El Submarino
artesanal "Vikingo" se acercaba ya a las costas de la Florida en USA.
Cuatro marinos ansiosos de cambiar de vida, estaban contentos de llegar al
punto acordado en alta mar para entregar la mercancía consistente en cien kilos
de cocaína. Ellos se creían la reencarnación de Cristóbal Colón. Al salir a
flote la marea estaba alta y dañó el motor del submarino. Por radio la
comunicación estaba muerta. José Name reúne a todos
los ocupantes y les informa que están varados, sin máquina ni comunicaciones.
Carlos, el piloto del submarino, asesina a tres de sus compañeros después de
informarles que él es un agente encubierto de la DEA. Se coloca el chaleco
salvavidas y se lanza al mar. Braulio agonizando le dispara a la cabeza a
Carlos y él también muere. El submarino se hunde con los sueños. Ahora flotan
burbujas de aire sobre la línea del mar.
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