufrido atentados de bambas. Mons. Romero, sobre todo, fue asesinado por la proclamación limpia y clara de su palabra evangélica y profética. Sin embargo, la proclamación de la palabra de la verdad, por caro que resulte, es una de las misiones importantes de la Iglesia”. (Ver: Revista  ECA # 381/382 (07-08/80) “La voz de la Iglesia aumenta de volumen”, P.J.Sobrino.).


En aquel entonces nuestro gobierno se veía atacado por la prensa internacional y el gobierno trataba de enderezar de alguna forma, lo que según ellos llamaban una “campaña de desprestigio” por parte de la prensa extranjera, aunque era otra forma de tergiversar la verdad, que denunciaba Monseñor. Hay que mencionar, que durante la guerra murieron más de 25 periodistas extranjeros, tratando de cubrir las noticias de la guerra, injusticia, genocidio en El Salvador. 


“Sobre los observadores en El Salvador”

 

– “La solución para saber la verdad (del país y del pueblo, se entiende), sin embargo, es más sencilla. No hace falta más que venir, oír y ver. Y esto es lo que están haciendo varias instituciones internacionales”.  (S.A.P. 23.08.80 – ECA # 381/382 – “Otra vez observadores en El Salvador”).

 
Y aún así, quería el gobierno que nuestro Monseñor Romero, ¿se quedara callado?  No, él actuó como un profeta, porque vivió “llevando a la gente hacia Jesús y llamando sin descanso a la conversión”..


La palabra de esperanza  de Monseñor...


Monseñor dijo:


“Con este pueblo no cuesta ser buen pastor. Es un pueblo que empuja a su servicio a quienes hemos sido llamados para defender sus derechos y para ser su voz. Por eso, más que un servicio, que ha merecido elogios tan generosos, significa para mi un deber que me llena de profunda satisfacción”. (Homilía 18.121.79)

   
    “¡Cómo me da gusto en los pueblecitos humildes que las gentes y los niños se agolpan a uno, vienen a uno! O va uno llegando al pueblo y le salen al encuentro, llegan con confianza porque saben que les lleva uno el mensaje de Dios” (Homilía 09.09.79).

     
    “Cuando yo rezo en la Eucaristía ‘ no te fijes en mis pecados, sino en la fe de tu Iglesia, pienso en tantos corazones anónimos, pobrecitos, sencillos, que son la fuerza de nuestra Iglesia’” (Homilia16.12.79).


“No se confunda, hermanos, la misión de la Iglesia evangelizando y trabajando por la justicia, con campañas subversivas. ¡Es muy distinto!  A no ser que al Evangelio se le quiera llamar subversivo, porque la verdad está tocando las bases de un orden que no debe existir porque es injusto...” (homilía del 05.08.79).

   
“Si alguna vez nos quitaran la radio, nos suspendieran el periódico, no nos dejasen hablar, nos mataran a todos los sacerdotes y al obispo también, y quedaran ustedes, un pueblo sin sacerdotes, cada uno de ustedes tiene que ser un micrófono de Dios, cada uno de ustedes tiene que ser un mensajero, un profeta. ¡Siempre existirá la Iglesia mientras haya un bautizado! (08.07.79).


“No hay derecho para estar tristes. Un cristiano no puede ser pesimista. Un cristiano siempre debe alentar en su corazón la plenitud de la alegría. Hagan la experiencia, hermanos. Yo he tratado de hacerla muchas veces y en las horas más amargas de las situaciones, cuando más arrecia la calumnia  y la persecución. Unirme íntimamente a Cristo, el amigo, y sentir una dulzura que no la dan todas las alegrías de la tierra. La alegría de sentirse íntimo de Dios, aún cuando el hombre no lo comprenda a uno. Es la alegría más profunda que pueda haber en el corazón. (20.05.79).

   
Cuando Monseñor Romero, le escribió al presidente Carter, para pedirle no mandara ayuda militar a El Salvador - esto le acarreó naturalmente problemas con el Vaticano, ya que deseaba una Iglesia, menos comprometida-  la ayuda americana no era buena, para el pueblo salvadoreño,  porque eso significaba:


«simplemente una protección a la masacre de nuestro pueblo.» El presidente Carter contestó “que toda la ayuda militar era para actividades NO bélicas, como transportes, comunicaciones o aprovisionamiento. Pero su respuesta no me ha satisfecho, porque la ayuda va directamente a las fuerzas de seguridad y es bien conocido que son estas las que oprimen al pueblo«. (Pág. 447 “La voz de los sin voz”, entrevista a Mons. Por periodistas americanos - 22.03.80), es decir, dos días antes de su asesinato.

     
Monseñor quiere dejar bien claro, que es correcto “El es el pastor de sus ovejas”, pero:
“La Iglesia no puede marginarse de la política y la vida cotidiana de los hombres. Yo debo iluminarla con la luz del Evangelio. Quiero criticar lo malo y fomentar lo bueno. Ahí reside precisamente la autonomía de la Iglesia. No estoy al servicio de ninguna ideología. Estoy al servicio de las organizaciones del pueblo. Me siento con libertad absoluta para indicarle a Du. en esta entrevista, los puntos en que no coincido con las organizaciones populares, y aquellos en que estoy de acuerdo con ellas. Y tengo una enorme esperanza en las organizaciones del pueblo. Al participar en la lucha del pueblo no estoy dando ningún paso oportunista. Estoy situándome en el punto de partida en el que se debe situar la Iglesia.” (Pág. 447. “la voz de los sin voz”).


En tiempos de Monseñor (cuando fue hecha una de las ultimas entrevistas con reporteros americanos en marzo del 80 - Pág. 447 – La voz de los sin voz) el gobierno de los Estados Unidos quería asignar unos 55 millones de dólares para ayuda económica y ayuda militar “no mortífera” a El Salvador. El comité de la verdad, a finales de la guerra (92) después de los acuerdos de paz, establecieron que el gobierno de El Salvador, recibía un millón de dólares diarios en ayuda militar.


El congreso americano, después que se diera muerte a sangre fría, a los jesuitas en el campo de la Universidad Centroamericana y cometida por cuerpos del ejército, entrenados en los Estados Unidos de América, se preguntaron seriamente, si la ayuda que enviaban, era para matar a gente inocente... y apremiaron al gobierno de derecha, a que llegaran un acuerdo con la izquierda y se estableciera un comité de investigación – el comité de la verdad. (ver libro: “Pagando un precio” – Theresa Whitfield).


Quiero decirle también que antes de mi seguridad personal yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos..., para todos los que sufren. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida, no me interesa, mientras mire en mi pueblo un sistema económico, social y político que tiende cada vez más a abrir diferencias sociales (14.01.79).


“He sido frecuentemente amenazado de muerte. Debo decirles que como cristiano, no creo en la muerte sin resurrección. Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Se lo digo sin ninguna jactancia, con la más grande humildad.

Como pastor estoy obligado por mandato divino a dar la vida, por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aún  por aquellos que vayan a asesinarme. Si llegaran a cumplirse las amenazas, desde ya ofrezco a Dios mi sangre por la redención y resurrección de El Salvador.

El martirio es una gracia que no creo merecer. Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la señal de que la esperanza será pronto una realidad.

Mi muerte si es aceptada por Dios, sea por la liberación de mi pueblo y como un testimonio de esperanza en el futuro. Puede usted decir, si llegasen a matarme, que perdono y bendigo a quienes lo hagan.

    (Pág. 461 El corazón de Monseñor  -La voz de los sin voz)

   
Un nuevo profeta: “Cuando la voz de Monseñor calló, la voz de Ellacuría se levantó”


No es correcto decir que “la teología de la liberación” sea comunista.. bien sabemos de sobra, que “los comunistas son ateos”...  no es correcto que la iglesia apoya a comunistas, "son calumnias", yo pienso que "no tiene ni pies ni cabeza", ¡no tiene sentido! 


Un movimiento religioso, nacido del compromiso de la Iglesia en el Concilio Vaticano II y luego en Medellín, comprometido con el ejemplo de Jesús, no va a apoyar un movimiento ateo.


Yo pienso, que la iglesia podrá criticar o elogiar un sistema – siendo siempre el termómetro – el evangelio, Jesús y "si se respetan los derechos del hombre, si existe justicia, si va uno en fin, en camino hacia la vida digna". ¿O me equivoco?


Predilección por los pobres... dándole vueltas en la cabeza y el corazón...

Uno puede preguntarse y con razón... y ¿por que esa "predilección por los pobres"? Hagamos un examen de conciencia y veamos, a ver si es cierto... si ¿Puede la Iglesia quedarse con los brazos cruzados, mientras llega la gente a "pomponear" sus puertas, a pedirle que le dé amparo, a que le dé un lugar para esconderse, porque los vienen siguiendo?. ¿Puede la Iglesia ser  "indiferente" al hambre?, ¿al sufrimiento de la madre, que ha visto que han llegado a sacar al marido, al hijo de la casa, se lo llevaron? Y llega pedir ayuda, para que se lo devuelvan VIVO? Y si se lo mataron, ¡que al menos se lo devuelvan muerto!


¿Puede la Iglesia permanecer "neutral" ante el abuso, de mujeres, niños, ancianos asesinados en masacres, como El Mozote, la Quesera, El Sumpul, El río Lempa, y muchos otros... En el Mozote mataron unas 1000 personas, el ejercito... el batallón Atlacatl, el mismo que mató a los jesuitas (Nov.16.89).


Ese batallón llegó al Mozote un día 11.12.81 por la tarde, separo a hombres, mujeres, adolescentes, hasta niños bebés y ancianos. A los hombres los metieron en la iglesia. En la mañana llegó un helicóptero y hasta el mediodía del día siguiente los mataron todos los hombres. Sus mujeres afuera arrodilladas en el polvo, llorando, los niños gritando, y así se ensañaron con niños, mujeres, ancianos, todo el día pasaron matando- ese batallón- una mujer sobrevivió y vio que eran soldados. (La sobreviviente se llamaba "Rufina Amaya", ella tenia 4 hijos, uno todavía estaba de brazos). Por el relato de Rufina, esos soldados, estaban concientes de lo que estaban haciendo "querían matar toda esa gente, porque colaboraban con la guerrilla" según ellos, aunque estaban desarmados todos.


Entonces ¿Puede la Iglesia permanecer "neutral"? o ¿indiferente? Lo mínimo que puede hacer es decir: "BASTA", "DEJEN DE MATAR", "NO ES JUSTO", "SON VUESTROS HERMANOS".

NO, no se puede ser "neutral", sería "pecado de OMISION"


 La Iglesia actuó en aquellos años dando apoyo moral, en momentos de angustia al “pueblo crucificado”,y porque le llamaban así, simple y sencillamente "porque sufría", como lo llamaba Ellacuría al pueblo sufrido, por las matanzas, abusos, violaciones. Allí están los cadáveres que hablan... no se les inventó, había que reconocerlos y sepultarlos. Muchos desaparecieron para no volver, porque les tiraron en el mar. El que se denuncien las injusticias cometidas por cualquier gobierno, es un deber, de todo hombre de bien.


«Ellacuría elogió como la presencia de sandinistas, marxistas y cristianos en la revolución llevó a una perestroika nicaragüense, mediante la reinterpretación del marxismo y sobre todo del leninismo”, también criticó constantemente a los jesuitas de Managua por apoyar demasiado al gobierno sandinista. “La teología de la liberación no debe jamás aliarse con el poder” dijo en una conferencia, en España, en 1987. “Debe estar siempre en la oposición, incluso en países como Nicaragua o en otros semejantes.» (Pág. 390 – “Pagando un precio de Theresa Whitfield)


«Ellacuría presentó tres modelos de relación posible entre la teología de la liberación y las organizaciones políticas y sociales. Insistió en que el acercamiento correcto de la teología de la liberación era el “realismo” – pero un realismo en permanente discernimiento y siendo el criterio último de todo proceso político el bien mayor de las mayorías populares-  , el modelo preferido era el de “la colaboración social”.» (Pág. 392 – “Pagando el precio” – Theresa Whitfield).


Los padres jesuitas, siguieron el ejemplo de fe y sed de justicia, de denuncia, insobornabilidad de acción y palabra, que tuvo Monseñor Romero. El fue la inspiración en el quehacer cotidiano, para todos en la Compañía... el P. Ellacuría, S.J. y sus compañeros, P. Ignacio Martín-Baró, P. Segundo Montes, P. Amando Lopez, P. Moreno, P. Lopez y Lopez y las dos empleadas (madre e hija) Elba y Celina, murieron asesinados por el ejército, (entrenados en los Estados Unidos) la madrugada del 16.11.89. Tanto el crimen contra Monseñor Romero, como el de los padres jesuitas, siguen impunes.


“La palabra queda. Y éste es el gran consuelo del que predica. Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger! (Homilía 17.12.78).