Cuento Sibila
Jaume de Ponts


Cuentan, vertiginoso su pasmo, los inmortales 'classiques' que aquí abajo, en este valle de lágrimas, allá por los alrededores de la lidia Eritras, encontró un día ¡ni más ni menos que una 'ninfa', emanación misma del divino Urano! el, digamos.., AMOR. El 'danone' de marras se llamaba Teodoro; y, era de los que NO necesitan de nadie para saber que están, oigan.., 'buenísimos'.

 

Seguro como estaba, pues, de tenerla, digamos.., 'loquita' por sus huesitos, damas y caballeros, se puso, digamos.., 'duro' y tal y tal... Ella, desesperada de DESEO y sabiendo que su severo divino padre NUNCA accedería a consentirlo, acudió a postrarse a las plantas de Afrodita, otra emanación de Urano, surgida triunfalmente ésta del volcánico y estremecedor tsunami desatado en el caliente y embravecido piélago primordial por los olimpicos cojones cortados de cuajo caídos en aquel cósmico HERVOR, para pedirle caridad...

 

-"Le quiero"

 

-"¿TANTO?"

 

-"¡Oh!, ¡mucho MÁS!"

 

Afrodita se apiadó de ella..; pero, cuando su mente divina CAPTÓ que Teodoro, 'zorrón'.., preveía fríamente qué podría sacar de que toda una diosa estuviese dispuesta a ayudar a quien, en el fondo, diría lo que ÉL quisiera, sonrió...

 

Proporcionó a la ninfa IMPUNIDAD absoluta de la total y absoluta inquisidora mirada olímpica UNA noche, en una escondida cueva en las lejanas y escarpadas costas de la Campania, allá en la 'bota' itálica. Y, como favor especial, dió a la ninfa tres gotas de la exclusiva ambrosía que bebía la mismísima "diosa del Amor" en sus escapadas nocturnas. También, le dió una bellísima pequeña ánfora con un néctar maravillosamente indescriptible.

 

-"Cuando termines con él, cuando estés ya SATISFECHA, bebed para celebrarlo"

 

SÍ: la ninfa, pletórica, llegó al absoluto CLIMAX; y, por tanto, totalmente satisfecha, brindó por ello con Teodoro...

 

Y, todo, absolutamente todo, DESAPARECIÓ. El mundo, damas y caballeros, DESAPARECIÓ.

 

Ellos, NO: quedaron a cinco centímetros el uno  del otro, INMÓVILES, con las dos copas en las manos.

 

Nueve meses después, Afrodita fué personalmente a recoger la niña que había sido concebida aquella noche de impune DESEO desatado satisfecho. La ninfa NO dijo nada cuando se la sacó de su vientre, mirando FELIZ a la eternidad (pues, había olvidado absolutamente TODO; su mente se había quedado en blanco, sumida en el PASMO del sentimiento físico del absoluto climax...). Afrodita miró un instante, mientras envolvía la bebita, a Teodoro y, ¡oh, sí!, sonrió: su semblante era la RABIA impotente absoluta comiéndose eternamente (pues, lo recordaba todo; sobre todo, TODO lo que había perdido y que, a fin de cuentas, había sido por su mezquindad y su impía ambición).

 

¡Ah, damas y caballeros!; los 'classiques' NO se ponen de acuerdo en si se llamó Amaltea o Demófila o Herófila aquella niña que Afrodita, disfrazada de borracha recién parida, entregó a cambio de un vaso de vino tracio caliente a una mujer del lugar que DESESPERABA de acercarse a la treintena sin tener hijo/a alguno/a que ofrecer a su impaciente marido..; pero, están totalmente de acuerdo todos en que su BELLEZA no tenía parangón y ella, como el padre del que nada sabía, tampoco precisaba de nadie que confirmara lo que juzgaba evidente como la luz del día. Era, además, de las que creía poder prever incluso lo que los machos harían por ella, caso de pedírselo como ella SABÍA tenía que pedir, en estos casos, las cosas.

 

Su belleza, damas y caballeros, NO era 'farol', ¡ni muchísimo menos!; pues, el mismísimo dios Apolo, el más bello, empezó, oigan.., a 'BABEAR' por ella... Un noche estrellada, pues, fué en su busca... Le ofreció, ¡oh, lo que le ofreció!, a cambio de sus favores... Habló pura poesía, halagó de forma sublime, cortejó adorablemente... Desesperado ya por el silencio inescrutable, llegó a decirle que TODO el Olimpo en pleno vivía pasmado de su belleza...

 

-"¿También Zeus, el soberano del Olimpo?"

 

-"¡Oh; sí, bella mortal!; pero, nadie puede amarte como yo te amo..; ten piedad de mí..."

 

Pero, ella sólo tenía en la cabeza ya que ¡ni más ni menos que Zeus la amaba! y, mientras dedicaba sus capacidades mentales a verse la futura reina olímpica, dijo, displicente...

 

-"NO puedo darte lo que apreciara más otro MÁS alto que tú, mi dios..; pero, ¿qué me darías por un beso mío en tu dorada frente?"

 

Apolo, ¡oh, todo un dios como Apolo!, COMPRENDIÓ al instante..; y, su rabia ante tamaña grosera humillación NO le impidió, ¡era un dios, damas y caballeros!, revestirse ipso facto de trascendencia para estar, digamos.., a la altura de las circunstancias mitológicas... Así, pues, sonrió y dijo:

 

-"Pide lo que quieras, bella mortal"

 

-"¿Ves, mi dios, el montón de arena de allá?, quiero un año por cada grano que en él haya; y, que me concedas, para adornar los dones de la inteligencia y la sagacidad para intuir el futuro de que ya dispongo, el don de VERLO realmente"

 

-"Sea"

 

Cuando el dios se esfumó, ella corrió a contar meticulosamente los granos que había en el montón..; y, vió, triunfal, que le habían sido concedidas ¡ni más ni menos que NUEVE vidas humanas de 110 años cada una! Sí: habían 990 granos. ¡Y, eso con un dios de, digamos.., poca monta!; ¡ahora, preveía gozosa.., vendría lo bueno!

 

Pero, NO fué así. Pasaron los años..; y, NO fué así. Pero, eso, damas y caballeros, NO era lo más horrible.

 

Lo MÁS horripilante es que, un instante después de terminar de contar los granos, un mareo inenarrable, un vértigo acaparador, un 'flash' de no sé qué se APODERÓ de ella y, ¡Cristo crucificado!, VIÓ, ¡oh, sí!, VIÓ, VIÓ, ¡VIÓ!

 

¡Se vió, sobre todo, a ELLA!

 

Y, se volvió loca de ESPANTO... Gritó como una posesa incurable mientras corría y corría sin saber a dónde iba... ¡Oh, Dios del cielo!, ¡cuán HORRIBLES sonaron sus aullidos salvajes; llenando los campos, los bosques, las costas y los acantilados de MIEDO, de TERROR, de PÁNICO!

 

Acabó, aterrada, en la cueva donde antaño había sido concebida... Sólo una vez, al parecer, salió de ella..; y, fué, nos dicen.., una noche de tormenta que parecía el mismísimo fin del mundo.

 

Pasaron los años, las décadas, ¡los siglos!; y, el rumor quedo de que, si tenías suficiente VALOR, si te adentrabas en aquella cueva, quizá lograrías SABER porque había alguien que VEÍA, no sólo invadió la Campania entera, sino que cruzó los mares y escaló las cordilleras, y todo ser humano inquieto, de Empúries a Éfeso, si podía, NO dudaba en acudir a postrarse con sus óbolos a los peripuestísimos y exigentes sacerdotes custodios de la gruta donde se VEÍA...

 

Dicen, nerviosos, puro pálpito, los 'classiques', que un día unos mocosos se colaron en la cueva sin que les vieran los fieros guardianes..; pero, NADIE quiso creer que aquellos chavales enloquecidos de pánico decían la verdad cuando dijeron que, así como cerca de una especie de laguna subterránea, vieron, espantados, cómo un sacerdote daba algo como alpiste a una 'cosa' muy pequeña, así como una cigarra con no sé qué que podría, quiza con tanta y tanta obscuridad, pasar por remotamente humano, acurrucada pero, a la vez, todo un mar de convulsiones que hoy llamaríamos epilépticas... Estaba en una jaula, en medio de dos copas sostenidas por, dijeron.., estatuas, cinco centímetros por encima de ellas. Era, eso sí, decían, lo vieron meridianamente claro.., muy, muy, MUY vieja (¡QUÉ ya irreparable olvido no pedir, junto con años y años, la perenne juventud!, ¿no?); y, estaba llena de pústulas y gangrenas asquerosas... A pesar de todo, aquellos chicos, armándose de valor, cuando vieron que el sacerdote se iba, nos dicen, palpitantes, los classiques que fueron hasta la jaula... Cuando se acercaron, quizá porque les había oído, quizá, lo más seguro.., porque todo ya lo había visto mil, millones de veces, decían aquellos muchachos que se les quedó, podían jurarlo.., MIRÁNDOLOS... ¡Oh, sí!, les quedó un átomo de valor (no tuvieron más, no...) para preguntar...

 

-"¿Qué quieres, tú que nos miras?"

 

-"Quiero MORIR"

 

  

¿Saben?; hace poco un equipo de investigadores arqueológicos descubrió allí un lugar anonadante y ENIGMÁTICO que, curiosamente, SÓLO había sido descrito hasta ahora con absoluta precisión por el maestro Virgilio en su 'classique' para, digamos.., decorar el viaje de Eneas al Hades (algunos quidams, por ello, no escarmentados con el ejemplo troyano, ¡creían hasta ahora que quedaban como cantidad de serios y científicos diciendo, pomposamente, que era obvio NO existía tal lugar!): un complejo monumental INMENSO (al parecer, de los tiempos de la primera colonización griega del lugar) perforado en la roca viva de pasillos, cámaras, más pasillos, más cámaras, ¡incluso una laguna interior! La excavación de tan trascendental emplazamiento arqueológico tiene ENORMES dificultades debido, principalmente, a que todo el complejo fué cuidadosamente sellado, inutilizado y tapiado, según las dataciones cronológicas al caso, ¡hace MÁS de dos mil años!, en tiempos de Augusto quizá.

 

Así, pues, ¿no les parece?, sigamos al maestro Virgilio ahora..; mejor 'cicerone' al caso, está claro ya.., IMPOSIBLE...

 

El maestro nos dice que allá, en Cumas, vomitando a gritos, mil esputos demoníacos, lo que VEÍA, entre tres perros rabiosos ladrando bestialmente, moraba la SIBILA. Que, a ella se llegaba por mil y un pasadizos obscurísimos donde los sacerdotes que te acompañaban tan pronto estaban como no y que vivía en el umbral mismo del Averno, a la vera de la laguna final, donde bebes de la 'copa del Olvido' para no recordar el MIEDO a conocer tu futuro y de la 'copa de la Memoria' para no olvidar el abracadabrante oráculo que has pedido.

 

Y, a todo eso.., ¿saben quién era la SIBILA de Cumas?

 

¿No lo saben?

 

¿De verdad?

 

Ay, ay, ay...

 

Siempre, en cualquier caso, a su disposición, mes amis/es.

 

Jaume de Ponts i Mateu

jaumedeponts@terra.es

Tortosa (Baix Ebre)

-Catalunya/UE-

27/01/2005, 02'49 hs. a.m.

 

post scriptum.- UNA sola vez, nos juran, absolutamente reverenciales, los 'classiques' salió la SIBILA de Cumas de su cueva; aunque, confiesan, NADIE fué testigo de ello. Pero, insisten.., se sabe también a ciencia cierta que una lúgubre noche, damas y caballeros, algunos esclavos, incluso bajo máxima tortura, no dejaron de afirmar que oyeron, con aquellas mismas orejas que les quemaban con ácido corrosivo, a su señor y amo, el 'rex' Tarquino, el Soberbio, ¡hablar con la SIBILA! en un escondido rincón de palacio... Y, antes de morir desmembrados, siguieron afirmando que, al parecer, Tarquino encontraba caros los doce libros de profecías en que estaba escrito el futuro de Roma; que, la SIBILA reía de una forma inhumana cada vez que AUMENTABA el precio después de quemar uno de los libros ante los ojos, cada vez más ATERRADOS, de Tarquino..; y, que sólo quedaban TRES libros cuando, por fin, el avaro Tarquino CEDIÓ. Dirán ustedes que, en primera instancia, parece ABSURDO que ¡ni más ni menos que los 'classiques'! diesen pábulo a 'cosas de esclavos', claro..; pero, quizá NO tomen suficientemente en cuenta que unos magistrados especiales estaban expresamente encargados por el 'Senatum' (es decir; presupuesto y todo lo demás, ya saben...) de la "conservación y custodia de los libros sibilinos" depositados en "un lugar sólo por ellos conocido de las entrañas" del templo de Júpiter Capitolino en el 'caput mundi'. Quizá, ¿no?, dejan de valorar suficientemente que, aunque estaba penado con la MUERTE la sola mención pública de haberlos consultado o leído, nos ha llegado hasta nosotros, documentalmente, el dato de que el mismísimo 'imperator' Claudio I confesó -quizá borracho, eso sí...; pero, ya saben que "con el vino, la verdad"-, ¡no haber oído hablar de ellos, no!, sino haberlos LEÍDO.

 

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Sección: TERROR

 

Comentarios: La realidad y el mito son, sin duda alguna.., dos caras de una misma moneda. El eterno Jano, vaya..; el VÉRTIGO, en definitiva.