Oscar Niemeyer, poeta de la geometría y promotor de la lectura
Washington Daniel Gorosito Pérez



“Le confieso que estoy un poco cansado de hablar de arquitectura. Más importante que la arquitectura es protestar en la calle. Se debe pensar en la política, en la miseria, buscar colaborar. Y cuando se piensa que la cosa está demasiado mala y no hay esperanza en el corazón de los hombres, es la revolución”

Óscar Niemeyer

Óscar Niemeyer (1907- 2012) ese brasileño universal, autor de más de 600 proyectos arquitectónicos, de los cuales nombraré sólo dos, Brasilia, la ciudad capital del gigante amazónico y el edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, el hombre que desarrollo una carrera profesional por más de siete décadas y cuyas creaciones arquitectónicas se distinguen por líneas curvas.

Al morir el 5 de diciembre de este año, su amigo el poeta Ferreira Gullar definió mejor que nadie la quintaesencia del laureado arquitecto: “La preocupación fundamental tenía que ser la funcionalidad, y la belleza quedaba en un segundo plano. Oscar unió los dos elementos, funcionalidad y belleza, porque, decía, la belleza también cumple una función”.

Y ese hombre preocupado por la belleza, fue un gran lector y lo que es más importante, un gran defensor de la lectura como formadora. En su libro “O Ser e a Vida”, Óscar Niemeyer refleja la importancia del hábito de la lectura en la formación humana y en la construcción de un país más justo.

Cuenta como la lectura fue relevante en su vida personal y profesional, lo que le permitió hace crecer sus horizontes. Obras clásicas como las de Luia Barreto, Mário de Andrade, Eca de Queiroz, Machado de Assis y Voltaire y escritores contemporáneos como Jorge Amado, a quien llamó “bello y querido camarada” y Graciliano Ramos compañero de militancia en el Partido Comunista brasileño.

En el número 1 de la revista “NossoCaminho”, creada y editada por el arquitecto dedicada al arte y la cultura, se incluyó un homenaje al cantante, compositor y poeta brasileño Chico Buarque de Holanda.

En la mismaNiemeyer escribió: “Toda Escuela Superior debería ofrecer clases de filosofía e historia. Así huiríamos de la figura del especialista y ganaríamos más profesionales capacitados en conversar sobre la vida”

De una entrevista que le realizaran los oyentes de BBC Mundo, comparto dos preguntas de la misma:

Marcos Sertzen de Lima- Perú le cuestionó: ¿Cómo es eso de una Universidad sin Especialidades? ¿Acaso los alumnos al final se convertirían en generalistas?

R: Es importante que la persona tenga un saber para la vida, conociendo las cosas generales. No queremos hacer un intelectual, sino un hombre interesado por la vida. Y que lea. La lectura es lo más importante para conocer el mundo en que se vive.

AlvaroTsnostros de Santiago- Chile le preguntó:

¿Cómo ve usted las políticas educacionales en América Latina?

R: Hoy los jóvenes entran a la Escuela Superior pensando que van a ser grandes profesionales. Pero no pueden perder contacto con la lectura si quieren informarse del mundo en el que vivimos, donde es necesario luchar contra la pobreza y la violencia. Deben estar preparados para eso.

Natali Grueso quien fungiera como director del Centro Niemeyer de Avilés, que es la única obra del brasileño en España lo definió como “un auténtico Quijote dispuesto a batirse por los más débiles. La única escultura que tenía en su estudio de Copacabana era la del Quijote”.

Niemeyer creía que todas las artes estaban unidas y era escritor, poeta músico y filósofo: uno de los grandes humanistas de nuestro tiempo”.

Según el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Contra el ángulo recto, que ofende el espacio, el hizo una arquitectura liviana como las nubes, libre, sensual, que es muy parecida al paisaje de las montañas de Río de Janeiro, que parecen cuerpos de mujeres acostadas, diseñadas por Dios, el día en que Dios creyó que era Niemeyer”.

Ese Dios de la arquitectura, cuando cumplió 100 años, recibió una carta de felicitaciones de Fidel Castro en la que le expresaba entre otras cosas: “Te apoyo plenamente en tu ardua batalla por estimular el hábito de leer. Dices que sin la lectura el joven sale de la escuela sin conocer la vida”.

Ese Dios que le dedicó poemas a la geometría, escribió uno para el edificio Copán de San Pablo inaugurado en 1951:

Nâo é o ângulo reto que me atrai,

Nem a linha reta, dura, inflexível, criada pelo o homem.

O que me atrai é a curva libre e sensual.

A curva que encontró no curso sinuoso dos nossos ríos,

Nasnuves do céu,

No corpo da mulher preferida.

De curvas é feito todo o universo,

O universo curvo de Einstein.