San Cucufato
Esperanza Casillas


Maldito San Cucufato, para una vez que se cumple un conjuro, se me tiene que cumplir a mí, ¿no podías habérselo dado a Pili o a Margarita que te pidieron lo mismo? No claro, tenías que joderme a mí. No, si ya se sabe, cuidado con lo que deseas que puede hacerse realidad y claro, cuando la euforia de la fiesta y los vapores del Rueda te nublan las entendederas, pues nada que te pones a hacer el memo y dale: ”San Cucufato los cojones te ato que me salga un novio” y toma ya, que va y al otro día me lo da.

Pero hombre, si yo ya se lo había pedido a San Antonio y a Wakan Tanka y se habían portado como es de esperar, haciéndose los sordos; ¿por qué tú has tenido que estar escuchando? Claro, ya comprendo que lo de los cojones acojona, pero es broma, si yo ni te conozco, es más, creía que eras un santo inventado y me habían dicho además que tu especialidad eran los pisos y sobre todo cómo iba a pensar yo que entre tres peticiones ibas a cumplir la mía, ¡ingrato!, ¿pero no ves que esas cosas se piden de boquilla?

¿Y ahora qué hago yo con este novio? ¿Qué pensarán mis amigos? ¿Dónde queda mi prestigio de solterona recalcitrante?

Y seguro que encima me quiere, pues ya te digo que yo a él no. Hombre, ya me podías haber mandado uno más guapo porque a este lo miro y lo único que siento es pena. Hasta para eso tengo mala suerte, para un novio que me consiguen, me toca el feo.

¿Por qué no me has mandado un cubano o un argentino que son la última moda entre las mujeres chic? Podías por lo menos haberme enviado primero un catálogo, pero no, a ti eso no te ha preocupado, tú me has enviado el primero que has visto, una birria del terreno, y yo, ala, a aguantarme que como ya es un novio pues a darte las gracias. Pues no señor, no te las doy y ahora mismo te hago otro nudo en el pañuelo y te digo de verdad San Cucufato o me lo desapareces o esta vez no te los ato, si no que te los estrangulo.

¡Tú verás!