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Indudablemente, Pedro Pascual como buen
Caballero español subraya a sus amigos: “Nunca es tarde para rehabilitar el
recuerdo de esa gran mujer, pues no existe olor más desagradable que el de la
mendacidad. Los convencidos o engañados necesitan ver o al menos oír cosas
verdaderas para desenmascarar o desenterrar todo lo que de forma tan mal
intencionada les han inculcado, ya que, para algunos desaprensivos, la
ignorancia es una bendición”, subrayó. Pero, ¿quién es Pedro Pascual Ramírez?,
historiador, escritor, muy joven fue ganador del importante premio del programa
“Doble o nada” que se emitía los domingos por la Televisión Española,
escogiendo el tema de Hernán Cortés para ser interrogado. Su obra escrita, está conformada por las
novelas históricas: Morir en Guanajuato, Una tarde de septiembre y dos libros
de cuentos: El reino de Zora y La aventura de la
torre Oscura, escritos para sus hermosos nietos. También ha incursionado
exitosamente en el género poético con la obra titulada: Esbozos entre el amor y
la poesía. Se ha especializado en el subgénero de la
novela histórica, poniendo principal énfasis a la temática de México desde la
etapa que corre de la Conquista a la Independencia. La novela, Malinalli:
Historia de una rebelde, fue galardonada en el importante certamen: XI Premio
Hispania de Novela Histórica. Ya casi tiene terminada una obra sobre la vida
del Capitán extremeño Hernán Cortes, que abarca tres tomos. Además, es
importante destacar que el historiador Pedro Pascual Ramírez, ha viajado varias
veces a México y profesa un gran afecto por nuestro país. Sin lugar a dudas en Mallinalli
(Flor en la hierba) se han posado una serie de miradas, de ideologías en pugna
de prejuicios, sesgos e intereses propios todas volcadas en la figura más
enigmática de la conquista de México. Desde una mujer ejemplo por emanciparse ante
un sistema doblemente patriarcal, “de ser una esclava a la gran traductora”
como la llamó la hoy presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, hasta
los forjadores de la identidad nacional mexicana que la esgrimen como el
arquetipo de la traición a la patria. Una de las formas más interesantes de
acercarse a Malinalli, es la literatura en su sub-género
de novela histórica. Tengamos presente que en La
historia verdadera de la conquista de la Nueva España, su autor, Bernal Díaz del
Castillo, el soldado cronista, le consagra un capítulo entero de su obra. Pedro Pascual inicia su viaje exitoso y la
verá nacer, es más desde ese momento luchará por su vida. De origen social
noble, aunque desde niña fue transformada en esclava, pertenecía a la
aristocracia indígena. Luego de ser regalada a los castellanos como
esclava, con el tiempo, con Cortés será la traductora, “la lengua”; fue la
“constructora” de las alianzas que en gran medida hicieron posible la Conquista
misma, en ese contexto histórico destacará Malinalli. En ese sentido hay que tener presente que para
ella el último Tlatoani o “rey” Moctezuma, representaba la tiranía azteca que
asesinó a su amado padre y en ningún sentido a un hermano de sangre, esto rompe
la versión estereotipada que se ha querido imponer para atribuirle el papel de
traidora a los suyos. Malinalli aprovechó la ocasión de ser
posteriormente la traductora y brazo diplomático de Cortés, ante los diferentes
pueblos para vengarse del tirano Moctezuma que por tanto tiempo oprimió a los
pueblos que sometía, incluso por las denominada “guerras floridas”, que les
proveían a los aztecas, sus víctimas para sacrificar a los dioses, entre los
que se encontraba el pueblo a que ella pertenecía. Pedro Pascual, en su viaje, nos muestra como
aquella adolescente, entregada junto a otras 19 a Cortés como regalo para
apaciguarlo después de la batalla de Centla (primera victoria española ante los
maya-chontales) como esclavas, irá mostrando sus habilidades lingüísticas y
diplomáticas adquiriendo un rol de cada vez mayor importancia que le devolvería
un rango social alto, pronto Malinalli será motivo de admiración tanto entre
los indígenas como entre los castellanos. En Veracruz, ante los emisarios de Moctezuma, nahuablantes, Doña Marina como sería llamada posteriormente
por los españoles al ganarse su respeto, irrumpió, para empezar a brillar con
luz propia, con su traducciones y artes diplomáticas a Cortés. También se dice,
que aprendió castellano en un día, aunque Pedro Pascual nos cuenta que su maestro
Orteguilla, el joven paje de Cortés, le dedicó más tiempo, él le enseñaba
español y ella náhuatl. A Cempoala, la capital totonaca llegó la
noticia de haber perdido la batalla con los castellanos, la alianza con los totonacas
será gestada, como tantas otras en el futuro, gracias a la lengua de Malinalli
y sus dotes diplomáticas, al igual que posteriormente en esa marcha a México-Tenochtitlán
o Timisititán como le llamaba Hernán Cortés. Luego el encuentro con los tlaxcaltecas con
quienes Cortés luchó despiadadamente para después aliarse con ellos contra sus enemigos
aztecas, que a pesar de la cercanía territorial que tenían con Tenochtitlán,
mantenían su independencia. Pese a los combates, encarnizadas luchas e
impresionantes marchas, habrá momentos donde Pedro Pascual nos cuenta haber
escuchado como Cortés le dirá a la traductora en la intimidad: “Eres preciosa
Marina”, le dice Cortés en un susurro. Posteriormente en Cholula, aliada de los aztecas,
se producirá en la ciudad sagrada (la casa de Quetzalcóatl), la denominada
matanza de Cholula. El Capitán Malinche (denominación de los nativos a Cortés)
fue prevenido que sería atacado por los cholultecas, incluso trataron de
disuadirlo para que no pasara por ahí y éste decide hacerlo para no mostrar
flaqueza. Le piden los cholultecas, que no entre con los
tlaxcaltecas los que quedarán acampados en las afueras. Ante reiterados avisos
sobre una supuesta emboscada preparada en su contra, Cortés decide atacar como
medida preventiva y la ciudad es incendiada. Llegará esa noticia a Tenochtitlán y
aterrorizará a sus líderes. Al llegar a Tenochtitlán, nos comparte Pedro
Pascual, Malinalli se enfrentará al hombre cuya entronización fue la causa de
su mayor desgracia, el asesinato de su padre. Vendrá con el tiempo el lamento
de Moctezuma, reconociendo que los dioses los han abandonado. Luego de batallas, traiciones, entre los mismos castillas, rey cautico, engaño de Moctezuma, construcción
y quema de navíos, noche triste, Cortés y el ahuhuete,
noche victoriosa, mucha, muerte, mucha sangre y más se producirá la caída de
Tenochtitlán y lo que para los pueblos aliados con el Capitán Malinche significaría
la libertad del yugo de los aztecas. Allí surgirá lo que en una carta le propuso
Cortés a Carlos I, la que escribió mucho antes de conquistar el Imperio azteca,
lo que muestra pese a las dificultades vividas y por venir, su fe
inquebrantable, tanto religiosa como militar: […] por lo que he visto y comprendido, cerca
de la similitud que toda esta tierra tiene a España, así en la fertilidad como
en la grandeza y fríos que en ella hace, y en muchas otras cosas que equiparan
a ella, me pareció que el más conveniente para esta dicha tierra era llamarse
La Nueva España del mar Océano, y así, en nombre de Vuestra Majestad, se le
puso aqueste nombre. Humildemente suplico a Vuestra
Alteza lo tenga por bien y mande que se nombre así. Será la Nueva España, que siglos después
(1803-1804), el ilustre pensador, geógrafo, naturalista y explorador alemán,
Alexander Von Humboldt, la describirá como: “La región más rica, ilustrada y
urbanizada de América”. De ahí que Pedro Pascual escribirá: ¡Tenochtitlán!
Hermosa y poderosa; invencible e inaccesible; temida y respetada; los dioses se
levantaron y ellos te destruyeron; pero alrededor de tus ruinas se alzaron
muchos pueblos, tantos, que terminaron formando una gran nación que empezó con
el nombre de la Nueva España para acabar llamándose ¡México! El conquistador generalmente evita nombrar en
los documentos a Malinalli, como en sus Cartas de Relación a Carlos V, como una
forma de minimizar el destacado papel que cumplió en la Conquista y ensalzar el
propio. Malinalli nos muestra el historiador-escritor,
Pedro Pascual, en su travesía que no se trata de una figura aleatoria, marginal
o accesoria como quisiera hacerle creer Hernán Cortés a Carlos V, sino de una
pieza clave en la Conquista de México y del surgimiento del mestizaje, sobre
todo en sus dimensiones simbólicas. Seguramente la Malinche, Malinalli o Doña
Marina, seguirá provocando sentimientos encontrados y discursos antagónicos en
este siglo XXI, pero estoy convencido que la obra que nos presenta Pedro
Pascual Ramírez, sin duda es un gran aporte a la reivindicación de la figura de
esta mujer indígena que representara un papel clave en la conquista y
construcción del México de hoy. Reflexiona el historiador-escritor al final de
su novela: Y yo habiendo asistido a cuanto he contado, me termino por
preguntar: Malinalli y Cortés. ¿Quién se aprovechó de quién? ¿Él de ella o ella
de él? ¡México de los dos para poder nacer! ¡Hasta el próximo encuentro…! |
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