|
|
|
El escritor francés Jean- Marie Gustave Le Clézio, (Niza, 1940)
galardonado en el año 2008 con el Premio Nobel de Literatura, dedica su nuevo
libro a México. La obra tiene como título: Tres entradas a México (Trois Mexiques). Adolfo Castañón, fue el encargado de traducir
al español los textos que el escritor galo desarrolló sobre Sor Juana Inés de
la Cruz (1651- 1695), Juan Rulfo (1917- 1986) y Luis González y González (1925-
2003), a través de estos escritores aborda la historia y literatura mexicanas,
tomando tres figuras icónicas y analiza también la esencia mexicana. Este libro dedicado a tres figuras tutelares
de la familia mexicana de letras en la que también ya podemos incluir al
escritor francés. La obra maneja una serie de reflexiones añejadas con el
tiempo como un buen vino del país de origen del escritor que se concentra en
tres vidas concretas con su ya conocido estilo claro y un razonamiento
meridiano. Comienza con Sor Juana Inés de la Cruz, (la
Décima Musa), seductora y de un espíritu indomable, religiosa, cortesana,
noble, pero también tiene una dosis de plebeya, a la que el autor describe con:
“sus cabellos negros de azabache”. El “Fénix de América”, encarna “esta
ambigüedad seductora” que será posteriormente su éxito. De Sor Juana, Jean
Marie destaca, lo que él denomina “sus luchas”, describiendo como debió superar
una serie de escollos durante toda su vida, para poder lograr el reconocimiento
que obtuvo, y llegar a la cima. Según el escritor galo, esas barreras desde su
nacimiento, fueron derrotadas por: “la lucidez, la inteligencia, la amargura
serán los sustitutos a las carencias desde su nacimiento, a las debilidades de
su sexo”. La joven mestiza, nacida cerca de la capital
virreinal, abrazará con todo el amor de su corazón a las letras, con la ternura
de su juventud, ya será admirada y muy pronto ingresará al Convento de San
Jerónimo en 1669 para dedicarse de lleno a la labor literaria y evitar el
matrimonio, según Le Clézio: “protegiéndose de la
tutela de los hombres”. Posteriormente cruzará el Atlántico su obra y
recibirá honores y se escribirá con luminarias. Para el autor, en la corte integrando
el séquito de la virreina Leonor María Carreto, Marquesa de Mancera (a quien
Sor Juana llamó Laura en sus poesías) Sor Juana conoció “el aprendizaje de los
sentimientos, sus derivas peligrosas y su vanidad”, así como la vida misma
“según el modo de los aristócratas, con prudencia desarrollando al arte de
protegerse y a la vez de seducir”, afirma el escritor francés. Le Clézio considera
que “ella sólo tiene como armas su frescura, su valentía y su gusto por el
lenguaje que utilizará como una llave para abrir su futuro”. Posteriormente se refiere en su obra a Juan
Rulfo, escritor jalisciense que recordamos este 2026, a cuatro décadas de su
fallecimiento. Jean Marie reconoce en el padre de Pedro Páramo, el nacimiento
de la literatura contemporánea latinoamericana. Sostiene: “La gran diferencia entre Rulfo y
sus seguidores, todos aquellos que como Gabriel García
Márquez, prosperaron bajo la invención periodística del “realismo mágico”, es
que, después de Pedro Páramo, Juan Rulfo se calla. Dijo todo lo que tenía que
decir, terminó su rendición de cuentas, y eso será todo”, afirmó Le Clézio. Será a través de la fotografía, “el arte
preferido de los revolucionarios especialmente durante la insurrección mexicana
de 1910”, que Rulfo encontrará un medio de comunicación y expresión alternativo
de las letras. Le Clézio cita textualmente un
comentario de Juan Rulfo sobre la fotografía: “Debemos saber que en el corazón
de las imágenes se encuentra la delicada experiencia de un artista que creyendo
buscar la belleza, tropieza en el umbral de la desesperación”. Jean Marie en la obra hace un comentario sobre
una fotografía que Juan Rulfo le toma a Clara Aparicio, en ese momento eran
novios, corría el año 1945 y se casarán dos años después. Clara falleció en el
2023. “En este retrato, Juan Rulfo expresa mejor la
otra vertiente de su corazón, llena de dulzura y de imaginación, y también en
las cartas que le escribe todos los días a la mujer que ama”. En esta
fotografía “un paréntesis existe en la incertidumbre de su vida, cuando el amor
y el arte se hacen uno”. Las cartas a las que se refiere el novelista
galo, son 84 misivas amorosas, escritas por el novelista a Clara Aparicio entre
los años 1944 y 1950. Fueron escritas en su mayoría, cuando Rulfo vivía en
Ciudad de México y Clara estaba en Guadalajara. En el año 2000 se publicaron en
el libro titulado: Cartas a Clara, en el que muestra el lado sensible y
romántico del autor jalisciense, muy diferente a las angustias que aparecen en
sus obras literarias. El tercer escritor citado en “Tres entradas a
México”, es el historiador Luis González y González. Presentará una serie de
descripciones de paisajes de los estados de Michoacán y Jalisco, que el
escritor aborda con la nostalgia de recordar sus años que allí pasó. Expresa Le
Clézio, el cariño que tiene por el Maestro José
González y González, quien le trasmitió “un nuevo saber histórico fundado en
una atención extrema a su pueblo, San José de Gracia”. Allí dice el escritor galo: “vio superponerse
las mezclas secretas y sutiles de todos los pueblos de la tierra…la alianza de
los agricultores del Neolítico de Europa y los inventores del maíz y de las
especies del Neolítico americano”. Para Le Clézio:
“Luis González y González, coincide con Alfonso Reyes, que funda su noción de
la Historia en la intersección de los hechos comprobados, de su interpretación
y de su buena forma artística”. Para culminar en su homenaje al historiador,
Luis González y González, Jean- Marie Gustave
comparte su propia definición de lo que considera la historia: “De la belleza
del verbo nace la verdad”. Sin lugar a dudas esta obra muestra una vez
más la profunda conexión del escritor francés Jean Marie- Gustave
Le Clézio con México. Desde 1967, la primera vez que
llego a este país donde se sumergió en su cultura, estudió náhuatl y maya en la
UNAM, y en 1977 publicó una traducción al francés de las Profecías de Chilam Balam realizada en el estado de Yucatán. También
escribió “La conquista divina de Michoacán” y fue integrante del Colegio de
Michoacán. Su traductor, el escritor Adolfo Castañón,
sostuvo: “Me gustó mucho traducirlo y sentirme un poquito Le Clézio”. Afirmó sobre la obra: “Es un libro muy completo
que también es un buen espejo para México, de ver cómo nos vemos y cómo nos ve
la cultura francesa a través de la mirada de Le Clézio”.
La mayoría de los datos que ofrece el autor en
los ensayos que conforman “Tres entradas a México” son un espejo pulido que
brinda un reflejo generoso y revelador, una verdadera cartografía de la
identidad mexicana. Le Clézio nos muestra a través de
su visión de tres intelectuales de distintas épocas, un México iluminado por el
inextinguible fuego de sus letras. |
|
|
|