El legado de Monseñor Romero
Melissa Ardan Rojas


Para quienes no conocen a Monseñor Romero, solo se puede decir, que fue un hombre bueno, tocado por su pueblo sufrido, primeramente por injusticias cometidas por indiferencia social de siglos y luego agobiado por la iniquidad de la guerra. Y hay que decir que tuvo suficiente valor y agallas para defenderlo y acusar a quienes lo oprimían. Esa fuerza solo Dios, Jesús. Todos en El Salvador y todos los que le conocieron, estamos convencidos que Dios le lleno sin duda a Monseñor el corazón con ese infinito amor y misericordia. Por eso le llaman “Santo de América”.

 

En esos días no era una proeza fácil la de Monseñor, defender a los pobres de atropellos; ya que las fuerzas del mal eran -por decirlo así, había que tomarlas en serio las amenazas y uno debía saber con quien hablaba, porque siempre se sospechaba siempre “un oreja”, que podría delatarle; hasta por teléfono era peligroso hablar. Sé que a muchos compañeros normales de universidad, o incluso a cualquier persona salvadoreña, le decían amistades y parientes:

 

»...cerrá la boca. No te vayas a meter en líos, te van a matar. Que no te vayan a encontrar ningún panfleto, ni libros que pudieran ser mal interpretados«. En esos días las personas tenían miedo, hasta de llevar consigo, una revista “ECA”; esto ya era motivo para ser “encarcelado” y podría ser “torturado”, “maltratado”, como se supo de algunos estudiantes de la universidad, que efectivamente fueron encarcelados, por llevar una revista. El P.Martín-Baró, me comentó que en Colombia (donde estudió un tiempo) lo habían parado unos policías, porque “usaba barba” y usar barba cuenta él -que le dijeron los policías: “solo la usan los comunistas”. Eso también lo relata en su libro: “Psicología de América Latina”. La gente en general tenía temor de decir algo, que pudiera ponerles en peligro. Ellos aconsejaban “no  andar diciendo cosas indebidas o en contra del gobierno”, porque era ponerse en la mira... También me decían: “mirá por andar con fulanita, zutanita, te puede pasar algo, evita esas amistades”. Esos eran las clases de consejos, que me decían a mí, cuando tenía 19 años y estudiaba en la UCA.

 

Tengo que mencionar, que nunca nadie en la Universidad, mencionó en mi presencia nada de de política. Lo que sucedía alrededor era suficientemente obvio como para que “un ser pensante pudiera ver, oír, analizar y sacar conclusiones, de lo que estaba sucediendo”; como para que se diera cuenta suficiente, de que no era posible continuar con una forma de gobierno, donde se ignora las necesidades de la gente y llevarse los derechos de las personas por delante.

 

Estar yo consciente de la necesidad que vivía el pueblo, de eso me di cuenta, por primera vez, a los 7 años, cuando fui por primera vez, a un pueblo y vi la necesidad de la gente. Yo quedé espantada, nadie me dijo nada, lo deduje por naturaleza.  Tampoco comenté nada de eso con mis padres, solo ate cabos; conste yo era una niña, no necesitaba que nadie me abriera los ojos, los abro solita. Aunque nunca he dado visto bueno a la violencia. Que hay que denunciar la injusticia, para en conjunto encontrar soluciones, es lo ideal, hablar de ello. La violencia NUNCA puede ser una opción. Solo el dialogo, donde se busquen “soluciones” que sean sanas para todos, no para una minoría. Todos deben sacar provecho.

 

Ahora les he dado a conocer, como era el pensar de la sociedad en ese entonces... imagínense Vd. lo que significaba entonces para Monseñor, en esa época -gritar a los cuatro vientos y echarle la culpa de las matanzas al ejército y la presidencia. Era echarse a esas fuerzas del mal encima; que aparte de eso, no tenían reparos, ni un ápice de conciencia cuando atacaban. Monseñor fue un profeta de los de antes, que gritaba “conviértanse” y que llamaba a “la derecha” al cambio interior; que no fueran indiferentes al sufrimiento del pueblo, que hicieran algo, porque la gente pudiera ir a escuelas, que les dieran un salario justo, que hicieran algo de bien, en nombre de Dios. Y lo terminaron matando -sin piedad, mientras celebraba una misa y entregaba las ofrendas de pan y vino. Años más tarde, me contó un buen amigo, que escuchó balazos de alegría en el Estado Mayor. D’Abuisson y sus secuaces habían matado a un gran hombre, por haber defendido a la gente indefensa; esto despertó el amor hacia Monseñor en el corazón del pueblo. Es verdad que era de origen sencillo, pero esos tienen ellos, dicen la verdad, sin retocarla. Sabemos que la sabiduría del Espíritu Santo guiaba a Monseñor y que el pueblo le sigue amando por su entrega. Se convirtió no solo en “la voz del pueblo”, pero también en “su conciencia” diría yo. Este año se recuerda el  XXXI aniversario del asesinato de Monseñor Romero.

 

Monseñor Romero ha sido muy querido por el pueblo salvadoreño y en muchos lugares del mundo se le recuerda también con cariño. En el periódico de hoy, treinta y un años después de su muerte, se habla sobre el “Poder de Monseñor Romero”. La forma de denunciar las injusticias, las hacía en sus homilías entonces que eran escuchadas, no solo en El Salvador, pero en muchos lugares de América Latina. Este fin de semana, 19.03.11 han venido hasta catedral mucha gente nacionales y del extranjero frente a la catedral de San Salvador. Año con año se reúnen en catedral, donde yacen sus restos mortales. Yo escuché la transmisión de radio de la Universidad UCA, (YSUCA), el sábado 19.03.11, ya que la gente se reúne en una procesión, que va desde el monumento de El Salvador del Mundo hasta la Catedral Metropolitana, una caminata de varios kilómetros, se inició si no mal recuerdo entre las 16 y a las 17 horas de la tarde. Hicieron naturalmente varias entrevistas... Una de ellas me impactó mucho, se trataba de un señor ya mayor, le preguntaron: ¿que lo llevaba a él a participar en esta celebración? El dijo, que él venía todos los años, desde el día en que él se salvó de milagro. Comentó entre sollozos, que entonces había venido a la capital a participar en el entierro de Monseñor, cuando de pronto comenzó la balacera y él salió corriendo y hasta sin zapatos se quedó, luego se fue a esconder en una casa y de suerte se salvó. El hombre decía esto llorando, acongojado (31 años después). Recalcó que este año, como todos los otros años, había venido a este lugar nuevamente con su hijo, quien también lloraba. A mí, me partió el alma.

 

Muchos de los grandes han visitado a Monseñor ahí en la cripta de la Catedral. Hace años le visitó el Papa Juan Pablo II. El Martes 22.03. y miércoles 23.03. de esta semana estará en El Salvador el Presidente Barack Obama, eso es muy significativo; especialmente después de que el congreso de los Estados Unidos en los 80, durante la guerra civil, había dado tanta plata, para que acabasen con la izquierda. Pero hay que decir también, que el entonces ejército se pasó llevando de encuentro gente humilde y en su mayoría, desarmada, como en el caso de las innumerables masacres a gente civil como en el Mozote, Sumpul, Quesera y otras más. Ahora en día en el 2011, desde hace unos meses se ha establecido en El Salvador, un nuevo sitio de entrenamiento de soldados, con la ayuda de los Estados Unidos. La gente en El Salvador ve eso con MUCHA desconfianza, pues los soldados que cometieron masacres en tiempos de guerra, como el Batallón Atlacatl, habían recibido su entrenamiento en Norteamérica, USA. Se desea hacer conciencia al Presidente Obama, que no se desea entrenamiento de soldados para matar. Es verdad que en El Salvador, hay mucha violencia. Pero la violencia no será abatida ni vencida, con violencia. Se tiene que tomar otra senda, más humana. Tiene que haber otra solución más humana.

 

»San Romero de América« le llamó don Pedro Casaldáliga a Monseñor Romero. Yo no sé lo que diría Monseñor, ahora ante estos hechos, sobre el entrenamiento militar estadounidense a nuestros soldados, en nuestro país. De seguro le diría al Presidente Obama... lo mismo -que si bien recuerdo; escribió Monseñor en su carta al Presidente Carter, sobre que “parara la ayuda al ejercito” Monseñor en su carta expresó »que lo que el pueblo necesita, no eran armas, sino frijoles«; estas palabras fueron mencionadas por el arzobispo de San Salvador José Luis Escobar Alas (en Radio YSUCA* abajo el link, se puede escuchar una reseña de lo que ocurrió en la peregrinación) este fin de semana en la catedral, durante la misa en honor a Monseñor.

 

¿Cuál creo entonces - en lo personal, es el legado de Monseñor al pueblo, al mundo?

 

Quiero recordar que Monseñor fue un hombre que, fue escogido para el arzobispado por la derecha, por ser considerado un hombre tranquilo y según ellos, les favorecería, para que pusiera según ellos orden en el pueblo... pero cuando él vio las injusticias que se cometían contra el pueblo y especialmente después de la muerte de Rutilio Grande el 12.03.77, a quien conocía de cerca, por años y fue el primer mártir en la persecución de la Iglesia en El Salvador. Eso fue algo que cambió la postura de tranquilidad de Monseñor y se indignó de tal forma que se convirtió en un defensor –en cuerpo y alma- de la gente humilde, su corazón estuvo cada vez más junto a su pueblo, porque vio su dolor, fue sin duda muy valiente al enfrentarse de frente al mal. El dijo en una ocasión: “a mí, me toca ir recogiendo muertos”. ¿Cómo no se iba a conmover? Monseñor exigió en su tiempo a la gente a convertirse, a no ser indiferente ante el dolor ajeno. Mucha gente murió injustamente en la guerra, muy fuertes los gritos de angustia. Monseñor escuchó a su pueblo. ¿Cuál fue su legado? Una iglesia viva, que vibra hasta la fecha, XXXI años después de su martirio. Luchó por dar a conocer la verdad, que era dada a conocer al arzobispado. Mons. Romero dejó un sin número de homilías, que han sido editadas en 6 tomos. En ellas se trasluce su calor humano, nos dejó una iglesia donde los fieles, sabían y conocían quien era su pastor. Si alguien en el país, o en exterior quería saber, lo que sucedía en El Salvador, en aquellos tiempos, tenía que leer las homilías de Monseñor o podía escuchar la radio del arzobispado la YSAX.

 

“De esta forma la palabra de Monseñor llegaba a todo el país. En los más escondidos cantones, en los  tugurios de las barrancas y también en los mismos cuarteles resonaba la YSAX con la homilía dominical. En esto se unían amigos y enemigos. En un determinado momento la homilía del domingo llegó a ser el programa de radio de mayor audiencia«**

 

Por cierto la radio del Arzobispado YSAX fue bombardeada varias veces, destruyendo sus equipos, pero siempre siguió en su valiente trabajo de transmitir lo que sucedía a su pueblo, denunciando las injusticias. Monseñor nos dejó su ejemplo y gran espíritu valiente, su amor a la justicia y la verdad de lo que sucedió en esos días a su pueblo, la dejó por escrito. Todo está en sus homilías, ese fue su legado. La unión de los pueblos. Monseñor nos une, esperemos que no solo el día en que se celebra su memoria, pero en el quehacer diario, hay que vivirle.

 

** La voz de los sin voz. La palabra viva de Monseñor Romero J.Sobrino, I. Martín-Baró y R.Cardenal, pag. 198, 1er. Párrafo. ISBN: 9923-49-07-7 

 

Fotos link abajo: Miles de personas nacionales y extranjeras participaron en la marcha de conmemoración del martirio de Monseñor  hasta Catedral

http://www.elfaro.net/es/201103/fotos/3787/?pid=6

 

Pág. de Información y Noticias de la Universidad Centroamericana UCA, más sobre “los mártires de la UCA”  así como también  se comentan temas actuales que interesan a la sociedad salvadoreña, resultados de encuestas y opiniones, tales como: “la  visita de Obama a El Salvador”, “Justicia para las víctimas”, “Con Monseñor Romero, renace la juventud en los pueblos”; Noticias a través de radio de la Universidad YSUCA (91.7 FM), en la transmisión del 20.03. se escucha la carta del IDUHCA*,  que será leída a Barack Obama en su visita.

http://www.uca.edu.sv/noticias/

 

IDUHCA*= Instituto de Derechos Humanos de la UCA fue creado por el P.Segundo Montes, S.J, mártir de la UCA, quien fue  asesinado el 16.11.89 con sus compañeros jesuitas y sus dos trabajadoras – más en. Noticias informativas UCA... (www.uca.edu.sv/noticias)  link arriba.

 

 

Sobre el legado de Mons. Romero: »En diciembre de 2010, la ONU proclamó el 24 de marzo como Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas. Un fundamento primordial de la proclamación lo constituye el legado de monseñor Óscar Arnulfo Romero. Así lo estipula la parte central del documento de la ONU —poco conocido y difundido— « ver más....

http://www.uca.edu.sv/noticias/nota.php?texto=586565756

 

Más sobre el trabajo de Derechos Humanos por Idhuca.

http://idhuca.blogspot.com/

 

Sobre el Tribunal de Justicia: “El Tribunal constituye un espacio único en el país de denuncia selectiva de casos investigados y documentados, de acuerdo a las exigencias de la normativa internacional de los derechos humanos y del derecho Internacional humanitario. Pero, sobre todo, es una tribuna donde las víctimas hablan y son escuchadas, constituyéndose así en un acto reparador del daño causado.”

http://www.uca.edu.sv/noticias/nota.php?texto=586565751