Ocre hojarasca
Washington Daniel Gorosito Pérez


En la floresta adormecida,

un árbol danza solo

entre los brazos del viento.

 

Una alfombra de hojas sangrantes

dejó el otoño perdidas.

 

Ocre hojarasca.

 

Los pensamientos pasan como ráfagas,

ráfagas de historias…

 

Hay que excavar hondo

como un abrecaminos

en la memoria.

 

Luchar contra la invasión

de olvidos

que siempre se propaga.

 

Navegar por ríos de ríspida melancolía,

que son simples afluentes.

 

En la orilla,

un arbolito enclenque,

mutilado,

se empieza a secar.

 

Yacen en él enigmas y fantasmas

que han pasado por la criba

de un laberíntico mundo

poblado por seres

etéreos e inmaculados.