La poetisa uruguaya Ida Vitale galardonada con el Premio Cervantes de Literatura
Washington Daniel Gorosito Pérez


Ida Vitale, Montevideo (2 de noviembre, 1923), poetisa excepcional, pasó a ser la primera mujer uruguaya en recibir el denominado Nobel de las letras en español, el Premio Cervantes de Literatura. En una mañana primaveral de la capital uruguaya, sonó el teléfono de su departamento, y al recibir la noticia del Ministro de Cultura español, José Guirao; Ida replicó: “Los españoles están igual de locos que en la época de la conquista”.

El secretario de Estado español le comunicó el núcleo del Acta del Jurado: “El premio reconoce una trayectoria poética, intelectual, crítica, traductora de primer orden”. También el premio, “valora su lenguaje uno de los más reconocidos en español”. Guirao considera que pese a su edad “no hay dudas que lo recogerá. Es una mujer que responde como pocas a su apellido”.

Vitale miembro de la Generación del 45 uruguaya con escritores como Mario Benedetti, Idea Vilariño, Angel Rama y Juan Carlos Onetti, quien en 1980 obtuviera también el Cervantes; es representante de la poesía existencialista, y tiene una obra cuya característica son los poemas cortos.

A sus jóvenes 95 años, y disculpen la frase hecha, Ida es un ejemplo de vida; en unos días estará en México, específicamente en Guadalajara para recibir el premio de la Feria Internacional del Libro en Lenguas Romances, que se realiza en esa ciudad, siendo la más importante de América Latina. En su momento al recibir la noticia dijo: “Casi todo lo bueno me viene de México”. Poetisa, traductora, docente, son las actividades que destacan en una vida tan prolífica y golpeada por el exilio. México en 1974 fue su destino que se extendería por 12 años, huyendo de la dictadura cívico- militar que se estableció en el país conosureño.

Como gratitud a lo vivido en tierras aztecas, Vitale escribió Shakespeare Palace: “Ojalá México siga siendo, como hasta ahora, un refugio para los que andan un poco perdidos por el mundo”. Palabras que hoy cobran gran vigencia cuando caravanas de centroamericanos, en su mayoría hondureños, cruzan este país con el objetivo de llegar a los Estados Unidos, y reciben en su travesía la solidaridad del pueblo y autoridades mexicanas.

Vitale gran amiga y discípula de Octavio Paz, formó parte del Consejo Asesor de la revista Vuelta. Fue docente en el Colegio de México, traductora para el Fondo de Cultura Económica. Ida está eternamente agradecida con México. Del Premio Nobel de Literatura 1990 dijo en una entrevista a El Universal en el 2015: “Era admirable su capacidad de trabajo, de estar siempre presente en temas desde muy amplios e importantes a otros pequeños, pero que los respetaba igual. Actuaba con mucho sentido de la solidaridad y se rodeó de un equipo joven”.

El fallecimiento de su esposo Enrique Fierro (1941- 2016), escritor y poeta uruguayo, hizo que un libro que estaba escribiendo debido a que “tiene que cumplir con México”, quedara suspendido. Es mi gratitud a México. Me vienen todos los nombres de mis amigos en 11 años. No tengo gratitud con otro país del mundo más que con México.

Posteriormente en 1984 regresará a Uruguay, en su momento declaró: “Dejamos México (con Fierro) cuando acá volvía la democracia y creíamos que era nuestra obligación volver”. Entre otras labores editoriales, se hará cargo de la página cultural del Semanario Jaque, en el que escribía la histórica Contratapa, Manuel Flores Mora “Maneco” y pertenecía a su hijo, Manuel Flores Silva.

Me recuerdo como estudiante de Periodismo aplicado a los Medios de Comunicación en Montevideo en esa época y cada viernes era cita obligada la compra de dicho semanario. En 1989 se fue nuevamente al exilio, esta vez a los Estados Unidos a Austin (Texas), hasta el fallecimiento de su esposo en el 2016, cuando retornó a Montevideo.

Para Ida, pese a las dificultades por las que atraviesa el mundo hoy; las prisas, el poder o el protagonismo mortal del dinero, la poesía perdurará y se leerá hoy y siempre”. El anterior galardonado con el Premio Cervantes, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, consideró que el premio es justo con Uruguay, un país de gran tradición y calidad en la poesía femenina.

Siempre se ha dicho impresionada por ese misterio que es la poesía: “No tengo nada claro como viene ese relámpago, sobre todo el primer verso es mágico, porque los demás vienen arrastrados”.    

Va un poema de mi autoría a esta extraordinaria poetisa ha sido inspiración para generaciones de escritores/as orientales entre lo que me encuentro:

POESÍA IDA         

No todos los poemas están escritos

para que se entiendan.

                           Ida Vitale

Chamuyas de poesía con la luna del Sur,

mientras te acaricia una brisa celeste

anunciando un nuevo amanecer.

Se han consumido las velas,

y en tú entorno, flotan palabras sueltas

rodeadas de silencio.

Como un rítmico carrusel

caerán en tu regazo

y con tú pluma horadas la piedra

como el agua

y harás un poema piedra.

Islote, sutil, sensual.

Un poema indefinible,

inerme, inabarcable,

que conmueve, hace temblar,

quiebra soledades y da esperanza.

Mientras crepita la marea

en la Rambla montevideana,

el Río de la Plata trae aromas

de tierras lejanas,

que flotan en el último hálito del exilio.

Poesía marcada por la distancia,

letras parpadean perturbadas

Las nubes giran con lentitud.

Hay niebla en los ojos,

brumas de nostalgia,

El poema Ida

como una quilla

hiende el mar

y se pregunta.

¿A cuántos versos de distancia estoy?