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En la última banca del bus
se encontró un maletín que al abrirlo tenía muchos diamantes. Asustado pidió la
parada y se bajó apresurado... Cayó del bus con el maletín abrazado sobre el
pecho. Se levantó y camino a su casa, se sentó en el sofá y volvió a mirar incrédulo.
En efecto parecían diamantes originales y entonces pensó que su vida ¡daría un
vuelco descomunal! Al día
siguiente su esposa fue asesinada en la esquina, esperando el bus. Sus dos
hijos cayeron enfermos y murieron a la semana con una angina de pecho. Él sentía
ahora temblores en las manos y tenía dificultad al caminar. Resuelto, tomó el
maletín, se subió al bus y lo dejó en la última banca. Le puso un letrero ¡NO
LO TOQUE! Ya varios pasajeros lo miraban. |
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