Joaquín Martínez Torres: Un médico-poeta del México profundo
Washington Daniel Gorosito Pérez



El Dr. Joaquín Martínez Torres quien radica en Ensenada, Baja California, es especialista en Traumatología y Ortopedia, especialidades que ha ejercido a lo largo de 35 años de fructífera carrera profesional y hoy disfruta de un merecido retiro.

Debo confesar que no tengo la dicha de conocer personalmente a Joaquín a quien considero mi amigo por mail, a la antigua usanza de los escribas, nuestra amistad se ha forjado por el amor a las letras que compartimos.

He sido durante años receptor de sus obras con hermosas dedicatorias hacia mi persona marcadas por palabras llenas de afecto. Este escrito no es un análisis literario sobre la vasta y hermosa obra de Joaquín Martínez Torres, para lo cual no tengo ni el conocimiento y menos la autoridad intelectual para realizarla.

Es simplemente una forma de agradecimiento en nombre de sus múltiples lectores, los cuales quizás no tengan acceso a la posibilidad de hacerlo por este medio. El agradecimiento por momentos tan agradables, reflexivos, amorosos, felices, duros, dolorosos, tristes, esperanzadores y que gracias a la lectura de su obra me permitieron seguir creciendo en forma ininterrumpida como ser humano.

Poeta y cuentista, en uno de sus libros denominado Haikus, en el cuál cuenta su atracción por este género de la literatura japonesa cuyo principal exponente fue MatsuoBashoo (1644- 1694), quiero compartir un par de haikus de lo que él mismo denomina su cosecha:

Noche de plata Murió la tarde

se prodigan las sombras la alondra encuentra el nido

hay luna nueva. yo busco el mío.

En su libro Antología II, cuentos, narraciones y… algo más de Joaquín, comparto un micro-cuento titulado: “Pesquisa”, en el cual se muestra un hábil manejo del lenguaje de las clases populares, coloquial mexicano y el manejo de un problema muy triste y común con cierto humor negro.

Pesquisa

(O lo que es lo mismo: ¡Ay amor cómo me has puesto!)

En la comandancia de policía el sub oficial Gos interroga a una mujer:

-       Señora, por favor cuénteme qué le pasó.

-       Pos verá usté, yo trabajo todo el santo día y cuando regreso a mi casa, encuentro un tiradero, ¡de aquellos!

-       Y, ¿entonces?

-       Yo nomás quería un poco de ayuda, me la paso trabajando como animal y entonces le dije a mi viejo: ¡A partir de hoy, vas lavando los trastes en que tragas y me recoges el tiradero que haces! ¡Ya me tienes hasta el gorro! Llevas un año sin trabajar, te la pasas nomás tiradote y de pilón me traís a la runfla de vagos amigos tuyos. ¡Si no fuera por mí, nos moríamos de hambre!

-       Y, ¿vio usted algún cambio?- preguntó el oficial.

-       Pos, la mera verdá, los primeros días no nada. Por ái del tercer día puede ver algo, en cuanto mi ojo izquierdo se fue deshinchando.

 

El Dr Joaquín, por su profesión escogida, decidió desde muy joven brindar su vida en beneficio de sus semejantes, defensor de la vida, de la naturaleza, de los valores humanos, en definitiva de la humanidad en toda la extensión de la palabra.

Como dice en la contraportada del poemario: “Animalario, Es indudable: ciertos animales en peligro, el ser humano en peligro de expansión”. Animalario poemas, el poeta nos conduce a la interacción con el reino animal marcado por sus experiencias personales con los mismos.

Disfrutemos Gaviota:

con tu albo pecho

permaneces ahí

mirando hacia el ocaso

a la espera de un nuevo día

 

cuando falto de luz

parece todo sucumbir

una brizna de ella encontrarás

para volverá casa.

 

 

 

O en el clásico Haiku que Joaquín cultiva con excelencia:

Rumor que pasa Reptar del crótalo

aleteo imponderable graznido del azor

el colibrí. vive el desierto.

 

El vate Joaquín forma parte dela Asociación de Escritores Tirant lo Blanc México (AETLBM) de la cual es Delegado del Estado de Baja California. En la Antología de cuentos “Fuego”, denominada así por el cuarto elemento (aire, agua, tierra), el Dr. Joaquín nos regala: Reflexiones, basadas en su infancia en el Campo petrolero, Cacalilao número 6 en el Estado de Veracruz al sur de la República Mexicana. En el cual en espléndido manejo de la línea temporal une al Canelo “perro manso” de su infancia, con su perrita de hoy “Sassy”.

Ese mismo año, me refiero al 2010, México se vistió de fiesta todo el año, se conmemoraron los 200 años del inicio de la Revolución de Independencia (1810) y el Centenario del inicio de la Revolución Mexicana (1910). Llegó a mis manos el volumen Independencia- Revolución de este grupo de escritores Tirant lo Blanc México, en el cual ese mexicano universal de las letras, el Dr. Joaquín nos obsequia el cuento: “Realidades entre el caudillo y el tirano”, los últimos momentos de la vida de Juventino Errado antes de pasar por el pelotón de fusilamiento.

Y llegaron los Tanka, poesía tradicional japonesa del siglo VIII que tan bien cultiva Joaquín en su construcción tradicional que se compone de cinco versos y treinta y un sílabas, cuya distribución es la siguiente: 5-7-5-7-7. De ese volumen comparto algunas de sus creaciones:

la evocación Loor a Sor Juana

y el polvo del camino huye la liebre

en las sandalias medrosa/ de los galgos

testimonio fehaciente estampa/ en la carrera

de mis pies agotados. de sus pies tan ligeros.

Hace nos días, llegó la Antología Iarenda y Otros Cantares donde me encuentro con Benedeteando donde el título me lleva a pensar en la admiración que tiene Joaquin por el escritor uruguayo Mario Benedetti, sobre quien ha escrito un ensayo muy interesante.

 

Y regresando a un Tanka del Dr. Joaquín:

Hojas en blanco

reto es el iniciar

nuestra escritura

y una vez terminada

nos llena de ufanía.

Realmente de ufanía, satisfacción y alegría, nos llenas las creaciones de Joaquín cada vez que llega a nuestras manos y corazones un nuevo material de su autoría, desde el México profundo, que tan bien conoce y maneja, el de los valores, las emociones y los sentimientos que nos hacen después de su lectura más humanos.