«Vaya, vaya, si Dios fuera mujer?, diría,
Benedetti...
no se instalaría lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno…
con sus brazos no cerrados
su rosa, no de plástico
y su amor no de ángeles.»
"El
Amor"... ya solo pronunciarlo
pareciera que todo el Universo, estuviera envuelto con un encanto, el nuevo día
amanece con nuevos colores, flores, mariposas, los pájaros revolotean por el
cielo, la música es diferente, las hadas encantan por doquier y todo el
firmamento brilla con un sin fin de maravillas.... tan solo con ver su figura o
pensar en él.
... pero
es bueno también despertar y que analicemos por favor, despacio, lo que
significa e implica esta maravillosa palabra...
Amar en todo su verdadero sentido, NO es pecado...
También hay que pensar que el hecho que una persona sienta mariposas en el
estómago, no significa que sea la persona indicada. "Que el corazón no
se equivoca", bueno, uno tiene sus intuiciones... pero hay que verlo
todo siempre: "con calma".
Especialmente porque ahora en día, los medios le dan miles de diferentes
significados, a la palabra amor; solo basta ver, los miles de anuncios de
"venta de amor"... Es una pena, pues rebajan el bellísimo - valor
del amor.
El amor tiene que ver en primer lugar con respeto hacia sí mismo y los demás;
sin duda alguna, hablamos de amor propio también.
El AMOR no pone "condiciones", uno ama porque SI y el amor tampoco es
un derecho innato:
El
amor no se le puede exigir a nadie... el
hecho que yo ame, no implica que ése "ser" tenga que... NO, NO, NO.
Pensar así, es un error garrafal.
Para amar de verdad, es necesario permitir al otro individuo a realizarse como
individuo, "el amor no es una jaula" es "permitirle
volar", compartir lo bello y estar allí, cuando me necesitan.
Significa también admiración hacia ese otro ser, a alto nivel de sublimidad.
Pecado es dejar de hacerlo, el dejar de admirar a alguien aunque sea un solo
grado de admiración. El tener y alimentar pensamientos críticos en la mente y
el corazón: hacia la persona amada, o amistad, el hecho de empezarlo a criticar
-es la forma excelente- de como comenzamos a alejarnos NOSOTROS, (aunque
haya razón justa y miles de justificaciones, el hecho que intente YO, de
justificar ante mí, es mi mejor termómetro y solo me indica, que YO no
considero como buena, MI acción hacia esa persona: yo no le hablo, porque... ya
no la quiero, porque... )
«Vaya, vaya, ¿si Dios fuera mujer?», repetiría, Benedetti...
«No
se instalaría lejana en el reino de los cielos,
sino
que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con
sus brazos no cerrados...»
"- si fuera necesario- ¡le comentaría yo!
para no
perderlo por siempre y para siempre
y
salvarlo de alguna forma,
sí,
poder salvarlo...de su soledad, de su agonía
le
rescataría, para él y para mí,
por
nuestro amor..."
... así pues con la critica NUESTRA, NOS alejamos NOSOSTROS poco
a poco de los seres queridos, o simplemente no les demostrar nuestro amor o lo
que es peor no les amamos desde un principio...
Cuando lo que llaman "amor", se convierte en "gritos, insultos,
agravios, odios, crítica ensañada" que contengan ataques obvios y no
obvios, manipulaciones a escondidas, o frases como: ¿y qué saco yo con
dedicar mi tiempo a ti o ayudarte?
.... entonces ha llegado el gran momento
para reconocer con los ojos bien abiertos: que aquel gran amor ha
salido mil veces por la ventana; o ha ido a parar - en el peor de
los casos- como las aguas de un río: al mar"; donde para las
mencionadas y turbias aguas, ¡ya no hay retorno! a menos que haya un milagro.
Porque para sanar algo en el corazón: «no es necesario ver y machacar
una y otra vez los errores del prójimo, no sacamos nada bueno, de esta
práctica, solo acrecentamos el odio; sino que hay que ver, encontrar y
reconocer las vigas en el ojo propio, o sea aquellas cosas que hemos hecho a
otros, y no deseamos que nos hagan a nosotros.»
¡Mas claro, no canta un gallo! Jesús diría: "el que quiere oír, que
oiga".
Aquí sería bueno, pues poner en práctica: los antiguos exámenes de conciencia,
así veríamos con más claridad la verdad y podría ser que el amor, renazca en
nuestros corazones; de la misma forma como amanece un nuevo día, brillante y
lleno de esperanza.
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