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México: El poeta español José María Micó obtiene el Premio Alfonso Reyes 2026


Al poeta y filólogo español José María Micó, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y la Sociedad Alfonsina Internacional, comunicaron que le fue otorgado el Premio Internacional Alfonso Reyes 2026. El jurado calificador, que estuvo integrado por: Sara Poot Herrera, Adolfo Castañón y José María Espinasa, suscribió en el acta de dicho galardón:

Los integrantes del jurado consideran que: “su perfil manifiesta el carácter ecuménico del galardón, respetando el rigor de su trabajo en distintas áreas, tanto en la investigación y el ensayo como en la traducción y la creación, en sintonía con Alfonso Reyes”.

El jurado del Premio Internacional Alfonso Reyes, agregó: “Poeta de voluntad sutil y en busca de una síntesis entre la poesía popular y la culta, la obra lírica de José María Micó muestra un amplio conocimiento de las formas y una voluntad de comunicación con el público, incluso recuperando la condición cantada de la lírica”.

Sobre otra de sus aristas, sostiene el jurado: “Académico riguroso y de amplias miras. Micó se ha ocupado por igual de autores clásicos como de voces nuevas, sin perder la lectura que da sentido al trabajo erudito y a la voluntad académica”.

Además: “su extraordinaria labor como investigador y traductor, de la cual destaca su versión de la Divina comedia (comedia, edición y traducción de José María Micó) lo acerca a la concepción que de la traducción tenía Alfonso Reyes”; agregó el jurado calificador.

Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México, destacó: “Con este reconocimiento, celebramos una trayectoria que, mediante la poesía, la investigación y la traducción, ha acercado a nuevas generaciones obras fundamentales de la literatura universal. Su labor prolonga el espíritu humanista de Alfonso Reyes y confirma que el conocimiento y la palabra construyen puentes entre lenguas, épocas y culturas”.

El poeta español, ha sido también distinguido anteriormente, con los premios: Hiperión y Generación del 27; el Premio Nacional de Traducción de España y en Italia el Premio Diego Valeri; además del Premio Ángel Crespo y el Premio Zenda. Con referencia a galardones por su labor como investigador universitario, ha recibido el reconocimiento ICREA/Academia, además del premio Museo Liceo Egipcio de Humanismo y el Premio por la Cultura Mediterránea.

Sobre el galardón con que fuera distinguido, el poeta y filólogo español expresó: “El nombre de Alfonso Reyes me acompaña desde que en 1980 empecé a interesarme por la poesía de Luis de Góngora y comprendí que Reyes se había adelantado con lúcidos ensayos y rigurosos estudios a la atención de los poetas del 27”, compartió el escritor.

Continuó Micó: “De manera que ganar un premio instituido en su memoria y cuya lista de galardonados empieza por Jorge Luis Borges, y pasa por Octavio Paz, Jorge Guillén, Margit Frenk Alatorre, George Steiner, Ida Vitale, Carlos García Gual y tantos admirables escritores y humanistas de México y del mundo, es una emoción difícil de explicar, aunque aquel joven intuía que el mejor camino era el señalado por esos nombres”, remarcó el escritor español.

Además, el poeta y traductor subrayó que haberse especializado en autores del Siglo de Oro, la Edad Media y el Renacimiento: “ha sido la consecuencia natural de mi vocación: el interés por la poesía me llevó a desear comprender, con la mejor preparación filológica posible, nuestra historia literaria para explicarla a través de mis ensayos y la dedicación a los clásicos españoles”, reflexionó el galardonado.

¿Cómo no sucumbir a los encantos de Garcilaso, Cervantes, Lope o Quevedo?, me acabó convenciendo que debía ocuparme también de los que fueron sus modelos: Tasso, Ariosto, Petrarca y Dante. Al final hallé en la traducción el lugar de encuentro ideal entre la inspiración poética, el rigor filológico y la conciencia formal de unos textos eufónicos y musicales como lo han sido pocos en la historia universal de la literatura”; analizó el académico e investigador español.

José María Picó (Barcelona-España, 1961) es poeta, filólogo, músico y traductor. Ha sido académico en varias universidades, destacando su labor principalmente en la Universidad Pompeu Fabra de su ciudad natal, donde se desempeña como catedrático de literatura española. Además, fundó en ella, el máster en Creación Literaria que codirige.

Su obra poética se halla reunida en el libro titulado: “Primeras voluntades”. De su extensa obra filológica y ensayística destacan diversas ediciones de clásicos españoles, antología y libros como Clásicos vividos, Para entender a Góngora y de Dante a Borges.

Entre sus traducciones de antiguos autores europeos, encontramos a: Ramón Llull, Petrarca, Jordi de Sant Jordi, Ausiàs March, Ludovico Ariosto y Torquato Tasso. Autores contemporáneos, catalanes e italianos, también han sido fruto de su labor traductora. Como destacó el acta del jurado del Premio, su versión de la Comedia de Dante, ha tenido gran reconocimiento y difusión en los países de habla hispana.

A continuación comparto un poema de la prolífica obra de José María Micó:


BREVE HISTORIA DE ESPAÑA

Cuando hay que descubrir un Nuevo Mundo/ o hay que domar al moro, / o hay que medir el cinturón de oro/ del Ecuador, o alzar sobre el profundo/ espanto del error negro que pesa/ sobre la Cristiandad, el pensamiento/que es amor en Teresa/ y es claridad en Trento, / cuando hay que consumar la maravilla/ de alguna nueva hazaña, / los ángeles que están junto a su Silla, /miran a Dios…y piensan en España.
(José María Pemán- Escritor español)

Tengo en casa el Poema

de la Bestia y el Ángel,

envidia de bibliófilos:

“Zaragoza, Ediciones Jerarquía,

abril mil novecientos treinta y ocho,

“Segundo Año Triunfal”.

Cierta dedicatoria

del poeta a un amigo

seguramente médico

hace más raro mi ejemplar.

En la primera página, el obrero

de las Industrias Gráficas Uriarte

dispuso sabiamente,

sobre papel de precio,

unas letras doradas:

“Franco, Calvo Sotelo, José Antonio,

Sanjurjo, Mola”.

Aún resulta hermoso

el brillo de esos nombres.

Con su fulgor se enciende

el recuerdo y me lleva

a los mismos parajes,

al campo sin cuidar de Pina de Ebro,

abril mil novecientos treinta y ocho:

allí un moro domado

por algún ángel español de aquellos

que miraban a Dios

segó con tiro de fusil cristiano,

no con fiera y hereje cimitarra,

los días del soldado

Francisco Gómez Cuellar,

muerto a los treinta años

con tiempo suficiente

para mantener vivo mi linaje.

 

¡Hasta el próximo encuentro…!