Noche de fantasma
César Molina Consuegra


Habían escuchado que esa casa estaba embrujada, pero no prestaron atención.

La semana pasada Edwin Palma, sintió un ruido en la cocina. Era medianoche, se levantó y vio una sombra que salió de la cocina, camino del comedor, y se fue hacia el patio.

Se asustó, y no pudo hablar. Su esposa dormía y los cinco niños también. Vio pasar una sombra con sombrero por la ventana.

Se acostó y al rato vio de nuevo al fantasma parado delante de la cama de los niños. 

Sigiloso se levantó, tomó la tranca y lo golpeó en la cabeza.

Se escuchó un fuerte grito y Edwin encendió la luz. La bicicleta seguía amarrada a la ventana. Había un reguero de sangre.

¡Las luces parpadeaban!

Un viento helado abrió con estrépito las ventanas.

Entonces se escuchó el sonido del ¡caballo sin cabeza!