Neruda, los militares y el peligro de la poesía
Washington Daniel Gorosito Pérez



Pablo Neruda o Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nombre que adoptara a los 17 años, un seudónimo cuyo objetivo era ocultar a su padre la pasión de ser poeta. No se tiene claro en que se inspiró el escritor para dicho seudónimo.

Pablo voló físicamente el 23 de septiembre de 1972, en Santiago capital de su amado Chile a 12 días del golpe militar que encabezara el general Augusto Pinochet Ugarte en contra del gobierno constitucional de Salvador Allende.

Neruda, militante comunista y quizás el ícono de la vía chilena al socialismo, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1971. Su militancia en el Partido Comunista le llevó a ocupar en 1945 una curul en el Senado chileno por las provincias de Tarapacá y Antofagasta.

Tres años más tarde marcharía al exilio por razones ideológicas, al ser acusado por el presidente Gabriel González Videla de graves injurias, siendo esto acompañado de la proscripción del Partido Comunista. En forma clandestina, Neruda cruzó a caballo la frontera con Argentina y posteriormente desde ese país partió rumbo a Europa.

Al retornar a Chile en 1970, se le postula como precandidato a la presidencia de la República, nominación que declinará en apoyo a la candidatura de Salvador Allende. Una vez que éste obtiene la victoria electoral en 1971, distinguirá al poeta con el nombramiento de Embajador en Francia.

En 1972 regresa a su tierra en una etapa política difícil, transformándose en un defensor acérrimo del gobierno socialista y será un férreo opositor al posterior golpe de Estado militar, esa ruptura institucional será un terrible golpe para el escritor quien se encontraba en su casa de Isla Negra, acariciada por las aguas del Pacífico; el cáncer de próstata avanzaba y lo había apartado de la vida pública.

Días posterior al golpe, su domicilio fue “visitado” reiteradas veces por los militares, que incluso requisaron su casa. En una de esas “visitas”, el poeta le dijo a sus represores: “Miren por todas partes; sólo encontrarán una cosa peligrosa para ustedes: Poesía”.

Vaya mi homenaje a este chileno universal en este poema:

Pablo del Sur

Versos libres

que supieron romper cadenas

y bendijeron amores insondables

flotan sobre Isla Negra.

Las gotas de silencio

acarician el bosque austral

mientras los enormes picos cristalinos

rasgan las grandes nubes grises flotantes

que apagarán la sed de las palabras

y la tierra del Sur

cantará su fiesta

mientras ojos vidriosos miran al mar

y

te recuerdan…