De poetas y poemas uruguayo-vascos
Washington Daniel Gorosito Pérez


El vínculo de lo vasco con lo uruguayo, iniciará con Bruno Mauricio de Zavala y Gortázar, quien fundó San Felipe y Santiago de Montevideo la capital de la República Oriental del Uruguay en 1724, era vasco, nacido en Durango, ciudad del señorío de Viscaya. Pasaría el tiempo y los migrantes de tierras vascas llegarían en gran número a estas tierras del sur latinoamericano. En todos los sectores de la actividad nacional se distinguieron los vascos; no siendo las letras la excepción. Quien esto escribe también tiene raíces vascas (villa de Ceberio- Viscaya). Con gran placer comparto este poema de mi autoría a la ciudad que me vio nacer:

MONTEVIDEO

Montevideo

vistes tu cuerpo de siglos,

silencioso y gris.

Ciudad oxidada

El pasado es polvo.

En tus muros,

el pueblo hace poesía.

Anónimas angustias se desplazan,

miradas distraídas y lejanas

la memoria germinando

recuperando historias que nos pertenecen

perpetua tristeza.

Museo de Blanes, Rosedal del Prado y Tango llorón.

 

De ahí que Carlos M. González Mendilaharzu en su obra: “Reseña histórica de la actuación de los vascos en la vida del pueblo oriental”, sostiene: “Por ello desde los potentados a los más humildes, los vascos son siempre apreciados en la República Oriental del Uruguay. Se les considera ciudadanos honestos y laboriosos que han contribuido a la prosperidad de la patria que los acogió con los brazos abiertos.

Justamente, a esa exaltación de los vascos en el territorio Oriental, transcribo una estrofa de un poema de 1922 de José Mendiague (1845-1937) nacido en Aldude (Baja Navarra), a los 18 años viajó a América residiendo en Argentina, Chile y Uruguay, donde falleció en la capital Montevideo el 12 de septiembre de 1937. El Vasco Indómito (Mitificación):

Heskualkerriakemen izan tu, bizikigizonhandiak;

biohotzez noble burguagora, nehoren beldur gabiak,

bethioyhoka libro eddohil, hokdira gurelegiak.

Romano yaun- ekikusituste, heyekeginbalentriak.

(Traducción)

Euskal Herria ha dado hombres verdaderamente grandes;

de corazón noble, con la cabeza arriba, sin temor a nadie,

siempre con el grito, libre o muerto, esas son nuestras leyes.

Los señores romanos tuvieron que testificar las valentías de estos.

 

Sabido es lo simbólico que es el roble de Gernika para la cultura vasca. Desde el año 1882, en la capital de la República Argentina, la porteña Buenos Aires, se contaba con un retoño de dicho árbol, mismo que simboliza las libertades perdidas y de la propia identidad vasca.

El 23 de febrero de 1919, será plantado uno en Montevideo. En La Baskonia de Buenos Aires será publicado un poema de Manuel Aránaga, junto a la crónica del evento que escribió este poeta y corresponsal en la capital uruguaya:

 

Tú vivirás feliz,

noble blasón de nuestras libertades.

De tierra de libres vienes

y en tierra de libres vas a vivir.

Sólo has cambiado los agrestes

y risueños paisajes de Euzkadi;

bajo el cielo plomizo,

por la gravedad de la ondulada

tierra uruguaya bajo su cielo azul;

las brisas del Cantábrico,

por las del Plata.

 

Una prenda distintiva de los vascos, es la boina. En el Diccionario Enciclopédico Vasco de Auñamendi, es definida la boina como una gorra sin visera, redonda y achatada, de lana y de una sola pieza. Pocas veces una prenda tan sencilla ha marcado tanto la fisonomía de un pueblo y ha condicionado de tal manera comportamientos sociales y mediáticos.

Miguel de Unamuno, vasco universal, se refiere a dicha prenda en “La boina”, publicado en El Liberal, del miércoles 5 de diciembre de 1906; la define como una prenda niveladora, puesto que al ser más cómoda y más barata que otros tocados al uso provocó que estos de fuesen relegando al olvido. Y en propias palabras del escritor y filósofo nacido en Bilbao, la boina pasó a convertirse en una prenda típica, y en cierto modo, tradicional del vasco.

Comparto unos versos del poeta y ensayista uruguayo Julio Herrera y Reissig (Montevideo,1875- 1910), autor de Sonetos Vascos, en lo que está presente dicha prenda de vestir:

 

 

Ya que baile o que ría, ya que ruja o que cante.

En la lid o en la gresca, nadie atreve un desplante.

Nadie rige tan noble rebelión como el vasco

y sobre esa leónica que le orla

le revienta la boina de valor ¡ como un casco,

que tuviera por mecha encendida la borla!

 

El poeta, escritor, periodista y Maestro rural Oriental, hijode vascos campesinos, Luis Ramón Igarzábal, (Durazno, 1948- 2005), la Escuela Rural No 47 de Colonia Rossell y Rius hoy lleva su nombre, en homenaje al ilustre humanista nacido en ese lugar. En su obra póstuma “Treinta y tres sonetos vascos”, publicada con el apoyo de la institución vasca Centro Haize Hegoa de Montevideo, que tiene como objetivo estudiar y difundir la cultura y la inmigración vasca en Uruguay.

La institución vasca afirma que el trabajo recoge 33 sonetos, “unas pocas hojas de poesía manuscrita, que guardaban en silencio, el hondo sentimiento vasco que Ramón grabó en ellas, en los últimos meses de su vida”.

En la primera página del libro dice: “No preciso escribir versos para “recibirme” de vasco. Pero nací y me hice poeta sabiendo que la sangre tiene razones, que la razón no comprende. Mi corazón, en cambio, ha sido la brújula, que me ha permitido navegar, con mano impetuosa y enamorada, estos treinta y tres poemas que le estaba debiendo a mis antepasados”.

Cito como corolario una estrofa del poema “Fábulas de mi infancia” que integra el libro Colección de poemas (1931), del Dr. José Gorosito Tanco, uruguayo de familia de origen vasco, en los que cita a su tía inmigrante:

 

La Patria ¡Ay! De mi trompo y mi bolilla,

Dondev , en pizarra azul, qué maravilla

de infancia, fue su crónica sencilla.

¿ No eran los claros cuentos de la Tía

de España, que en los sueños nos ponía

nieblas de luz con su habla de ambrosía?