Nocturno de Chile (Roberto Bolaño)
Raquel Molina Serrano


Es una de las novelitas cortas que tenía pendiente de Bolaño. Después de leer de un tirón "Estrella distante" y "Amuleto", me alegro mucho de haber dejado pasar un tiempo antes de leer la tercera del libro, "Nocturno de Chile".

El estilo es agobiante, pesadillesco, un monólogo enloquecido sin principio ni fin que no me permitía dejar el libro tranquilamente y esperar a otra ocasión para continuar su lectura, así andaba por todas partes con el libro como si no pudiera despertar hasta que leyera el punto final. Y así ha sido. Y el sueño enloquecido del cura Lacroix me ha permitido soñar a mi vez con los grandes monstruos de las dictaduras latinoamericanas, con la indefensión de la literatura frente a los grandes poderes de la política, del pensamiento único. Me ha permitido espiar, más que contemplar, como muchas veces las formas son más importantes que lo que esconden. Es curioso que haya sido la voz de un cura del Opus Dei la que me lo haya mostrado.

Recomendaciones... ni idea, a Bolaño no lo suelo recomendar, por lo que he visto, o te fascina o lo odias, supongo que con él no valen las medias tintas, algo parecido le ocurre en su escritura.