Sobre la amistad
Melissa Ardan Rojas




No pasemos corriendo por el mundo sin amar o sin tener buenos amigos. Hacen la vida más dulce y apaciguan nuestros corazones, en momentos en que necesitamos fortaleza. La luz de sus palabras llegan en su mayoría, en el momento exacto. La palabra amistosa es dulce al oído y es bálsamo al corazón. Es importante ser humilde al dar consejos y naturalmente ser siempre prudente para no herir ni con palabras, ni con hechos. Sí, amemos con intensidad a los seres queridos. Apreciemos como un tesoro la confianza puesta en nosotros. Compartamos todos los momentos posibles con los seres queridos -teniendo conciencia que es un momento precioso y que Dios nos permite estar con esta persona, en este preciso instante y que el tiempo corre y no regresa. A los amigos lejanos decirles y hacerles sentir, que los llevamos en el corazón siempre. Demos sonrisas, abrazos a diario, sin contarlos. Demos lo mejor de nosotros, siempre. Y en los momentos de tristeza, abramos ese baúl de recuerdos llenos de mariposas y alegrías. Y si no encontramos más que desilusiones, tristezas, penas, pidamos entonces a Dios, que nos ayude con paciencia a convertirlos en mariposas y que salgan de nuestro corazón transformadas en perdón y amor.