Perseo (III) - Perseo y Medusa
Edgar Tarazona Angel



Recordemos que el rey Filoctetes no aceptó los regalos de Perseo y le ordenó llevarle la cabeza de Medusa, ya en otro artículo les había hablado de esta vieja horrible peroles resumo el asunto: eran tres hermanas a cual más de horribles llamadas las Parcas. Medusa tenía la cabeza coronada por serpientes en lugar de cabellos y con la mirada petrificaba a los seres vivientes que la miraban de frente. Casi nada quería de regalo el rey. Y el capricho se debía a que se enamoró Dánae, la mamacita de Perseo y pensó que mandando el muchacho a su perdición le quedaba el camino libre para conquistarla.

Unos dicen que el rey lo mandó y otros que el muchacho se las tiró de macho y se ofreció ir por la cabeza del monstruo, lo cierto es que se embarcó  a ver como lograba hacer lo que se ofreció por metiche. Recuerden que era hijo de Zeus y por tanto un semidios, entonces entre bomberos no se pisan las mangueras y por derecha Hermes (el mensajero de los dioses) y Atenea, esa hija de Zeus que le nació de la cabeza decidieron colaborarle; y vaya ayuda tan pendeja, el muchacho pensó que le iban a dar dinero o por lo menos una metralleta pero que va, lo que le dieron fue consejos:

Que fuera donde las Greas, hermanas de las Gorgonas y más feas si es posible, y tienen un solo ojo que se lo turnan para ver, mijito, usted llega haciéndose el pendejo y cuando se vayan a turnar el ojo se lo arrebata y las chantajea con el asunto de que se lo devuelve si le indican el camino para encontrar las Gorgonas. Pero olvidaba contar que por el camino llegó donde las Ninfas que eran bien coquetas, ya se las presenté el otro día, no se si recuerdan, y como el tipop era como galán de TV lo cogieron por su cuenta y se lo turnaban las hijuemadres cada noche, como esta historia no es porno, no les puedo narrar con pelos y señales lo que hicieron con el muchachito, se lo dejo a su imaginación, era como una orgía con un solo mas, hasta que tuvo que volarse pero ya con el mapa de la ruta, después de endulzarles el oído con mil promesas que tranquilas que yo regreso, las llamo por el celular, después les doy mi email y todas esas carajadas. Y como este chisme se está alargando sigo la próxima entrega aunque me queda como un resentimiento por dejarlos ensayados, pero pueden estar seguros de que este héroe sufrió lo que no debía para poder mocharle la cabeza a esa horrible vieja.