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“La felicidad depende de
nosotros mismos” Aristóteles ¡La felicidad!
¡Qué mítica, extraordinaria palabra! Todos aspiramos a ella, pero si sabemos lo
que es la infelicidad. Esta es la que transcurre a lo largo de la vida. ¿Y si fuera
albañil? No, tengo vértigo, me caería del andamio. ¿Y si fuera
panadero? Oh, quema demasiado el horno. ¿Y si fuera
actor de cine? No me considero preparado, para aprender el guion. El “sí “parece
ser preludio para la felicidad. Todos los “si” parecen un torbellino, un
agujero negro. ¿Pero es
verdad que la felicidad está solo unida a las cosas que poseemos? ¿Y si,
buscáramos el camino de hacer felices a los demás? Nuestra actuación sería
diferente, más plena. Fui a dar una
vuelta por el parque, la tarde era luminosa. El cansancio se cambió en gozo.
Los niños jugaban alegres, corrían, y los ancianos sentados en los bancos,
disfrutaban la tarde. Todo era maravilloso e incluso sentí deseos de cantar.
Pero cuando salí de vuelta a casa, el aire era irrespirable. Dos conductores se
pusieron a discutir acaloradamente. ¡La felicidad
¡Qué mítica palabra! |
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