La disciplina
Edgar Tarazona Angel



La supervisora escolar penetró solemne en el salón de  clases. Con una sincronización perfecta los doscientos estudiantes del nivel AX-100, de la Correccional Sideral ubicada en el asteroide ET-1948, se pararon y en la sala no se escuchó ni un murmullo.

Un muchacho tosió y el látigo electrónico de la  Directora de la institución  le cruzó la cara dejando un rastro sanguinolento y olor de carne quemada; la supervisora sonrió.

Una hermosa muchacha morena, de inmensos ojos verdes, bostezó con mucho disimulo, la Directora la vio  y la silla de la chica la congelo durante unos segundos para despertarla y dejarle una sensación de tumba que permanecería varios días.

El maestro del curso estaba asustado junto a la supervisora escolar. Si demostraba el menor atisbo de emociones sufriría un shock en los testículos.

El alumno más rebelde se revolvió inquieto en su silla con deseos de pararse y gritar;  en el tablero electrónico de la supervisora aparecieron sus malas intenciones, entonces esta oprimió un botón de la consola y un rayo instantáneo lo fulminó en su puesto… lo único que permaneció flotando en el aire fue un aroma eléctrico y un resplandor cegador.

La Supervisora escolar sonrió con satisfacción, esta Directora sí que sabía mantener la disciplina en un aula de clases.