Bolero en tránsito
Andrea Kropman


Lo vi estaba ahí tan cerca que al querer tocarlo se retiraba, y cuando comencé a caminar tierra adentro el venía atrás persiguiéndome con su ruido tan tranquilizante.

Era tan largo el camino hacia lo profundo de ese paisaje, que me agote y ni siquiera sabía si había llegado por lo menos a la mitad.

En mi interior, solo había una enredadera que crecía buscando el cielo pero este cielo era el universo infinito, y no dejaba de buscar y crecía y crecía…. Solo llegaría a dejar de crecer si yo encontraba el final de aquel camino. Atrás el rugido de el seguía patente, imperturbable ¿porque no dejaba de atormentar mis pensamientos? Me di vuelta y le grite:

-         Cállate.

Y ahí enfrente a mí lo vi, estaba tan inmenso, tan vertiginoso que me arrepentí al instante de haberle gritado. Al principio cuando el era un tierno sonido que me acompañaba y me daba tantas esperanzas, paso a ser la molestia más grande. Por eso quería alejarme, por eso le di la espalda y quise construir un camino que no quería ser construido. Al darme vuelta y gritarle el seguía allí, mi camino era con el, y al lado de el. Me dolió aquel grito, aquella palabra, nunca se podría callar, su rumor nunca calla es así como el me acompaña. Me conformare con caminar a su lado, viendo sus cambios y el los míos. Mi enredadera no tiene fin, nunca alcanzara el final del infinito, es una lastima me hubiera gustado verla concluir.

Y el continua allí, cambiando en cada día a cada momento. A veces me tranquiliza y otras me enloquece, otras quisiera abrazarlo tan fuerte, pero no puedo está muy lejos, es intangible. Cuando entristece lo envolvería  y cuando esta alegre saltaría junto a el, pero no podemos, vamos casi juntos, pero el esta muy lejos.

Tal vez sino viviera en el centro de este país, podría ir a verle de vez en cuando, pero no tengo como, ni tiempo, solo te veo en mi mente. Y vos me ves?

En mi imaginación voy corriendo hasta aquella playa que compartimos y te toco sin tu permiso, me alejo, y vuelvo a tocarte, y no siento arrepentimiento por querer sentir tu… frío de las corrientes del norte o el calor de las corrientes del sur. Porque el siempre tiene corrientes nuevas que lo sacuden y lo hieren, lo renuevan y lo embellecen, y la luz que le da colores tan variados en distintos momentos me hace sentir sentimientos tan contrarios como la noche y el día. Mi querido mar, cuando te volveré a ver? El esta tranquilo porque sabe que algún día voy a volver a la Costa.

 

Andrea Kropman