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En estas lindas épocas de Navidad, la mayoría de las personas nos
ponemos nuevas intenciones para el próximo año. Ser más buenos, atentos,
compasivos con el dolor ajeno, no ser indiferentes a las penas de la gente en
el mundo. Trabajar, ganar dinero, compartirlo con su familia y naturalmente
(ahorrar para malos tiempos) – hacer su “guaca”, como decimos en Latinoamérica.
Aparte de eso nos proponemos: mejorar nuestras relaciones con el
marido/ la mujer, los hijos, los primos, tíos, madre/padre. Compartir más
tiempo juntos “en armonía”... porque nada vale pasar el tiempo juntos “como
perros y gatos” o „”tijereando” (= o sea dados a
criticar a todo mundo). Pero aprovechando “que estamos en un tiempo”, en el que al menos la
gente se toma la molestia de “revisar sus acciones”, “reflexionar sobre ellas”
y decir, bueno, la verdad es que “pude haber sido mejor” en general, “más atenta”,
“más dadivosa”, “más interesada en los demás, en lugar de pensar todo el tiempo
en mi misma”, y naturalmente “pude haber ayudado a quien necesitaba y no me
quedé como un simple espectador”. Luego se pregunta uno también “¿y para qué todo esto?” Una vez
alguien me dijo: «¿Y qué gano yo, si te ayudo?» y
menos mal, que estaba en capacidad de poder ayudar... uno podría preguntarse:
¿qué clase de corazón tiene esta persona? Ese sería un ejemplo, de un corazón
mezquino y egoísta. Yo diría que no hay más grande que la satisfacción personal, de
haber hecho, algo "bueno y correcto". Esa persona tal vez, hubiera
poder ganado "una conciencia tranquila (si es que tiene una), o también
"un agradecimiento infinito y sincero". El solo el hecho que una
persona tenga la conciencia tranquila y saber que ha hecho algo bueno, aunque
no me lo pidieran. Es bueno, simplemente hacer el bien, por hacer el bien. Al saber que hemos hecho “feliz” a alguien al hacer una buena
acción nos brinda alegría. Cuando estamos en la capacidad y oportunidad de:
hacer o dar algo para que alguien pueda hacer un estudio/entrenamiento para que
se defienda en la vida; o cuando hemos dado un trabajo a alguien para que esa
familia pudiera salir adelante. Es un signo de bondad: el que las penas ajenas, no nos sean
indiferente…y hacer algo, para disminuirlas. No basta que las percibamos, hay
que hacer que la situación mejore. Naturalmente no muchos contamos con los medios económicos, como
para ayudar “en grande”... pero, ¿y si uno está en capacidad de ayudar en
grande y ayuda como un pobre? O incluso, ¿dejamos de ayudar? Ahora si no
tenemos en ese momento capacidad de ayudar ¿qué tal si brindamos una sonrisa a
alguien? - No sabemos las penas que lleva adentro. No sabemos qué desesperaciones
le acosan en ese momento. ¿Qué tal, de escucharle con interés? O admirar “simplemente
la belleza de su ser interior”. Todos los seres poseemos algo divino en nosotros, que nos hace
valiosos a todos; aunque estemos envueltos en una “montaña de mugre”, en alguna
parte en nuestra persona... está eso divino, y propongámonos dar día a día, un
buen ejemplo de amor, armonía, hermandad. Si damos una sonrisa, nos regresarán una
sonrisa... |
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