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En las
civilizaciones antiguas americanas y de todo el mundo se consideraba, que la
madre naturaleza posee una conciencia, como si fuera una entidad propia. Bueno,
llegaron al extremo de hacer sacrificios humanos, con el deseo de “pedir agua”,
o “una buena cosecha” y que estos dioses temibles tuvieran piedad con los seres
humanos y no los castigaran con epidemias, huracanes y otros desastres, etc.
Las sociedades modernas, por el contrario, prefieren hacer caso omiso, de tales
“supersticiones”, ya que tienen la mira, para hacer negocio con lo que extraen
sin reparo de la tierra (ej., cultivos de frijol de soja, en Uruguay,
Argentina, etc. por Monsanto) y en el mar lo vemos en casos de ejemplos de la pesca
en Perú, donde las redes son tan profundas, que arrasan con el fondo marino,
acabando con la vida en el fondo de los mares... Conste, esto no solo sucede
allí, pero en muchos lugares del mundo. También tenemos el caso de “la minería
verde” – que son palabras que utilizan los gobiernos, para hacer parecer más
amigable, la explotación de los recursos naturales... aunque para ello, viertan
todos los desechos dañinos en los ríos y luego la gente no tenga donde plantar,
ni de donde extraer el agua para sobrevivir. Luego tenemos la
tala de árboles indiscriminada en el Amazonas. Recuerdo que hace muchos,
muchos, muchos años, estaba yo leyendo un periódico en una banca en el parque
de Málaga, donde contaban que un jefe de una tribu del Amazonas, había
amenazado al ministro de agricultura del Brasil que quería desalojar su tribu,
para talar los árboles y hacer un campo para el ganado. El jefe de esa tribu,
le dijo: «Sr. Ministro le advierto que no
se le ocurra venir por aquí, porque aunque mis antepasados fueron caníbales y yo no he comido nunca a un cristiano, si
Vd. nos desaloja, le juro por mi abuelo, que estaría yo dispuesto a comérmelo a
Vd., a pesar que me haya advertido mi abuelo que los blancos tienen muy mal
gusto, por ser muy salados». Naturalmente quedé yo espantada y pensé “pero
hasta qué extremo ha de haber estado este individuo, para hacer tal amenaza”.
En El Salvador el gobierno del Presidente Saca -anterior al presente del Presidente Funes- hizo un
trato con una empresa multinacional, para que pudiera extraer minerales en una
zona a menos de 100 km. de la capital. Se formó un grupo que estaba en contra,
porque esto implicaba, que tendrían que moverse de donde vivían desde varias
generaciones y no les habían dado ninguna opción para reinstalarse. ¿Y con qué
dinero iban a pagar nuevos terrenos? Comenzaron a protestar contra la minería
verde, -no se sabe quien, los fueron matando uno a uno del grupo, hasta que ya
no tenían personas en contra. No sé, ahora como está ahora la cosa, pero no hay
tolerancia de opiniones en absoluto, es terrible; y todo sigue estando como ha
estado siempre. Sabemos que en el Amazonas talan árboles, ya sea para extraer
madera, o para hacer campo a nuevos “monocultivos” de “multinacionales”, que
rentan la tierra, hasta que la destruyen por completo y no se puede cultivar
más. El ser humano se
ha ido distanciando de ese natural respeto a la naturaleza. En países
desarrollados donde muchos utilizan plantas de energía atómica, guardan
desechos atómicos en cavernas de sal, con la esperanza que –no se vaya a filtrar
el agua, en los próximos miles de años,
porque el material radiactivo contaminaría el agua potable. Esto lo vemos en
las grandes protestas que hacen los ecologistas en Alemania, cada vez, que transportes
con residuos atómicos, van en camino “a las cavernas”. La gente se ha tirado
incluso hasta en los rieles, para no dejar pasar los transportes. Esa solución
tiene fallas. Con el tecnicismo
diario en que vivimos nos olvidamos fácilmente, que vivimos en un planeta
“vulnerable” y que de no tomar en serio el cuidado de de nuestro planeta, nos
hacemos daño a nosotros mismos. Que ya no estamos en condiciones de seguir echando
los desechos de las grandes ciudades, sin purificar al mar, porque estamos contaminando
los mares, a tal punto, que terminaremos consumiendo nuestros propios desechos,
en la cadena alimenticia. En muchos países latinoamericanos ni siquiera existen
esas plantas de tratamientos de aguas negras. ¿Qué cree
entonces la sociedad actual, que será el futuro de los seres humanos, si
seguimos descuidando la naturaleza por más tiempo?, ¿qué pasará con las futuras
generaciones? Hay que estar bien sabidos, que al talar árboles estamos
limitando a la tierra, la capacidad para producir agua. ¿Tiene la
naturaleza conciencia o no? Claro que sí. La gente cree que incluso seres
vivos, no tienen conciencia y la tienen. Los árboles, rocas, tienen conciencia.
Pregúntenle a los indios americanos, los Hopis, y demás tribus. Las grandes
ballenas, delfines, son por ejemplo seres muy sensibles y sin embargo el ser
humano, los persigue, los mata de manera terribles. El ser humano va perdiendo
sensibilidad, no es posible. Tenemos que hacer conciencia que todo lo existente
tiene una conciencia divina. Que debemos respetar la vida, cuales quiera que
sea su naturaleza. Que el dinero no lo es todo. Existe una conciencia
sobrenatural en el universo, que nos une a cada una de las personas y a los
seres en la tierra. Tenemos incluso la ayuda de seres sobrenaturales, ángeles,
arcángeles, etc. Pero, ¿estamos dispuestos a percibir sus consejos? Hemos visto en el
ejemplo del Japón, como la naturaleza, es más fuerte que todo lo imaginable y
como nos puede hundir en pocos segundos, en la más terrible de las catástrofes.
Ya lo vienen diciendo los científicos, desde hace décadas, “el calentamiento
global”, etc. Nadie hace nada, por disminuir la producción del CO2. Yo siento
mucho, mucho la desgracia ocurrida a este pueblo... El movimiento de las
placas, aunque sea algo que debemos de vivir con ello. No nos esperábamos que
el desastre tomara tal magnitud. Rogamos por todas victimas y los
sobrevivientes. Esperemos que no
hagamos caso omiso de las advertencias, y que no se diga, que hemos contribuido
a “destruir”, sino que hemos ayudado a “construir” un mundo mejor, sin abusar
de ningún otro ser vivo, o de la naturaleza. Ayudemos pues, a crear un planeta
más humano, más bueno. |
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