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En la capital de la República Oriental del Uruguay, en la hermosa ciudad de
Montevideo, se encontraron siete textos inéditos del autor de Rayuela. En el
fondo de una caja de cartón junto a otros libros, se escondía este tesoro
literario, un conjunto de textos mecanografiados con correcciones hechas a mano,
a birome, por el Cronopio
mayor.
“Me han nacido unos nuevos bichos que se llaman Cronopios”,
escribió Julio Cortázar (1914-1984), el
30 de mayo de 1952 en la “Ville Lumiére”,
París.
La tapa del escrito dice: Julio Cortázar. Historias de Cronopios
y de Famas. París 1952. La caja, junto a otras era propiedad de un
coleccionista privado que falleció en el 2019 y estaba sin clasificar. Su
contenido: libros, documentos, fotografías, su hijo hurgando en la biblioteca
familiar, encontró el extraordinario documento.
El hombre antes de morir comunicó a su familia que poseía un original de un
escritor argentino y material relacionado al Boom latinoamericano.
Pensaban que se refería a Jorge Luis
Borges y sin embargo resulto ser Julio Cortázar.
El hijo del coleccionista que prefirió mantenerse en el anonimato para
preservar la privacidad de su familia,
externó: “Para mí, Cortázar hizo que esos papeles no terminaran en la
basura”.
Se trataba de 46 relatos breves en 60 hojas impresas de 28,5 x 22,8
centímetros, escritas en una sola cara y estaban “en un buen estado de
conservación”, dijo Guillermo González de Zorrilla casa de subastas a la
agencia francesa de noticias AFP, sobre el material cuya autenticidad llevó
casi un año acreditar. Entre los textos inéditos se encuentran “Inventario”,
“Carta de una fama a otro fama”, “Mariposas automáticas”, “Los viajes y los
sueños”, “Diminuto unicornio”, “Rabia del espejo” y “Rey del mar”.
El trabajo fue realizado por dos expertos en la producción cortazariana: el escritor uruguayo Aldo Mazzucchelli,
doctor en Letras por la Universidad de Stanford; y el librero anticuario
argentino Lucio Aquilanti, coautor de la obra: “Todo
Cortázar. Bibliografía” (2014). La subastadora uruguaya Zorrilla fue la
responsable junto a la casa argentina Hilario del remate del mecanoescrito.
Aquilanti
escribió en el sitio de la rematadora: “Puedo afirmar
sin lugar a dudas, que se trata de un original del autor, mecanoescrito
de extraordinaria trascendencia”. Destacó el uso de la misma máquina de
escribir, una Royal, con la que Cortázar produciría más tarde otros textos
hasta que en 1966, su pareja, la traductora y escritora Aurora Bernárdez, le
obsequió una Olivetti Lettera 32.
Al contrastarlo con otros originales podemos observar que está tipiado en
la misma máquina de escribir con la que el autor producirá cuatro años más
tarde, en 1956, varios textos que multiplicaría en su casa con ayuda de un
mimeógrafo.
Queda claro entonces que la presente pieza no es una reproducción
mimeografiada ya que dicho aparato fue adquirido en un remate de la UNESCO,
recién en el año 56´ y terminó diciendo el experto argentino: “No han sido
pocas las veces que mi carrera de librero, coleccionista e investigador, me ha
deparado sorpresas, pero sin duda, ésta ha sido de las más cronopias”.
El 12 de octubre, en la Rematadora Zorrilla del Centro de Montevideo, con
una base de 12.000 dólares salió a remate el lote 187, en minutos ascendió a
los 36 mil de la bajada de martillo, superando en más de un 70% los 21.000
dólares estimados como techo antes de iniciar el remate. El comprador fue un
coleccionista argentino del cual se mantiene su nombre en secreto.
Me despido con un pensamiento muy acertado del Cronopio
Mayor:
“En la literatura no hay buenos temas y malos temas: solamente hay un buen
o un mal tratamiento del tema”.
¡Hasta el próximo
encuentro…! |
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