El "party"
Antonio L. Peña García


     Tía Julia vive sola desde que cumplió  los quince años. Mi hermanita y yo cuando la visitamos nos da mucha pena. Para nosotras la soledad es algo incomprensible. No me imagino en un sitio sin oír los ruidos de mi casa: las quejas explosivas de mamá; la voz dulce de mi padre; a mis primos, mayores que nosotros, discutiendo por cualquier chuchería; las “parrafadas” de mi madre con su  hermana, y sobre todo la llegada de mi tío, por la noche, y mi padre los fines de semana.

     Mi tía Julia ya es muy mayor. Por lo menos tiene treinta y cinco años, y mi madre siempre le dice a papá que nunca está en casa. A mi hermana y a mí nos da pena, porque además de vivir sola, nunca está en casa, y nos la imaginamos vagando por la calle, con el peligro de que algún hombre le pueda hacer algo o un perro le muerda.

     Hoy es Nochebuena y, mi tía Julia ha llamado por teléfono. Le ha dicho a mamá que no puede venir porque tiene un “party” en su casa.

     Mi  hermanita y yo estamos muy tristes porque mi tía además de vagar por las calles y estar siempre sola, tiene un party.

     Y yo le he preguntado a papá qué es un party. Y debe ser algo muy malo porque no me ha querido contestar.