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Cualquier fin de semana
se encuentra uno con amigos y como el día está soleado dan deseos de tomar unas
cervezas; alguno dice: a beber como Dios manda. Eso significa ni más ni menos
que emborracharse.
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Las familias
acostumbrar celebrar reuniones con comida como eje central. Aquí aparece otro
que dice A comer como Dios manda y, como en el caso anterior, quiere decir
atragantarse hasta punto de indigestión.
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Este ejemplo es menos
común y se da entre los varones acostumbrados a ir a burdeles y casas de citas:
a fornicar como Dios manda. (Ustedes pueden cambiar la palabra por la que más
les parezca) En estos sitios nadie dice hacer el amor, tener relaciones ni nada
parecido.
Creo
que estos tres ejemplos son suficientes para ilustrar la costumbre popular de
meter a Dios en los casos menos convenientes. Y es en serio que busqué en
diversos libros donde y cuando era que
mandaba Dios hacer todas esas acciones tan contrarias a los mandamientos
pero, repito, me parece divertido como se usa en mi país. |
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