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Raúl Zurita en México: “La poesía se erige como el último testimonio de lo humano”


La frase con que se titula este artículo, la externó el poeta Raúl Zurita, considerado una de las voces poéticas vivas más potentes e importantes en el mundo de habla española.

El poeta chileno Raúl Zurita (Santiago, 1950), visitó México, invitado de honor para inaugurar la edición 2025 del festival “Poesía en voz alta”, en Casa del Lago. En un encuentro con la prensa el escritor chileno, se refirió a varios temas, resaltando la importancia de la poesía.

Dijo Zurita, en un mundo que se construye venganza sobre venganza”, y proliferan los “odios bíblicos”, la poesía se erige como el último testimonio de lo humano, afirmó el poeta.

Ante el cuestionamiento si la poesía puede sobrevivir en un mundo dominado por el ruido digital.

Zurita externó que la poesía sobrevive y muere entre tanto ruido, las dos cosas al mismo tiempo. Pero hay que pensar que la poesía es anterior a la verdad, la religión, la filosofía. Afirmó el poeta: “Cuando el último de los hombres contemple el último de los atardeceres, será el momento en que la poesía terminará también”.

Continuó el poeta, pero ahora los hombres no son felices, y mientras haya un solo ser que sufra la poesía seguirá siendo el arte del futuro. Y va a atravesar lenguas, lenguajes y medios.

La poesía nació, como lo humano, en compañía de la muerte, como si fuera el hijo de la muerte.

“Pienso en el primer ser que levantó sus manos temblando hacia el cielo, lo vio estrellado, y se dio cuenta que ese cielo estrellado estará y perdurará cuando él ya no esté. Es el descubrimiento más crucial que hay: el descubrimiento de la muerte”, reflexionó Zurita.

Continuó el poeta: Entonces, frente a ese grito, frente a ese hecho, absolutamente aterrador, inconmensurable, el grito hace el poema, es el primer poema. Por eso digo que nacen juntas la poesía y la muerte.

Y eso pudo haber sido escrito en arameo o en cualquier otra lengua, independientemente de eso, la poesía va a sobrevivir.

Pero, insisto afirmó Zurita, las razones no son felices, porque mientras un solo hombre sufra, la poesía continuará siendo el arte del futuro.

Teniendo presente, que el poeta afirma que la poesía es la voz de su tiempo, El cuestionamiento es si hoy estamos ante una poesía demencial, sangrienta.

Para Zurita, la poesía es el camino hacia los infiernos y la travesía por ellos. Es también la chispa de esperanza. Ese hilo de esperanza va cruzando por entre todos los muertos para decirnos que aquí estamos, que todavía vivimos.

Afirmó, pero el odio que van a generar estas masacres de nuestro tiempo, será impresionante. Son odios bíblicos. Cada niño se acordará lo que sufrió. Estamos construyendo venganza sobre venganza.

Considera Zurita, que es un momento muy oscuro, pero es el que nos tocó vivir, si sólo por un instante nos pusiéramos todos a pensar en la palabra paz, posiblemente por ahí también se involucraría la poesía y circularía la esperanza”.

Ante el cuestionamiento de si la poesía interpela a los poderosos o es para los sobrevivientes de los poderosos, el poeta chileno externó que la poesía interpela a cada uno. También a los sobrevivientes.

¿Qué es esa cosa tan frágil que va pasando escombro tras escombro, esa ínfima gota de luz que se filtra entre las piedras de un edificio bombardeado? Se preguntó el bardo.

Su respuesta, es la poesía. Y da testimonio de lo que es y pudo ser este mundo. ¿Qué sabemos después? Nada. Después vendrá la muerte y tendrá tus ojos, como dice un poema de un italiano: “Entrará la muerte y tendrá tus ojos para verse”.

Entre múltiples galardones, Raúl Zurita obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile en el 2000, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en el 2016 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el año 2020.

A continuación comparto uno de los poemas de la prolífica obra de Raúl Zurita:

 

ZURITA

Como en un sueño, cuando todo estaba perdido

Zurita me dijo que iba a amainar

porque en lo más profundo de la noche

había visto una estrella. Entonces

acurrucado contra el fondo de tablas del

bote me pareció que la luz nuevamente

iluminaba mis apagados ojos.

Eso bastó, Sentí que el sopor me invadía:

 

¡Hasta el próximo encuentro…!