Tres poemas claves en la vida de "Mkulu" Mandela
Washington Daniel Gorosito Pérez



El adiós al líder sudafricano Nelson Mandela, “Madiba” título que reciben los ancianos de su tribu Thembu, pasa por el reconocimiento de sus logros en la lucha contra el Apartheid (segregación) en su país un sistema que se extendió por 46 años del siglo XX y formó parte de los 342 de dominación blanca en Sudáfrica.

Mandela ha sido inspiración para una enorme cantidad de productos comunicacionales, desde películas, programas de televisión, radio, series, novelas, artículos periodísticos, ensayos, cuentos, poemas, pinturas, murales, canciones y más…

En este escrito daré a conocer la relación de “Mkulo” otra de las denominaciones que recibiera el líder sudafricano y de las menos conocidas, cuyo significado es abuelo, con tres poemas en momentos claves de su vida, de los cuales uno de ellos es de su autoría.

Mandela fue condenado a cadena perpetua por el gobierno de su país, el prisionero No 46.664 estuvo en dos cárceles, primero en Robben Island, posteriormente fue trasladado a Pollsmoor. Hubo un poema titulado “Invictus” (invencible) de la autoría del poeta inglés William Ernest Henley, quien lo escribiera en 1875 y fuera publicado en 1888 que fue clave en la vida de Mandela.

El autor sufrió la amputación de una pierna y lo escribió como un canto a la vitalidad por encima de las adversidades de la vida. Este poema acompañó a Mandela en una hoja de papel durante su prisión de 27 años. Lo leyó o recitó a diario, ayudándole éste a sobrellevar su encarcelamiento.

“INVICTUS”

Más allá de la noche que me cubre

negra como el abismo insondable

doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias

nunca me he lamentado ni he pestañeado.

sometido a los golpes del destino

mi cabeza, está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas

donde yace el Horror de la Sombra,

la amenaza de los años

me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,

cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino:

soy el capitán de mi alma.

Y vaya que fue invencible o indoblegable…Pasaron los años y Nelson Mandela el 10 de mayo de 1994 es investido como Presidente de Sudáfrica (1994- 1999) el primero de raza negra y electo democráticamente; la poesía estuvo presente en su discurso. El poema pertenece a la autora estadounidense Marianne Williamson y está incluido en su libro Regresando al amor.

¿QUIÉN ERES TÚ PARA CREER QUE NO ERES NADIE?

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro temor más profundo es que somos excesivamente poderosos.

Es nuestra luz, y no nuestra oscuridad la que nos atemoriza.

Nos preguntamos:

¿Quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿Quién eres para no serlo?

Infravalorándote no ayudas al mundo

No hay nada de instructivo en encogerse

para que otras personas no se sientan inseguras

cerca de ti.

Esta grandeza de espíritu no se encuentra

sólo en algunos de nosotros;

está en todos.

Y al permitir que brille nuestra propia luz,

de forma tácita estamos dando a los demás

permiso para hacer lo mismo.

Al liberarnos de nuestro propio miedo,

automáticamente nuestra presencia

libera a otros”.

Y esa libertad por la que luchó Nelson Mandela a lo largo de toda su vida, la encontramos reflejada en el siguiente poema de su autoría:

ERES HIJO DE DIOS…

Nacimos para poner de relieve la gloria de Dios

que se halla en nuestro interior.

No sólo en algunos de nosotros, en todos

y cada uno de nosotros.

Y al hacer que brille la luz,

inconscientemente damos permiso a otras personas

para hacer lo mismo.

Al ser liberados de nuestro propio temor

nuestra presencia libera a otros automáticamente.

Porque ser libre no es solamente

desatarse las propias cadenas, sino vivir

de una forma que respete y mejore

la libertad de los demás.

Sin lugar a dudas, la poesía ocupó un papel fundamental en momentos claves de la vida de Nelson Mandela, a tal grado que “Mkulo”, se transformó en poeta y escribió algunas como es el caso de la que acaba de leer.