Reflexión en el día del Cáncer, una sobreviviente
Melissa Ardan Rojas



En el día del cáncer, recordamos naturalmente a todas las personas que murieron o padecieron dolores en algún momento, debido a ¡esta enfermedad! incluyendo mi querida madre, las madres de nuestras amigas, amigas, conocidas (-os), parientes, personas que trabajan con nosotros, y por todos aquellos, que no conocemos y sufren en silencio.

 

Recordemos en nuestras oraciones a esas personas cercanas,  que vimos sufrir y que fueron un ejemplo para nosotros, y nos mostraron, qué límites hay en ese sufrimiento, y nos han dado fuerza en nuestros propios momentos de angustia.

 

Yo pido a Dios para que dé también fuerzas a aquellos, que todavía están en medio del tratamiento para vencer la enfermedad.

 

Para que Dios le dé ánimos, cuando no lo tengan; para que sepan, que NO están solos (-as), que Dios y los ángeles están con nosotros siempre y nos acompañan.

 

Este momento nos sirve para recapitular y volver la mirada a nosotros mismos.

 

Un día nuestro cuerpo dijo un: "ya basta -a algo", que nos atormentaba, ¡una enfermedad así, no se contrae cuando se es feliz! Algo que estábamos viviendo, no soportábamos, fueron acaso los años de soportar angustias, diarias... y hay que ver, que hay personas que creen todavía ¡que vitaminas nos dieron con la quimio!

 

¡NO!

 

Eso NO fue NI vitamina, NI nada parecido...

 

Si la enfermedad se desató en nuestro cuerpo fue para decir ¡hasta aquí nomás!


La psicóloga me dijo: ¡el cáncer NO es un resfriado!

 

El cuerpo no estaba de acuerdo con nuestra forma de vida, ¡se reveló! ¡Fue una alarma! nos comunicó -algo importante- ojalá y hayamos descubierto lo que nos quería decir...para ponerle remedio a ESO que nos roía en el interior. ¡Si no haríamos bien, revisar nuestras metas!

 

Para nosotros (-as) ha sido un despertar a otra realidad también hemos aprendido a descubrir lo esencial.

 

Dios ha estado con nosotros todo el tiempo, y lo más importante... nos ha dado un tiempo "extra" -como nos decía Benedetti, en su poesía de "Tiempo sin tiempo"- y como él, yo también necesitaba tiempo sin estrenar en blanco rojo, amarillo, verde-  sí, yo también necesitaba tiempo, para lograr, lo que aún quería experimentar: más risas, más alegrías, para estar con aquellos que amo y que significan algo especial para mí…

 

Yo NO quería este tiempo  "extra"... para pasarlo perdida en un lugar, sin familia, sin calor humano, en una sociedad X en el extranjero y sola.

 

Quienes piensan que Dios me ha dado ese tiempo "extra" para que siga yo en zozobras

"se equivocan". Menos mal, que tengo una meta divina (= eine Seelenauftrag) que lograr y que me inspira...

 

A pesar de todo, Dios me ha dado otra clase de bendiciones, bendiciones que me acercan a él, a su gracia, a su belleza, me acerca a su creación, me hace sentirla, vibrante, llena de vida.

 

Él me permite día a día descubrir muchas facetas sorprendentes de su divinidad a través de su creación y sus energías divinas, que me hablan, me llenan, me inspiran y me acompañan. ¡Gracias!