El salto
Manuel Trigo




“Encontrado hoy el cadáver de un quinto suicida entre las rocas del acantilado.
Al parecer, se trata de otro miembro del grupo de amigos que no llegó a saltar lo suficiente o que se arrepintió de su decisión cuando ya era demasiado tarde. Su búsqueda se inició tras la denuncia de su desaparición por parte de sus familiares, que habían relacionado a su hijo con las otras víctimas. Se baraja también la posibilidad de que el móvil estuviese relacionado con una partida de rol que los cinco jóvenes venían de jugar de casa de un sexto amigo, que ahora se haya declarando ante un juez”




“Cuatro jóvenes se suicidan arrojándose contra la cubierta de un pesquero desde lo alto del acantilado de la Cala de los Muertos.

El trágico suicidio colectivo hace pensar en algún tipo, aún sin identificar, de secta muy destructiva. Los cuatro decidieron quitarse la vida saltando desnudos −aunque conservando su calzado− desde los quince metros de altura que tiene el acantilado en esa zona, lo que vuelve a hacer merecedora de su macabro nombre a la peligrosa Cala de los Muertos”




−¿Por qué gritarán así? ¿Habrá algún problema? ¿Qué hago? ¿Freno? ¡Ah! ¡Ah! ¡Aaaaaaaah!


−¡Nooooooo!
−¡Mierdaaaaa!
−¡¿?!
−¡Aaaaaah!



−¡Al aguaaaa!

−Todos a la vez. El que se quede atrás paga otra ronda.

−Pues venga, aprovecharé que estoy borracho yo también; porque si estoy sereno, seguro que no lo hago.

−Ah, es verdad, que tú el año pasado no estabas. No te preocupes, que no hay peligro. Cubre mucho y no vas a llegar al fondo de ninguna manera. Lo único que tenemos que hacer es coger un poco de carrerilla, no nos vayamos a quedar cortos y nos estampemos contra las rocas que hay abajo al pie del cortado.

−¿Pero habláis en serio?

−Vale, pero con zapatillas, que el año pasado me costó un huevo subir descalzo por las rocas.

−Pues en pelotas, ¿o es que te da vergüenza?

−No tengo, bañador.

−Sí, y borracho como una cuba, por eso quiero refrescarme, para no tener que coger el coche en este estado.

−¿Tú estás loco?

−¿Hace un bañito desde el acantilado, como el año pasado?




−Yo ya no bebo más, que bastante cara cuesta como para vomitarla ahora.

−Venga, jefe. La penúltima.

−Otra.
−Otra.
−Pon otra.

−Pon otra ronda igual.

−Ponnos cinco jarras grandes de cerveza.




−No, gracias. Otro día. Yo me quedo a estudiar un poco, que la semana que viene tengo varios exámenes.

−De camino a casa vamos a acercarnos al chiringuito de la cala a tomar unas cerves, que el lunes fue mi cumpleaños. Vente y luego te traigo con el coche.