Murió Thiago de Mello ícono de la poesía brasileña
Washington Daniel Gorosito Pérez


El poeta de “la Amazonia”, como le nombraban algunos, lugar de su nacimiento el 30 de marzo de 1926, falleció a los 95 años, el 14 de enero de este 2022, en la ciudad de Manaus. Thiago era un poeta defensor, sí, defensor de los derechos humanos, defensor de los indígenas, defensor de la naturaleza, defensor de la libertad. Su arma: la poesía, su belleza, su fuerza, su luz, la que ha sido traducida a más de 30 idiomas; a esa la que decidió dedicar su vida dejando sus estudios de medicina que cursaba en Río de Janeiro.

También fue periodista, editor y diplomático. Fue traductor de Ernesto Cardenal, César Vallejo, Eliseo Diego, Nicolás Guillén y Pablo Neruda, cultivando una gran amistad con el chileno, Premio Nobel de Literatura en 1971. “Borges a la luz de Borges”, es el título del libro que escribió en 1993 y que lo une al escritor argentino la poesía cívica, del ciudadano que busca una sociedad mejor a partir de la ética personal, la confianza en el otro y el respeto a la justicia.

Su obra: “Los estatutos del hombre” (1977), herencia intelectual que aclama a una relación favorable entre la humanidad y el entorno natural. Según palabras del propio autor: “traté de contribuir al conocimiento del bosque con mis libros. Son seis o siete libros sólo sobre la vida en la selva: sus leyendas, sus mitos, sus milagros, sus grandezas, sus miserias también”.

Comparto un fragmento de Los estatutos del hombre cuya traducción al español fue realizada por el poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti.

 

Artículo uno

Queda decretado que ahora vale la vida,

Que ahora vale la verdad,

Y que de manos dadas,

Trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo dos

Queda decretado que todos los días de la semana,

Inclusive los martes más grises,

Tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo tres

Queda decretado que, a partir de este instante,

Habrá girasoles en todas las ventanas,

Que los girasoles tendrán derecho,

A abrirse dentro de la sombra;

Y que las ventanas deben permanecer el día entero

Abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo cuatro

Queda decretado que el hombre

No precisará nunca más

Dudar del hombre.

Que el hombre confiará en el hombre

Como la palmera confía en el viento,

Como el viento confía en el aire,

Como el aire confía en el campo azul del cielo.

 

Hace 5 años, cuando el poeta del Amazonas cumplió 90 años, escribió:

“Como quien comparte el pan, como quien comparte las estrellas, como quien comparte las flores, comparto mi canto de amor, con solo una estrofa, me despido, para quedarme contigo, me despido para quedarme”.

 

El año pasado (2021), la Bienal de Arte de San Pablo, la segunda más importante a nivel internacional, adoptó como frase título, uno de sus poemas: “Está oscuro, pero yo canto: porque la mañana va a llegar”.