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En mi época de docente activo, unos veinticinco años años después de haber iniciado mis labores como profesor,
el primer día de clase iniciando otro periodo escolar, en primera fila estaba
un niño que ya había estudiado conmigo tiempo atrás, o eso creí al verlo
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¿Cómo te
llamas?
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Rodrigo
González Rojas, profe
Si, debía ser el mismo de cinco lustros atrás, hasta la voz era la
misma y el segundo apellido también coincidía. No podía creer que una persona
siguiera siendo igual con el paso de los años y no cambiara para nada, eso
debía tener una explicación lógica.
Terminando la hora de clase fui a la oficina de la secretaría y
busqué el archivo de matrículas de 25 años atrás y el actual y busqué el
nombre… ahí estaba Rodrigo González Rojas en ambos años.
Al seguir leyendo encontré la respuesta el papá del niño y el niño
eran homónimos, coincidían con hasta con los dos apellidos y el chico parecía
un clon de su padre. Descansé aliviado, lo reconozco, alcancé a preocuparme.
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