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Jesús, es de
verdad, un ejemplo de amor y esperanza. El siendo Hijo de Dios, nos
demostró ese amor máximo, singular, extremo si queréis hacia
todos los humanos - incluyendo a aquellos quienes lo asesinaron en la cruz.
Aunque eso va más allá de nuestra imaginación meramente
humana. Jesús, vino a enseñarnos el amor al prójimo, bondad,
misericordia, compasión y esperanza. Estas las vemos reflejadas no
solamente en Jesús que es fuente de misericordia y amor máximo.
Pero también en su adorable madre, A Jesús se
le revuelven las entrañas, ante la injusticia. Esto no es nuevo, tiene
de estar escrito en Uno podría
preguntarse… ¿Y a mí, qué me va y me viene, lo que
sucede en …. Con la gente en Una vez me
comentaron… “¡si llevaron a Jesús a la cruz, ahora
imagínate si el viviera hoy en día, lo matarían de
nuevo!” Un amigo mío
- a quien respeto y quiero mucho- le
pregunté un día: ¿por que creía él, que
habían asesinado a los mártires? El me contestó: “Mira,
Jesús, no murió de gripe o de 80 años en su camita, con su
mujer a su lado y sus nietos alrededor. ¡A Jesús le dieron muerte,
a El lo asesinaron!” su respuesta me congeló el corazón.
Naturalmente que lo sabía, pero nadie lo había expresado tan
claro. Es cierto. Todo
esta escrito en los evangelios. El que Jesús, nos haya dado estas
enseñanzas hace 2000 años, no quiere decir, que han pasado de
moda y que el hombre moderno, a pesar del Internet, de los aviones,
vehículos, la globalización empobrecedora de pueblos enteros, se
vea exento de obligaciones, tales como: la de hacer el bien, o obrar con amor,
misericordia y compasión. Esa es “una exigencia humana”. Parte de la ley
cósmica- tener misericordia, es un deber, que tiene todo ser humano, sea
cristiano, musulmán, budista, ateo o no. El tener misericordia, no es algo
que solo algunas personas deben hacer obligadamente. Debiera ser algo que nace
del corazón, tenemos tantas señales que Dios existe, que no es un
mera palabra sin sentido. San Francisco de Asís, tan famoso por su amor
por todos los seres vivientes, a todo lo creado por Dios, es un ejemplo sin
igual. La vida del Padre Pío, con sus estigmas, su capacidad de sanar a
distancia y el sin fin de milagros hechos aun en vida. La famosa Bernadette, a
quien se le apareció la virgen en Lourdes y aun ahora se la puede
admirar incorrupta en su cripta, después de su muerte en 1879. Monseñor
Romero, y los demás mártires, que han dado su vida por amor a
Dios, a su pueblo y la justicia. Nuestro santo, San Juan Diego, que tuvo la
dicha de ver a nuestra “Madre de Guadalupe, nuestra Prieta”. ¿Qué
sentido pues, tiene la vida sino ser la alegría para otros?
¿Qué sentido, sino darnos día a día, a nuestros
semejantes? ¿Cuál es pues, nuestro goce en la vida?. Leí
el otro día sobre la antigua Roma, en la época de Jesús*
(ver: “Médico de cuerpos y almas” historia de San Lucas, por Taylor
Caldwell, ISBN: 84-270-2837-7) Cuento a grandes rasgos: Todo en aquella época, Roma podría
decirse que era un derroche máximo, orgías, “las virtudes
del hombre” habían llegado a un extremo casi dantesco, donde el
pueblo, gozaba con la crueldad, de los seres humanos. Los excesos era lo
más normal del mundo. Lucano - que así era llamado San Lucas,
antes de comenzar su evangelio - fue un médico excelentísimo, y
siendo uno de los escogidos por Dios, sin saberlo, obraba milagros, aun sin
haber conocido a Jesús. Habiéndose educado Lucano gracias a la
intervención del tribuno Diodoro, quien tenía gran aprecio por
los padres de Lucano, así pues, Diodoro lo envió a una de las mejores
escuelas de aquel tiempo, en Alejandría. Sus padres eran de origen
griego, eran “libertos”, es decir, que habían sido “esclavos”
y fueron dada su libertad, por la generosidad de sus dueños (los padres
de Diodoro). Lucano nació como un ser libre. Posterior a la muerte de su
padre, se convirtió en hijo adoptivo del gran tribuno romano (Diodoro Cirino) hombre
de gran corazón y rectitud y a quien Lucano siempre quiso como a un
padre. Diodoro era muy apreciado por el emperador Tiberio, a la muerte de
Diodoro, Tiberio le concedió en honor a Diodoro, la plaza a Lucano como
el médico oficial de Roma, una posición envidiable, para un joven
apuesto, conocido y rico, el
más alto honor en Roma para un médico, y que sin embargo Lucano
rechazó, por su deseo de atender a los pobres en los puertos a lo largo
del Mediterráneo. Lucano llevó una vida muy sencilla y frugal,
cuidando a todo cuanto viniese a verlo, sin cobrar nada. A menos que fuese
rico. Lucano tuvo no solo la protección de Tiberio, durante muchos,
muchos años - sin el saberlo- sino que Cesar le tuvo también un
gran cariño - como a un hijo. Siempre supo Tiberio donde andaba Lucano,
siempre tuvo la protección de sus soldados. Tiberio le había dado
también un anillo con su sello, con el cual Lucano podía pedir a
Cesar lo que quisiera y le sería concedido, de inmediato. Lucano lo
utilizó una tan sola vez, para que levantasen una
“proscripción contra los cristianos en Jerusalén, hecha por
Herodes, después de la muerte de Jesús”. Lucano fue
invitado de honor, de Poncio Pilatos y conoció también con Herodes. Herodes,
estaba muerto de rabia, de ver que Lucano, se había atrevido a levantar
su proscripción contra los cristianos. Tuvo una seria discusión
con Herodes, en casa de Poncio Pilatos. Tiberio Cesar, no podía creer,
que Lucano había solicitado un favor: para otros. Mi pregunta
última era: ¿Cuál es entonces el goce en nuestras vidas? Las
cosas materiales, naturalmente dan una especie de seguridad, pro-supervivencia,
diría yo. Ayudan a la supervivencia. Es parte de las cosas necesarias,
para existir “humanamente” y que estamos en la obligación de
ayudar y velar a que otros vivan también “humanamente”, si
estamos en condiciones de hacerlo. Cuando han sido satisfechas las necesidades
básicas del hombre, como comida, bebida, techo, estudio, trabajo,
seguridad personal y de sus derechos como humanos… el hombre y la mujer
aspiran a “algo más” trascendente. Aspiran a una eternidad.
Al amor incondicional. Un “actuar” que contenga
“provecho” no para sí mismo, sino para otros. Porque dando
es como se alcanza “felicidad”. Si mi existencia “no tiene
valor para nadie”, pues bien, que pobre estamos de corazón. El que
la gente venga a mí, por mi dinero; para pasar un rato agradable, no por
la amistad verdadera, ni por la comprensión que les brindo. Una vez leí
algo: “cuando uno muere, no se lleva uno nada… solo sus buenas o
malas acciones - esas las lleva uno consigo, adonde quiera que vaya. Y ten por
seguro que allá, no necesitaremos cosas materiales, sino que daremos
cuenta de nuestras “acciones”: “¿Fuiste tú capaz
de amar? ¿entregaste ese amor, o fomentaste la discordia y el odio?
¿Me ayudaste cuando tuviste oportunidad? – ¡cuidado! que NO
esta preguntando, si ayudaste cuando no pudiste! Sino mas bien, ¿cuando
tuviste oportunidad de ayudar y no lo hiciste? - ¿Me diste de comer,
cuando tuve hambre? O sea ¿Cuándo estuviste en capacidad de darme
de comer y no lo hiciste? ¿Me diste de beber, cuando tuve sed?,
¿me diste techo, cuando estuve a la intemperie? ¿Me diste
trabajo, cuando lo necesité? O sea ¿Cuándo estuviste en
capacidad de darme un trabajo, porque lo necesitaba para sobrevivir, y no me
ayudaste? Ahora preguntémonos
cada uno, bien quedito, no necesita saber nadie, esta es solo, una pregunta
para tu corazón - “cuando yo ya no pertenezca a este mundo
terreno, sino al espiritual: ¿Qué contestaré yo, entonces?” El otro día
leí un chiste: “Un
abogado malandrín, se murió y fue a tocarle la puerta a San Pedro:
- le dice el abogado al Santo:
soy yo, Fulanito de tal. - A sí, le contestó
San Pedro, ya me llegó su lista de acciones. Bueno,
dice San Pedro: - veo que Usted ha sido un abogado
millonario, pero solo a defendido
a criminales, violadores, extorsionistas. ¡Hmm! -
Pero también he ayudado - dijo Fulanito de tal
- ¿no está en la lista? -
¡Como no! le contesta San Pedro: aquí
dice, que le dio una limosna a una viejita, de $ 0.15 y otros $ -
¡Sí, así es! Contestó
Fulanito de tal. Luego se da vuelta San
Pedro y dice: -
¡ángeles vengan por favor! ¡Denle a este
señor, $ 0.25 de dólar y luego
lo guían derechito al infierno!” Esto es
naturalmente una exageración. Hay por ejemplo otras creencias
religiosas, donde piensan que existe el volver a nacer en cuerpos humanos
– no animales- ¿pero como nadie a regresado, nadie puede afirmar
con certeza? Pero ¿qué tal, y si es cierto? ¡Me
fregué, hermano! Aunque
no es necesario creer, para que suceda. La incógnita es para aquellos,
que deben mucho en esta vida, porque en la próxima a más tardar,
tendrán que pagar sus faltas. Es decir, que si fui miserable, grosero,
déspota, avaro, indiferente con el dolor ajeno, falto de misericordia,
amor y compasión, con los demás en esta vida. ¿Cuál
será, mi premio, en la otra vida? ¿si es que acaso dan premios? Si
yo mato, me matarán. Si fui amoroso, claro que también
recibiré amor. Ahora que si me matan injustamente, como a Jesús,
¡válgame Dios!. Algunos la llaman la ley del Karma. Aunque
hay otra ley que dice: “outflow is inflow” = y significa: flujo de
salida (o sea la dirección del
flujo o corriente, la comunicación emitida, es de salida, o sea el flujo
que va de mí hacia otros) es igual al flujo de entrada; “es decir que todo aquello que otros
me dan” – o sea “lo recibiré, algún
día” – ¡al estilo bumerang! Un
ejemplo de “outflow e inflow” sería: si yo le doy a alguien
una flor, también recibiré una flor. Si doy un saludo amistoso,
la gente contestará igualmente de forma amistosa. Si ando tirando
agravios por allí, también recibiré agravios. No hay
nada, como dar y recibir amor. Comprensión. Amistad. Bondad y esperanza.
Solo dando cosas hermosas, recibiremos lo mas preciado que tanto deseamos y es
la felicidad. También leí: Dar es mas honorable y sagrado que
recibir. Aunque un amor no correspondido, es también infeliz. Si construimos una nueva
civilización, que sea una civilización basada en el amor, como Jesús
nos enseño. Estas últimas
leyes que he citado, por ser leyes cósmicas, se dan por igual, crea uno
en ellas o no. Hay que recordar, que al entregar cuentas, no van a preguntar al
vecino, que si hizo esto o aquello. Me preguntarán a mí. Cada uno
con su paquete. |
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