Morir en Guanajuato (Pedro Pascual Ramírez)
Washington Daniel Gorosito Pérez


Morir en Guanajuato, vaya título, seguimos muriendo en estas hermosas tierras, hoy las de mayor mortalidad promedio en México en la pandemia-COVID-19 y el Estado más violento en el 2020, mayor número de feminicidios y de muertes relacionadas con la denominada “delincuencia organizada”.

Al decir del compositor y cantante mexicano, originario del Municipio de Dolores Hidalgo, me refiero a José Alfredo Jiménez, en la canción “Caminos de Guanajuato”, dice textualmente allí en León- Guanajuato “la vida no vale nada”, eso lo podemos trasladar hoy a los 46 Municipios del Estado de Guanajuato.

Pero mi comentario no es socio-político en este caso sobre nuestra actualidad, sino de la novela “Morir en Guanajuato” que gentilmente me hizo llegar su autor desde España, Don Pedro Pascual Ramírez: “Empresario de éxito, historiador de corazón y curioso impenitente sobre la actividad española en ultramar”.

El puente entre España y México, fue nuestra amigo en común el Dr. Luis Manuel Moll Juan, Director de la Revista Sociocultural La Alcazaba que se edita en Alicante; ambos Don Pedro y quien esto escribe tenemos el honor de ser colaboradores de dicha publicación que ya supera los cien números.

En esta novela, el autor decide poner voz y sentimiento a los personajes de un episodio histórico que marcará el devenir de dos naciones, España y México. Todos los protagonistas, tanto los reales como los ficticios, han regresado para quedarse en nuestra memoria y corazón. Morir en Guanajuato está lleno de historias de amor diferentes, encontradas, impensables. Dice el autor que escoja la que desee, jamás podrá olvidarla.

Yo escogí el núcleo, la historia de amor entre Francisco José y María, quienes huyendo de Madrid de la invasión francesa liderada por Napoleón, tendrán como tierra de refugio la Nueva España, damisela que le expresó firmemente a su amado al saber cuál sería el destino final: “Guanajuato”…me gusta ese nombre, dijo en un tono evocador arrebujándose contra él.

Me encantó la referencia a la construcción de la Alhóndiga de Granaditas, para que se acabara el hambre, albergaría suficiente maíz y frijoles para asistir a toda la población de Guanajuato, mismo edificio que será la clave final de la novela y dónde María con el fruto del amor con Francisco José dará su último suspiro. Hermosa pareja que fueron maravillados por México: “La ciudad de los palacios”.

Hoy pasaron 2 siglos, el llamado granero de México, El Bajío donde está Guanajuato, dedica gran parte de las tierras a cultivos de exportación y el país no cubre sus necesidades en cultivos básicos.

La amistad sincera por parte del Intendente Riaño de Guanajuato con el Cura Hidalgo, quien posteriormente liderará el movimiento insurgente que en este 2021 se conmemorará en México el 200 Aniversario de la consumación de la Independencia.

Muy valiosa y da para una enorme reflexión, la legislación que Hernán Cortés hizo para los Tlaxcaltecas que habían sido uno de sus aliados en la conquista de Tenochtitlán, sólo podrán ser gobernados por naturales nacidos en esa región.

Y llega la boda entre María y Francisco José y en materia socio-política “los tiempos se están volviendo confusos”.

Posteriormente a medida que los acontecimientos van avanzando, dirá Francisco José refiriéndose a Miguel Hidalgo: “Con la Iglesia hemos dado”.

El líder que arengará a cazar gachupines, y que Allende le cuestionara: ¿gachupines? Ya que no conocía dicho término.

Hidalgo, Allende y Aldama liderando con el estandarte de la Santísima Madre La Virgen de Guadalupe la rebelión. Dos siglos después sigue siendo el mayor nexo entre los mexicanos, dice la “vox populi”, “en México puedes no ser católico, pero sí guadalupano”.

La llegada a Guanajuato pasando por Celaya y la consigna ¡Guanajuato no se rinde! por parte de las autoridades de la Nueva España. Y esa Alhóndiga que fuera construida con amor para ser reserva de alimentos, se transforma en refugio del Intendente Riaño y parte de la población de origen español y servidumbre, allí estará María y la caída del edificio será liderada por un minero apodado El Pípila, después de haber recibido la orden directa del Cura Hidalgo.

Y llegó la hora…La última la que marcaría el antes y el después. Morirá el Intendente Riaño y “después de 3 siglos, se volvían a reproducir las escenas sangrientas de la conquista”.

Mientras observaba los combates en torno a la Alhóndiga el Cura Hidalgo recordaba la lectura de la obra de Bernal Díaz del Castillo, La verdadera conquista de la Nueva España, cuando se refería al sangriento asalto a Tenochtitlán y describía las trombas humanas que huían por las calzadas de la ciudad, lo que estaba ocurriendo en esos momentos en Guanajuato. También este 2021, México recordará los 500 años de la caída de Tenochtitlán.

El enfrentamiento de Francisco José con Hidalgo, al cuestionar Capitán General de que´, “con el que estoy hablando es con un maldito cura del infierno que es peor que los franceses”.

La muerte de María embarazada en la Alhóndiga de Granaditas, luego de ser herida, en brazos de su amado Francisco José. Éste desconsolado le dice a Miguel: “se ha ido y se ha llevado a nuestro hijo”.

Francisco José dirá: “Dile al Cura que se equivocó, éste no era el camino” y el Padre Hidalgo externará: “A veces para construir un mundo mejor hay que destruir el de antes”.

Una novela histórica muy bien escrita, fluida y atrapa, obviamente el autor como dice en una de las solapas de la obra es un “historiador de corazón” y lo comprueba en la novela, hay detalles históricos muy interesantes, incluso la bibliografía supera los 40 volúmenes.

Mi conclusión con referencia a esta temática la brindaré con pensamientos de dos grandes escritores, uno español y otro mexicano, me refiero a Ramón del Valle- Inclán (Español) y Carlos Fuentes (Mexicano).

“Si se quiere conocer la esencia de España, tiene que conocer México”.

Ramón del Valle- Inclán.

“México será un país maduro el día que haya una estatua de Hernán Cortés en el Paseo de la Reforma”.

Carlos Fuentes.