Bob Dylan, Shakespeare y el Nobel: ¿Es esto literatura?
Washington Daniel Gorosito Pérez



Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan de 75 años había sido mencionado durante varios años como candidato al Nobel de Literatura, justo es decir, pocos pensaban que se lo concedieran. Incluso muchos no estuvieron de acuerdo por considerar que lo que hace Dylan, no es literatura. La Academia Sueca esgrimió que se le otorga el galardón por haber creado una nueva expresión poética “dentro de la tradición de la canción americana”.  Sin lugar a dudas la Academia se está abriendo a nuevos conceptos de los literario y nuevos formatos.

El Director, guionista, actor y productor cinematográfico Martín Scorsese, ganador del Oscar y del Globo de Oro, en una ocasión dijo: “Bob Dylan suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. Lo más importante de Dylan es la poesía que hay en sus canciones, que trascienden su propia música”.

Esa discusión que se generó del merecimiento del premio, llevó a que Dylan en su discurso realizara una analogía entre Shakespeare y su obra. Este año justamente se conmemoran 400 años del fallecimiento del gran dramaturgo inglés.

El pasado 10 de diciembre, día de la entrega del galardón, Dylan envió su discurso por la Embajadora de Estados Unidos en Suecia, Azita Raji, quien lo leyó al final del banquete de honor. El mismo inicia con una disculpa por la ausencia del premiado. Posteriormente cuenta que “desde muy temprana edad he estado familiarizado con leer y observar las obras de aquellos merecedores de tal distinción: Kipling, Shaw, Thomas Mann, Pearl Buck, Albert Camus, Hemingway.

Estos gigantes de la literatura cuyos trabajos se enseñan en los salones de clases, se guardan en miles de bibliotecas alrededor del mundo y de los cuales se habla de manera respetuosa siempre han dejado una impresión en mí. El que yo ahora me sume a esa lista de nombres es algo indescriptible.

Si alguien me hubiera dicho que tenía la más mínima posibilidad de ganar el Premio Nobel, hubiera pensado que tenía las mismas posibilidades de pararme en la luna. Me encontraba en camino cuando recibí la sorprendente noticia y me llevó varios minutos procesar la información.

Empecé a pensar en William Shakespeare, la gran figura literaria; yo creo que se consideraba a sí mismo un dramaturgo. La idea de estar escribiendo literatura es algo que no pudo haber cruzado su mente. Sus palabras fueron escritas para el escenario, para ser pronunciadas no leídas. Cuando él escribía Hamlet, estoy seguro que pensaba en muchas cosas diferentes.

“¿Quiénes son los interpretes adecuados? ¿Cómo se debería poner en escena esto? ¿De verdad quiero que se desarrolle en Dinamarca?” Su visión creativa y sus ambiciones eran las cosas que siempre estaban en su mente, pero también había cosas más mundanas que merodeaban en su cabeza” “Están las finanzas en orden? ¿Hay suficientes buenos lugares para mis patrocinadores? ¿De dónde voy a sacar un cráneo humano?” Podría apostar que lo último que cruzaba su mente era. “¿Esto es literatura?”.

Como interprete he tocado para 50 mil personas y he tocado para 50 y les puedo decir que es más difícil para 50. Las 50 mil personas son como una persona, las 50 no. Cada persona tiene un individual, una identidad separada, un mundo entero dentro de sí. Pueden percibir las cosas con mayor claridad. Tú honestidad y como se relaciona con las profundidades de tú talento se ponena prueba. El hecho de que el jurado del Premio Nobel sea tan pequeño no pasa desapercibido para mí.

Pero, como Shakespere, muchas veces estoy muy ocupado persiguiendo mis esfuerzos creativos y lidiando con todos los aspectos mundanos de la vida. ¿Quiénes son los mejores músicos para estas canciones? ¿Estoy grabando en los estudios correctos? Algunas cosas no cambian con el tiempo, incluso después de 400 años. Ni una sola vez he tenido el tiempo de preguntarme: ¿Es esto literatura?

Agradezco a la Academia Sueca por tomarse el tiempo de hacerse esa pregunta y por último haber dado tan maravillosa respuesta. Mis mejores deseos para todos ustedes. Bob Dylan.

Hace 16 años, el poeta chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes de Literatura en el 2011 y varias veces candidato al Nobel, gran admirador de Shakespeare y en particular de Hamlet, en un reportaje del periódico El Mercurio declaraba que Dylan merecía el Nobel de Literatura por solo tres versos correspondientes a la canción Tombstone Blues (1995) que dicen así:

“Mi madre está en la fábrica y no tiene zapatos

mi madre está en el callejón buscando comida

y yo estoy en la cocina con el blues de los cementerios”.

Parra, el antipoeta del sentido común afirmó: “Tres versos de Bob Dylan justifican cualquier galardón, incluso el Nobel de Literatura”.