La poeta uruguaya Ida Vitale y la obligatoriedad en la escuela de la lectura de “El Quijote”
Washington Daniel Gorosito Pérez


Minutos antes de dirigirse al Instituto Cervantes, a los efectos de cumplir uno de los rituales que cada ganador del “Nobel de las Letras en Español” como se le dice al Premio Cervantes de Literatura, que consiste en realizar un depósito en la denominada Caja de Letras.

La culta y elegante poetisa, que depositaría un manuscrito del escritor español, José Bergamín, titulado: “Crítica transhumante”; reclamó que las escuelas “obliguen a leer antes” “El Quijote”.

La también ensayista, traductora, crítica literaria y profesora, es una defensora de la lectura en los niños y en la escuela como semillero de curiosidad.

“Habría que obligar a leerlo (El Quijote) antes y explicarlo, porque es un breviario para la vida: está todo ahí”. La quinta mujer en recibir el Premio Cervantes en su edición 2018, cree que su obra está vinculada a la del autor de “El Quijote” por “el buen humor”.

Pero, retornemos a la Caja de Letras, ubicadas en el sótano del Instituto Cervantes,  la número 1191, en la que guardó la obra de Bergamín, será abierta el 2 de noviembre de 2023, año en que Ida cumplirá 100 años. Comentó que el escritor español llegó a Montevideo, capital del Uruguay, posterior a la muerte de su esposa, durante la Guerra Civil española, y ahí formó un grupo de alumnos que le acompañó día y noche.

Ida fue su alumna en la Facultad de Humanidades de la Universidad del Uruguay, dijo que el escriba español que cultivó el drama, el ensayo y la poesía “marcó a a toda nuestra generación de jóvenes”. “Nos metió en el mundo literario. Era un sabio y un compañero de juegos y además prestaba libros”.

Al entregar el manuscrito externó: “No sé ni cómo me quedé con este manuscrito, porque el resto de los compañeros tenía su derecho, pero supongo que yo tuve más oportunidades que otros que estaban distraídos”.

El manuscrito “Crítica transhumante”, tiene dibujos y correcciones de mano del propio José Bergamín. Ida destacó la fragilidad del papel, “lo miraba con mucho cuidado” y agradeció a España “la oportunidad de quedarse con la “conciencia tranquila”, depositando en la caja el manuscrito. “Ahora sé que lo he tenido todos estos años para entregarlo acá”, concluyó.

En un salón de la Biblioteca Nacional, el día 23 de abril, que se festeja desde 1996 por iniciativa de la UNESCO el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, ya que ese día de 1616 fallecieron, Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, la poeta insistió en la necesidad de reforzar la lectura en los planes de estudio y que no “cambien de cuando en cuando” en función de los Gobiernos.

“A veces los lecturas no dan lo que tienen que dar en el momento que se leen, pero ¿cuántos libros enormes nos llegan tarde? No todo es Dickens o Verne, hay mucho para elegir.

La escritora Oriental calificó El Quijote como el libro de su “vida”, un “tratado de Psicología” que le sirvió para “escoger a los amigos”.

“Empecé a buscar Quijotes y Sanchos: ahora me parece más fácil encontrar a Sanchos en vida que a Quijotes”, dijo.

Ida Vitale, que como referente y padre poético tuvo al español Juan Ramón Jiménez, mujer elegante, culta y lúcida que a sus 95 años sigue escribiendo, sobre la poesía dijo: “Uno puede vivir toda su vida prescindiendo de la poesía, es lo normal, pero yo no”. Para Ida Vitale, “el poema es la interrupción noble del silencio”. Interrumpamos el silencio como lo hizo José Guirao, Ministro de Cultura y Deporte de España, que leyó el poema Gotas, antes de revelar que su autora, la poeta uruguaya Ida Vitale, había ganado el Premio Cervantes 2018.

 

GOTAS

“¿Se hieren y se funden?

Acaban de dejar de ser la lluvia

Traviesa en recreo

gotitas de un reino transparente

Corren libres por vidrios y barandas

umbrales de su limbo

Se siguen se persiguen

quizá van, de soledad a bodas

a fundirse y amarse

Trasueñan otra muerte”.