Recordando a Antonio Machado
Washington Daniel Gorosito Pérez



A las cuatro de la tarde del 22 de febrero de 1939, 73 años atrás, falleció Antonio Machado, mientras huía de la Guerra Civil española. Tres días duró el último de los viajes del poeta desde que tuvo que salir de Madrid a finales de 1936, hasta el día de su muerte.

 

Llegó aniquilado de guerra a la frontera, prófugo de las bombas, los aviones y las metralletas. Unos cuantos kilómetros más allá de su España, en la pequeña población de Coilloure, Francia, comenzó a gastar los días que le iban quedando de vida.

 

En la pensión de Bougnal, donde la señora Quintana lo dejó en la menos modesta de sus habitaciones junto a su madre, doña Ana Ruiz, Antonio Machado alcanzó a sugerir que pagaría su cuenta con un poema si se lo recibían, pues no tenía ni una peseta.

 

Ese, su último viaje, se había iniciado dos años y medio antes, a finales del 36, cuando a su casa de Madrid, ubicada en la calle de General Arrando 4, llegó otro grande de la literatura española, Rafael Alberti a pedirle, a rogarle que se marchara porque los nacionalistas habían comenzado a sitiar la ciudad, y pronto empezarían los bombardeos.

 

La guerra había transformado a Machado, que sentía un impulso impostergable de escribir, de decir cosas y denunciar. Así tocado y herido por el horror que veía y escuchaba, le escribió un poema a Federico García Lorca, brutalmente asesinado un año antes.

 

Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga,

salir al campo frío,

aún con estrellas de la madrugada.

Mataron a Federico

cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

no osó mirarle la cara.

Todos cerraron los ojos,

rezaron: ¡ni Dios te salva!

Muerto cayó Federico

sangre en la frente y plomo en las entrañas.

…Que fue en Granada el crimen

¿Sabed? ¡pobre Granada! En su Granada.

 

Tierra de su España era su gran tesoro que llevó al exilio y la guardaba en una caja de madera para ser enterrado con ella.

“ICI REPOSE ANTONIO MACHADO MORT EN EXIL LE 22 FÉVRIER 1939”

Esto se lee en la sencilla lápida donde descansa el poeta en Coilloure.

 

A continuación quiero compartir con los lectores un poema de mi autoría con el que obtuviera una Mención de Honor en febrero de 1999 en el Premio Internacional de Poesía Antonio Machado organizado por dicha fundación en la ciudad de Coilloure-Francia:

 

POEMARIO A ANTONIO

 

Antonio, tu poesía de honda calidad,

representa el lirismo del 98.

Tu Sevilla natal

te da la inspiración castellana.

Hombre de vida silenciosa,

bueno y cordial,

tu poesía sincera, sobria y varonil.

Íntima sin halago retórico.

 

Tu poesía, grave y reflexiva.

No busca perfección externa,

sino sinceridad y emoción.

 

Vate luminoso y profundo,

la filosofía se presenta en tu poesía

también el ser popular

con sus proverbios y decires.

 

Tu pluma abrió caminos,

navegó y atracó inspirada

escuchó niños cantar

y hombres trabajar.

 

Cantaban los niños canciones ingenuas,

de penas y amores.

Con lágrimas viejas

y sonrisas nuevas.

 

Soñaste caminos…

con verdes pinos y

polvorientos encinos…

Sin amor y con pasión

herido con una espina

tu hermoso corazón.

 

Tu corazón aguarda

a la amada no vista

en la noche amiga

a la amada mentirosa

que sabía tu secreto.

 

Las flores de abril

en el balcón florido

mostraban a las hermanas

cosían, hilaban.

 

Una pequeñita, otra más crecida,

la rueca hilaba.

La mayor lloraba,

en la tarde clara te enseñó las lágrimas.

 

Las lágrimas de una España

que sufrió, la España Republicana,

de la cual fuiste símbolo

e inspiración.

 

Las moscas, golosas, vulgares,

voraces, pertinaces, divertidas,

perseguidas, revoltosas,

amigas viejas, como mujeres, amigas…

 

Tres cantares enviaste

en 1913 a Unamuno.

Decías: la vida te cansa.

Es una eterna búsqueda.

 

Por todas partes te busco

sin encontrarte jamás,

y en todas partes te encuentro

sólo por irte a buscar.

 

No perseguiste gloria

pero sí la obtuviste,

dejaste en la memoria de los hombres,

tu poesía y tu canción.

 

El hombre contemporáneo

sacraliza tu oración:

De diez cabezas, nueve

embisten y una piensa.

 

Antonio, hiciste camino al andar,

y cuando llegó tu partida

te encontraste ligero de equipaje,

casi desnudo, como buen hijo del mar.

 

Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez

e-mail: danielgorosito@prodigy.net.mx