Murió el poeta chino Liu Xiabo Premio Nobel de la Paz 2010
Washington Daniel Gorosito Pérez


A los 61 años, víctima de cáncer de hígado falleció en el hospital universitario de Shenyang (noreste de China) el extraordinario poeta e intelectual chino Liu Xiabo. Desde hacía unas semanas se encontraba en arresto domiciliario por “razones humanitarias”, como parte de la condena de 11 años que el régimen chino le sentenció por “subversión”. Liu Xiabo fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el 2010, el que no pudo recoger por encontrarse en prisión.

“Espero que yo sea la última víctima de la inquisición literaria de China; espero que nadie sea encarcelado por sus palabras en el futuro”.

Liu estudio literatura china en la prestigiosa Universidad Normal de Pekín, una de las más importantes del país. Posteriormente se transformaría en profesor de la misma. En la década de los 80, en la etapa que se denominó la primavera intelectual de China, pasó a ser uno de los intelectuales más destacados en el gigante asiático. Su  trayectoria fue reconocida en Occidente donde fue invitado en varias ocasiones a dar conferencias y cursos en importantes universidades europeas y estadounidenses.

El poeta participó activamente de la revuelta en la Plaza de Tiananmen. Liu Xiabao ha muerto, nos quedan sus palabras. Quiero compartir el poema que escribiera en el 15º Aniversario de la masacre en la Plaza de Tiananmen:

 

QUINCE AÑOS DE OSCURIDAD

Al amanecer en casa, Beijing

cuatro de junio de 2004.

      Quince años de la masacre de

Tiananmen.

Hace quince años

una masacre sucedió en el amanecer

morí y nací de nuevo

 

han pasado quince

bayonetas pintadas de rojo al amanecer

rojo aún cuchillo entre los ojos

 

quince han pasado

aún tengo pesadillas por esas almas idas

las miro bañadas en sangre

escribo cada trazo cada línea

en ellos emana la tinta

 

han pasado quince

dentro de lo oscuro libertad perdida

espero que las manecillas del

reloj marquen el amanecer del año quince

 

esta noche, en esta ciudad sin templo

espero que miren mis ojos a las almas muertas,

que conviertan mi mirada observante en el fuego

de una vela y no en el dinero espiritual para los ancestros

y no en la flama sacrificial que ilumina la noche oscura

sino la desnudez de la memoria

es como un hueso que no decaerá

 

hace quince años

las tropas de la ley marcial tomaron la plaza

los militares dieron una y otra vez la

orden, una transmisión continua de disparos

y de sangrientas

noticias unas horas frente

a las multitudes que gritaban

y luego en un parpadeo la luz extinguida

la gente se desperdigó como las balas

dejando solo ausencia tras ellos

 

entre las tiendas de campaña frente al Monumento

me uní a los estudiantes y a los residentes locales

muchas balas sonaron

balas pegaron en el Monumento

chispas rebotando del mármol

en una rapidez angustiada

partí en dos un rifle automático

aunque no puedo quebrar el silencio de esta noche

 

mirando un destino impredecible

observo atontado a la oscuridad

incapaz de discernir si ese abismo

es infierno o paraíso

 

han pasado quince años

masacre inesperada sofocándome

prisiones inesperadas que me han endurecido

me he vuelto piedra

inmóvil ante los temores políticos

mi expresión endurecida, helada,

no cambia

 

de la sangre derramada al horror de la vigilancia

lo oscuro de esa noche

todavía se mueven muy lento

después de la redada unas esposas

después de las esposas la prisión

después de la prisión los policías vigilando mi puerta

una sombra personal

que interroga a nuestros amigos

los teléfonos intervenidos

el correo vetado

cortadas las formas de comunicación

dejen que me convierta en ciego sordomudo

que en la noche oscura

resiste el silencio

las paredes de mi celda confinarán mi cuerpo

las paredes de mi celda no atarán mi alma

 

quince han pasado

el régimen asesino

hace que uno desespere

una nación que tolera al régimen y olvida a sus muertos

hace que uno desespere más

un sobreviviente de la masacre incapaz de pedir justicia

hace que aún más desespere

pero en esa desesperación

recordar los espíritus que se fueron

es la única esperanza que queda.

 

 

Dejen que la oscuridad se convierta en piedra

y se hunda en la maleza de mis recuerdos.

 

¡Hasta el próximo encuentro…!