El asesor
Ángel Capparelli



Buenos Aires, década del noventa.

 

Alejandro había heredado de su padre una pyme de envases de hojalata.

Era muy difícil mantener el equilibrio comercial y financiero en este país donde siempre se cambiaban las reglas de juego, casi constantemente.

Además tenía que manejar con riendas firmes a un conjunto de operarios que lo habían conocido como simplemente “junior” y les costaba admitir que el tiempo pasaba y el pibe, el pibito, el que venía con pantalones cortos a la fábrica, era ahora el amo absoluto de todo

Costaba, muchas veces costaba. En cuántas oportunidades se había quedado con el comentario: “si estuviera tu padre, seguro que haría esto o aquello o esto otro” Pero el padre ya no estaba. Ahora el que tenía que decidir era simplemente él. El pibe. El de los cortos, pero que ya los tenía largos y era la cabeza absoluta de esa empresa.

 

Entonces, había que tomar decisiones y para eso debía estar asesorado, y luego de cavilar profundamente y en más de una oportunidad, qué debía hacer, determinó con la colaboración de su madre y su hermana, que no se ocupaban de la empresa, pero sí de la renta que ésta originaba, en contratar un consultor que determinara los caminos a seguir.

 

 

Nunca había hablado en la empresa a nadie de este funcionario externo. Ese que estaba entre bastidores, casi como si fuera el apuntador de una obra de teatro

Yo creo. Yo aconsejo. Me parece. Me inclino. No, no tengo la bola de cristal, pero de acuerdo a los últimos informes internacionales, y por el pbi y a las posibilidades de la economía mundial, diría ...

 

Era Joaquín Valdemarín, un afamado economista que tenía como decían los del ambiente financiero, bastante chapa a nivel internacional. Por lo tanto sus minutos valían y costaban oro.

Valdemarín actuaba y decía con firmeza y opinaba sobre los próximos pasos. Pero, Alejandro pensaba que eran difíciles de aplicar.

 

Aligerar los gastos, hacer una adecuada racionalización de personal, tratar de conseguir otros mercados, tanto nacionales como extranjeros y ver de encarar otro tipo de envases para sumar a los ya tradicionales.

 

Alejandro Gisella y Joaquín Valedemarín con Inés, una ayudante del asesor, armaron una lista en la que comenzaron a establecer ciertas prioridades de despido. Figuraba, el que había sido el hombre de confianza de su padre, Guillermo Pleites. Tenía toda una trayectoria dentro de la empresa. Si bien la indemnización iba a ser una de las más caras, Valdemarín consideraba por todo lo que le había comentado Alejandro que era una de las decisiones claves a tomar, ya que Guillermo, don Guillermo, como le decían todos, era un verdadero líder informal dentro de la empresa. Para el asesor, Alejandro debía transformarse, en la primera parte de su gestión, en el único líder.

 

No sé qué hacer Beba, vos sabés que tomar esta medida me cuesta mucho. Don Guillermo es don Guillermo, y conmigo lo veo siempre bien intencionado. Unos cuantos del personal cuando digo algo, primero lo miran a él y luego cuando hace un pequeño gesto asintiendo, arrancan. Pero siempre me respalda y cuando tiene algo qué decir, me llama aparte y me aconseja. ¿Entonces? ¿Cuál es el tema? ¿Por qué tenemos que eliminarlo?

Beba te vuelvo a decir, estoy en una disyuntiva. No termino de estar convencido.

 

Pero el asesor, era el asesor, además adjunto a un estudio, un experto que actuaba por televisión y daba importantes conferencias para banqueros y empresarios en el Sheraton y en el Claridge. Entonces, a no equivocarse, para que le pagaba a estos tipos, las sumas tan importantes que recibían, si después no iba a aplicar sus recomendaciones. No tenía sentido.

 

Beba, sabés, tengo grande dudas. Echo empleados. Mantengo salarios reales bajos. Trabajo con el miedo de la gente… No me mirés así. Me obligan. Lo están haciendo todos los competidores, si no lo hago, quedo fuera de mercado. Me fundo. Me pasan por encima. Igual, todo esto me ocasiona grandes dudas. Más allá del aspecto humano, ya de por sí tema gravísimo y preocupante... En el aspecto económico. Más desocupados. Menos salario real ¿quién consume en el país?

No pensás que es algo que no funciona. Que no cierra. No sé. Tengo grandes dudas ¿Cuál es el círculo virtuoso? ¿Estos tipos no se estarán equivocando?

Pero mi querido amigo, el mundo está así. Es la época de la globalización. Es el momento de integrarse a los más poderosos para despedazar a la competencia. Acaso a usted no le gustaría quedarse con todo el mercado de envases de hojalata del país. Y de los países aledaños si fuera posible. Sabe lo bueno que sería que alguien se fijara en su empresita y se asociara, las posibilidades futuras resultarían ilimitadas...Valdemarín ponía todo el énfasis.

 

Alejandro firmó el despido del primer grupo de obreros con Pleites a la cabeza. Se impuso él mismo, comentarle a don Guillermo la decisión. Cuando tuvo que enfrentarlo, notó que tenía un nudo en la garganta. Pleites recibió la noticia mirándolo fijamente a los ojos, sólo atinó a decirle:

-         Alejandrito... esto que hacés es una verdadera porquería.

 

Cuando Gisella comenzó a explicarle que la indemnización iba a estar mejorada y que contaría con informes positivos para un nuevo trabajo, queriendo demostrarle cierto apoyo y preocupación, el otro dio media vuelta y se fue dando un portazo.

 

 

Necesitaba para una mayor evolución de su empresa un capital de giro más amplio, por lo que recurrió a las instituciones bancarias. Pero en las oficiales era muy difícil conseguir créditos blandos o sea aquellos que tenían tasas preferenciales para evolución. Y en los privados, los gerentes se descolgaban con unos costos realmente prohibitivos para las posibilidades y los márgenes de utilidad de una pyme.

 

Querido amigo, creo que lo más conveniente para usted es asociarse, hacer una alianza estratégica con gente del exterior. Mire, yo creo que esa es la solución. Y sí, a nadie le gusta al principio... Que la tradición familiar.... Que los socios... en este caso su madre y su hermana. Que ya usted deja de ser el dueño... que el personal... Pero después si lo analiza detenidamente se va a dar cuenta que es el camino correcto. Piénselo, y cuando lo decida, nosotros nos podemos ocupar, el estudio tiene conexiones y puede explorar el tema en el exterior. No se preocupe demasiado por nuestra intermediación. Estamos con costos adecuados.

 

Alejandro pensaba que sus amigos dueños de otras empresas ya habían dado ese paso, y que todos estaban en esa onda, así decían los muchachos mientras jugaban al tenis el fin de semana.

 

No sé Beba, no sé, pero tengo la idea de que estamos presionados por todos los frentes. Pero también el asunto de vender parte de la empresa... no me convence del todo... papá puede revolcarse en la tumba. Pienso en todo el tema afectivo, sé que es una idiotez y que no puedo mezclar una cosa con la otra...

Pero, deberíamos mejorar equipamiento y todo eso sale mucha guita. No sé, Beba , no sé.

 

 

Mire conseguimos un interesado, la Global Relation Corporation, que depende de la General Special Machina. La subsidiaria, ya tiene estatutos en nuestro país bajo el nombre de Argentine Special. Pero claro, esa gente tiene intenciones de paquete mayoritario. No, no me mire con esa cara, no significa perder la empresa... solo una parte. Usted y su gente seguirían administrándola durante el primer año. Y después tiene posibilidades de vender el resto del paquete o seguir así, como quiera. Yo creo que podría vivir de renta, usted y toda su familia, sin ningún tipo de vicisitudes futuras. Amigo, cualquiera agarraría viaje enseguida. Yo en su lugar, iría corriendo.

 

 

Beba, sos mi esposa y también inteligente, por eso siempre te comento y además aprovecho para reflexionar. Vino un johnny representante de los otros johnny de allá y ahora no es lo mismo. Pero bueno, era de esperar, ponen la guita...era lógico que ocurriera ... pero que querés que te diga ... no es lo mismo.

 

Beba, estoy cansado de todo esto y es un verdadero martirio, sentir todos los días que mi empresa no es más mi empresa, para mi es un tema muy jodido.

Creo que voy a analizar ese asunto de vender el resto del paquete, hablaré con Delia y mamá. Aunque ellas, cuando le diga que van a recibir más efectivo, van a estar chochas de la vida. Igual, mientras tengan para gastar.

 

Bueno, amigo, creo que no le erramos para nada en todo lo que hicimos. No puede negar que la participación de nuestro estudio fue muy exitosa. Dinero a buen resguardo en el exterior y adiós problemas. Puede vivir de rentas. Y usted es un hombre joven. Aproveche.

 

 

No es lo que yo quiero. Ahora, ¿qué hago? Juego tenis y golf todo el día. Voy a las reuniones de padres en la escuela. De acuerdo ¿Y? ¿Y después, qué? Un buen libro en un café ¿Y después qué?

No puedo vivir haciendo huevo. Soy un tipo de acción ¿Querés que te confiese algo, Beba? Me estoy volviendo loco.

 

La casa era humilde, sencilla, pero prolija, el frente estaba recién pintado. Tocó el timbre, salió Margarita, la hija de Pleites. Lo miró y con desprecio le recriminó sorprendida:

-         ¿Tenés cara de venir aquí?

Sos un hijo de puta... lo que hiciste con mi viejo... después de todo el tiempo que estuvo en la empresa.

Alejandro recordó: Margarita y él, muy chicos, jugando entre las máquinas impresoras, dándose besitos, corriendo por el parque bajo la mirada atenta de don Guillermo. Recordó...

Había bajado la vista y ella se había quedado inmóvil en la puerta.

Alejandro dirigió, finalmente, la mirada hacia los ojos de la mujer y le dijo en voz baja:

-         No insultés a mi madre... yo soy responsable de todo lo que sucedió... no vine a hablar con vos... quería ver a tu padre.

-         No sé si te va a atender.

-         Por favor, preguntale.

Ella se retiró. Y apareció don Guillermo. Parecía más alto... imponente.

-         Si, Alejandro ¿Qué necesitas?

-         Quería hablar con usted.

-         Bueno, pasá.

Se sentaron en los sillones del living de la casa.

-         Decime – dijo lacónicamente el hombre.

Alejandro comentó:

-         Don Guillermo, quiero traer parte del capital para comprar una empresa chica y recomenzar. Necesito que me acompañe. Está todo conversado. Están esperando la respuesta.

No sólo es una reparación, además lo necesito. Quiero que esté a sueldo y asociado en porcentaje. Rearmaríamos el grupo de gente, el staff. Usted, administraría y dirigiría internamente. Yo me voy a encargar de la parte comercial interior y exterior. Creo que podemos armar un buen equipo y pelearle el mercado a los que se instalaron aquí, por más poderoso que sean. A veces una empresa pequeña se puede mover con más dinámica que esos gigantes.

Hizo una pausa, luego le preguntó:

-         Don Guillermo, ¿qué le parece?

 

Hubo un silencio, el otro meditó un rato, y luego dijo:

-         Está bien, Alejandro... creo que le podemos dar guerra.

 

 

pyme : pequeña y mediana empresa.

chapa: importancia, fama.

en esa onda: en ese esquema.

chochas: alegres, contentas.