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Quiero por medio de estas líneas dar gracias al Creador por haber sido sanada,
de esta enfermedad. Con la esperanza que nos mantenga siempre sanitos todos los
días. "Ayúdate que te ayudaré" dice el dicho y eso implica
que: debemos naturalmente hay que hacer también lo posible para alimentarnos
sanamente (tomar diariamente un jugo de dos zanahoria, una remolacha y una
manzana, ya que ayuda a sanar el cáncer; evitar las carnes en lo posible,
evitar alimentos con pesticidas, hormonas y todo lo que no es bueno, como
stress, mobbing, malos ratos).
"Mente sana, cuerpo sano" se decía antes y sigue
teniendo validez. Por eso es también es preciso mantener un espíritu tranquilo,
sosegado y tratar también de ser feliz (por cierto les recomiendo este
libro, que compré el otro día: "El deber de ser feliz" - "Die
Pflicht glücklich zu sein" Alain Chartie, -nació en Normandía 03.03.1868 y
murió en París el 02.06.1951). En el mundo actual donde corremos de un lado
a otro, ya no tenemos tiempo para volvernos un momento a nosotros mismos y
reflexionar todo lo que sucede y al irse acumulando toda clase de sentimientos,
pueda ser que eso desencadene también esa enfermedad que como dijo mi médico: "¿tiene
Vd. algo que la preocupa?", deben estar conscientes que toda clase de
pensamientos desencadenan una reacción ante las diversas vicisitudes de la
vida, cuidemos de nuestras emociones y sentimientos, que posteriormente se
almacenan en NUESTRAS células.
Tómese mejor un tiempo al día, cuando mejor le parezca, para relajarse, medite
(al estilo budista) y respire profundo: inhale energía divina y exhale
emociones, pensamientos negativos, problemas, alejándolos de su cuerpo, de su
mente, de su corazón. Imagine como la luz divina sanadora crece dentro de su
persona, iluminando todo su cuerpo físico, cuerpo etéreo y su aura y trae
felicidad a su ser.
Tenemos que buscar momentos para alimentar el alma (lea un libro bueno, dé
un paseo en la naturaleza todos los días, escuche música que le relaje, reza)
y en lo posible hay que evitar toda clase de penas y todo aquello que pueda
causar tristeza en nuestras almas. Hay cosas que el ser humano -no puede cargar
solo- y hay que pedir ayuda al Altísimo y encargárselo a Dios, a la Virgen de
Guadalupe, de Lourdes, al Padre Pío de Pieltrecina, San Juan Dieguito para que
aparten las tristezas y penas de nuestras vidas y nos den paz interior.
Solicitemos pues, que bendiga nuestro camino y nos dé salud y que nos dé fuerza
para seguir adelante con el tratamiento!!! |
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