Por muchos siglos, especialmente en la edad
media, los encantos femeninos naturales, han sido acusados de llevar a los
hombres incluso hasta el infierno. Era tanta la obsesión de acusar a la
mujer de poseer “atracciones malignas”, los católicos las ponían
en las hogueras y hasta en religiones como el Islam, intentan cubrir cualquier
centímetro de piel de la mujer musulmana, por ser la culpable de
despertar cualquier tipo de sentimiento y deseo en el hombre. Se me viene a la
mente, la película “El nombre de la Rosa” con Sean Connery.
En los siglos pasados, incluso la mujer, no
era considerada como persona. ¡Negaban que tuviese alma!. Lo que la
convertía en presa fácil, de los señores feudales.
También si una chica era violada, nunca iba a ser defendida, pues al no
tener alma, era un objeto “de placer”, por eso luego solo le
quedaba la prostitución, como forma para sobrevivir. Incluso en países
como Inglaterra y Alemania, cuando una pareja se casaba, se estableció
una ley en la cual la primera noche, la novia era para ¡el gran
señor!, no para el novio. Fue si no me equivoco hasta el siglo XVIII,
que reconoció la
Iglesia a la mujer, como un ser con “alma”.
Hasta que vino
un psicólogo, llamado Wundt, alemán, a finales de 1880 y digo
esto como ¡aclaración! – ya que es en sí, una
paradoja del destino, por lo que la observación de la misma, se vuelve
obligatoria.
La palabra Psicología significa nada
menos que “el estudio del
alma” sin embargo este señor
Wundt declaró ante la comunidad científica que “el
ser humano no tenia alma” y entonces ¿que estudia la Psicología?
Desde entonces están tratando de
descubrir patrones de conducta – estudiando el comportamiento de ratas,
perros, chimpancés, etc. Eso permitió seguramente –el holocausto-
porque para los asesinos el ser humano NO era ya considerado como “ un
ser dotado con un alma”- sino que se le consideró como un “animal de costumbres” y aun
así lo aseveran muchas personas en 2009. Eso de que el ser humano es un “ animal de costumbres” es mentira.
Porque en esencia somos seres espirituales – el que tengamos un cuerpo o
no, no nos quita capacidades. El espíritu es eterno.
Sor Juana Inés de la Cruz, monja mexicana, que
nació en 1648 y murió
1695. Fue considerada una mujer con un intelecto sin igual. Admirada,
envidiada, a quien le tramaron intrigas, sus mismas compañeras –
las monjas, ya que ella quedó exenta de ciertos trabajos típicos
de monjas, por tener especial preferencia por parte de los Virreyes, con
quienes ella había trabajado en su juventud. Ella dedicó su vida
al estudio y los padres de la iglesia y señores de la
inquisición, la tenían entre ceja y ceja. Al final le quitan su
biblioteca y hasta sus plumas.
En aquellos días, a las mujeres no les
era permitido estudiar... aunque en Roma en 1519 (cuando nació Lucrecia
Borgia, eran instruidas en latín, literatura, conocían obras
griegas) En que fecha se prohibió a las mujeres, no deberían de
ser instruidas – intelectualmente-
no sé exactamente. Era tal vez una manera para poder manipularlas
mejor. En el tiempo de Sor Juana Inés, era en un principio prohibido,
dar instrucción a las mujeres, sin embargo su sed para aprender era
tanta, que cuando su hermano era instruido, ella se escondía
detrás de una cortina. A la edad de 13 años es llamada a
acompañar a la virreina en la corte del virreinato español en el
nuevo mundo, porque ya era conocida su sabiduría. Con 17 años le
hacen una prueba sobre sus conocimientos, los sabios de las facultades de la
época y ella ganó esplendorosamente. Sor Juana no pudiendo
concebir una vida como esposa, decidió entrar al convento y se
dedicó al estudio. Siguió cultivando su intelecto y haciendo
trabajos para el virreinato y se le considera “el Fénix de América”.
Encanto femenino su sabiduría y motivo de discordia, para sus
compañeras.
También en los siglos pasados, a las
mujeres que despertaban la atracción masculina, eran acusadas de tener
algo “maligno” y muchas terminaron en la hoguera, porque la iglesia
pensaba que despertar en los hombres el deseo sexual, era “cosa del
demonio” y si hacían el amor... lo hacían “embozadas”
y con “un hoyito “por ayagualo” –como decimos en mi país-,
por decir, por allá, porque verlas produciría eso, deseo sexual
– y las pobres aun sin querer provocaban, con solo por llevar el pelo
suelto, o enseñar un tobillo, ya las remitían a la hoguera. Por
esa razón, por mucho tiempo, no era de buena educación
“peinarse” frente a otras personas.
Hablar uno - aún hoy en día- de sus sentimientos y deseos en muchas
partes del mundo sigue siendo tabú puro. No se le vaya a ocurrir a una
mujer llevarle la contraria al “marido”... NO, hasta la familia de
ella, se pone en su contra. Pobre muchacho. Aunque sea un ... siempre es la
mujer, la que en muchas sociedades, sigue pagando el pato. ¿Que es eso?
Cuando van a reconocer los derechos de las mujeres, ¡por Dios! Ni que estuviésemos
tan retrasados. No que mandamos satélites hasta Júpiter, Urano
incluso. Descubren e inventan toda esta gran tecnología, para que
sigamos comportándonos como en la edad de piedra. Con el garrote en
mano, si no hacen lo que yo digo. ¡No! Ahora en 2009, encuentro personas
mayores (entre 70-98 años) que no hablan de su vida privada y sus
sentimientos. El silencio es peor que una tumba. Pero esa es la generación
de principios de siglo XX. Ahora en el siglo XXI, se tiene que ver un cambio...
o ¿vamos a seguir con la mismas costumbres de antaño? Somos
nosotras las que debemos iniciar, hacer, producir los cambios. Se quiere de
nosotras, que seamos intelectuales, trabajadoras, emprendedoras, ejemplares...
pero si quieren callarnos la boca. ¡no, no, no! Vamos muy mal.
LA REVOLUCIÓN FEMENINA
La mujer por siglos usó los vestidos
hasta los pies –con la misma intención. La gran revolución
en “la moda femenina” saben uds. que fue
“Madame Chanel”, allá por 1910, ella fue la primera en hacer
pantalones a las mujeres para que pudiesen cabalgar. También fue quien
comenzó a subirle la falda. Primero a los tobillos, como en los
años 20 y posteriormente
hasta la rodilla. En esos años también fue cuando la mujer
– se cortó el pelo por primera vez. Madame Chanel fue una mujer increíble,
aunque en su niñez fue muy pobre, nació en una pequeña
provincia al sur de Francia y al morir la madre estuvo internada en una casa de
huérfanas, donde aprendió a coser. Luego trabajo en una casa
donde se hacían “sombreros” le fue muy bien, luego
cosía vestidos por encargo y fue poco a poco siendo mas sofisticada. Fue
conociendo otro tipo de clientela y ella escogía buenos materiales,
hasta que se convirtió en una de las costureras de alta costura,
más solicitada. Su trabajo, fue nada menos que exaltar de forma elegante
“los encantos femeninos”. Naturalmente tienen las mujeres
cualidades, de las cuales pueden ellas al acentuarlas de forma adecuada, de
manera recatada y elegancia, ser ventajosas. Una verdadera dama es elegante y
si ella es bella, las personas notaran su presencia, no necesita en
ningún momento de llamar la atención de manera barata.
Aunque uno se pregunta hoy en día,
¿por que las muchachitas de hoy en día se presentan de una manera
tan barata? ¿han perdido los sentidos? ¿Qué hay del
sentido común? ¡Desapareció el alma y la conciencia!
¡están exagerando! Ellas están eligiendo un camino
fácil – temporalmente. Porque al tener poco en la cabeza, dejar
los estudios y al ir por la calle enseñando todo por allí y por
allá. Las pechugas sin sostén y las mini tangas que se traban,
incitan a todo hombre, por muy santo que sea. Ellas se han vuelto
“objetos” de uso. A lo mejor no saben ¿por qué es
deseable que se les respete como mujeres? Ser centro de atracción,
será por poco tiempo - el tiempo que se diviertan con ella- como un
juguete nuevo. No las van respetar así. Y luego se preguntan ¿por
que hay tanta violación?. ¡Me cuentan cada caso y veo cada
muchachita!. Pero ellas desean ser eso “objetos”.
El amor es otra cosa. El amor es algo que se
basa en el respeto mutuo, la confianza, metas comunes, deseo que la otra
persona crezca como individuo, el amor no permite, controles, malos tratos,
groserías, pues es lo opuesto. Eso del “amor jarocho” es
pura paja. Allá la que se lo crea, le vendieron una mentira y
¡ella se la creyó! Un escritor salvadoreño dijo un
día: “No todo lo relumbra es
mango” (decía Salarrué).
Hace varias décadas, las mujeres
queríamos que nos apreciaran por lo que éramos, por nuestros
logros profesionales, sensibilidad, bondad, belleza tanto física como
espiritual. Y si un chico le decía a uno un piropo, pues lo hacía
con delicadeza y decoro. Con admiración verdadera. Y nos
hubiésemos indignado, si nos hubiesen apreciado como “una
cosa” de adorno, que no piensa, ni es digna de admiración por lo
que es. Ahora los piropos , no se sabe si lo dicen a los pechos, al trasero o
por lograr tener pronto a la chica en la cama. Y lo peor de todo: ellas no se
dan cuenta, que están haciendo un papel ridículo. Esta bien, que
tenga bonitos pechos y un lindo trasero, precioso; pero no hay porque invitar
al pueblo en general, a que los admire o compare. Mucho menos hacer el amor en
público, como los programas que salen últimamente en TV.
Entonces, ¿dónde quedó el amor? Ese sentimiento
único, maravilloso, que despierta un ser en nuestro corazón.
Tanto que lucharon las mujeres, para que no se
les consideraran un ¡objeto sexual! Y que las muchachitas de hoy en
día, lo echan todo por la borda, porque parece que es todo lo que
quieren ser la vida, “un objeto”. No recuerdan, que la belleza
corporal es temporal. En diez, quince, veinte años, ya no tendrán
esos encantos y ¿que harán de sus vidas? Ya no serán el
centro de atracción de la cuadra. Ya no la perseguirán los chicos
guapos. ¿Qué hará? Cuando ya no llame la atención.
¿Qué hará para llamar la atención? Porque eso
quiere al parecer.
“El
llamar la atención”. Este es otro tema de análisis. Porque
todos los seres independientemente de ser hombres o mujeres, desean en mayor o
menor grado, llamar la atención, pudiendo llegar a ser obsesión
enfermiza.
Veamos a los chicos y chicas
“Punk”, con cabellos rojos, verdes, azules, chaquetas de cuero, ajustadas,
mostrando las pechugas, ponerse “pearcing” o argollas de metal en
las cejas, orejas y en partes íntimas.. es ya enfermizo.
Los niños tratan naturalmente llamar la
atención de los padres. Observémoslos. ¿Qué hacen
los niños para llamar la atención
de sus padres? ... Le juro hará lo “imposible” para llamar
su atención. Gritan, lloran, patalean y por horas... hasta que le tocan
la fibra íntima a los padres. No se extrañen, porque no
dejarán de patalear y dar alaridos, sólo si los padres les dan la
atención que ellos quieren. ¡Que empecinamiento, por Dios! Y las
“nenas fresas”, o sea “superfluas, frías,
calculadoras” ¿que hacen para llamar la atención? Ay,
madre... para eso muestran las pechugas y “ayagualo” (= por
allá). Recordemos que existen
“las intensiones”... ¿qué quiere lograr? En
su mayoría – atención. Una persona desalmada, fría y
calculadora, utilizará su belleza, para otros fines.
Podríamos hablar también de los
chicos - del “encanto masculino”. Tanto hombres como mujeres son
impredecibles. Pueden reaccionar como un “imán”, a la
atracción de un cuerpo, con completo efecto de su atracción.
Pueden sentir una atracción “irracional”, al no encontrar
“paralelos” en sus vidas, sin embargo se sentirá atada a
este ser, sin saber porque – ya que no hay nada, absolutamente nada,
porque deberían estar juntos. O bien pueden sentir una atracción
mutua, debido al entendimiento que experimentan y de que gozan al poseer metas
comunes y que comparten. Una comunión física y espiritual, seria
lo ideal en el amor.
También existen “encantos
masculinos” naturalmente. Los hombres piensan o mejor dicho ELLOS han creído por mucho
tiempo, que su masculinidad: sólo se basa en “los
músculos”, o “en el tamaño de su mejor parte”,
“en ser más machos”, “más violentos” y la
verdad es que NO es eso, lo que atrae de un hombre. Puede ser solo mitos, en lo
que creen.
Si uno se dejara llevar por lo que ve, quien
sabe si la persona cumpliría con las expectativas como ser. Un verdadero
caballero, con un alma bondadosa, inteligente, puede lograr más que un
paquete de músculos con una sonrisa de James Bond y un carácter
de “elefante” en casa de porcelana.
Aunque la belleza externa, debería ser
un reflejo de la belleza interna. El amor, es algo que sigue sin poder
comprarse o venderse. Se comprará el uso de un cuerpo, sin que le
dé por eso “una pizca de amor, comprensión”. Pero el
amor que le inspira una persona por su nobleza, por su integridad, por
despertar belleza a su alrededor, o el que uno pueda darle a alguien, eso no
tiene valor. El encanto femenino o masculino, yace para mi, en su verdadera
esencia interna. Su belleza interna.
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