¿Cómo podemos construir un futuro prometedor?
Melissa Ardan Rojas



El ser humano para sentir seguridad, necesita satisfacer primeramente y en el presente sus necesidades básicas, tales como: poseer un techo, alimento diario (sano), estudio (para que esté el individuo en capacidad, de tener un empleo y por consiguiente pueda defenderse en el futuro. Es necesario insistir que a cambio de ese empleo, la persona tiene que recibir, la remuneración correspondiente a su esfuerzo. Con ello obtendrá la capacidad de sentirse un ser de provecho, que aporta a la sociedad, lo que lo hará un ser feliz, y estando satisfecho por su quehacer y sus logros, puede ofrecer a su familia lo que necesite para que se desarrolle, igualmente. 

Sanidad mental y paz espiritual son dos bienes muy grandes. Una persona que se sienta sana mentalmente significa que su atención la concentra en “el futuro”, en crearlo de forma constructiva, positiva. La mayoría de la gente en nuestras sociedades globalizadas, tendrá problemas igualmente globalizados, no puede vivir ya tranquila como en los días de nuestra niñez. 

Esto se debe a que el peso de sus problemas y angustias que han sido sin duda “creadas por la sociedad de consumo desmedido” y que crea deudas, y pone los problemas como algo que tiene que solucionarse de forma inminente, y en la mayoría sin tener siquiera soluciones adecuadas o razonables, eso se vuelve incluso "psicótico", "neurótico" y la persona se siente perseguida de angustias y verá monstruos que le atacan durante el día o el sueño, o se ensimismará cayendo en depresiones y para calmar su situación, creerá que la salvación “es el consumo de drogas” – ese escapar de su realidad, le provocará uno de los mayores problemas de existencia. 

Si una persona tiene problemas emocionales, pues sería bueno, que diera un paseo (no para pensar en sus problemas) sino para alejarse de ellos, observando las cosas que están a su derredor con detenimiento. Esto puede hacerlo, hasta que la ansiedad o los pensamientos acosadores, ya NO lo consuman y su paz haya vuelto a su corazón y su alma.

El futuro de un país está en: la educación de los niños y su juventud, en que demos ejemplo de valores morales, hoy y todos los días, que no toleremos la opresión, que defendamos nuestros derechos humanos.